Prohíben la venta de varios adelgazantes
Son los "cócteles contra la obesidad"
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LA PLATA.– La fabricación, comercialización, prescripción y utilización de medicamentos para adelgazar conocidos como “cócteles contra la obesidad” fueron prohibidas ayer en la provincia de Buenos Aires.
Según las autoridades, ese tipo de remedios o preparados magistrales pueden provocar serios daños a la salud e incluso poner en riesgo la vida humana.
Las recetas prohibidas son las que contienen sustancias ansiolíticas asociadas con simpaticolíticos y parasimpaticolíticos, y las que combinan sustancias anorexígenas entre sí o con ansiolíticos, diuréticos, hormonas y laxantes.
Se trata de la primera provincia que impide la comercialización y el consumo de estos fármacos, al adherir a resoluciones del Mercosur y del Estado nacional que apuntan a proteger a las personas con problemas de peso de las consecuencias de tales medicamentos.
La prohibición dispuesta en el distrito bonaerense había sido reclamada varias veces por especialistas en nutrición de la Argentina. Entre ellos, el doctor Alberto Cormillot, que ayer opinó: “Es una excelente medida, por la que estoy bregando desde hace 40 años. Los preparados son inefectivos y dañinos al mismo tiempo, y han hecho mucho daño, engordando a la gente con un efecto rebote muy importante”.
La resolución se tomó por medio del decreto 1691, firmado por el gobernador Felipe Solá y su ministro de Salud, Claudio Mate, y veda la prescripción y la venta de los “cócteles contra la obesidad”.
El artículo 1° del decreto dice: “Prohíbese en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires, la fabricación, manipulación, comercialización, prescripción y usod e medicamentos industrializados o preparados magistrales que contengan sustancias ansiolíticas, asociadas con sustancias simpaticolíticos y parasimpaticolíticos".
El artículo 2º prohíbe fabricar, comercializar, prescribir, manipular y utilizar medicamentos con sustancias "anoréxicas, asociadas entre sí, con sustancias ansiolíticas, diuréticas, hormonas, extractos hormonales y laxantes".
Las recetas prohibidas son las que contienen drogas como diazepam, mazindol, fenoltaleína y cafeína.
Dice el decreto que los efectos secundarios principales de los anorexígenos se manifiestan:
- Sobre el sistema cardiovascular: con palpitaciones, taquicardia, hipertensión arterial, dolor precordial y arritmias.
- Sobre el sistema gastrointestinal: con sequedad bucal, náuseas, vómitos, dolores abdominales, diarrea y constipación.
- Sobre el sistema nervioso central: con sobrestimulación, excitación, insomnio, angustia, euforia, depresión, temblor, cefalea, episodios psicóticos y convulsiones.
Estos medicamentos anorexígenos son, además, potentes estimulantes del sistema nervioso central, y tienen una rápida inducción a la adicción.
"La utilización de fármacos para reducir el apetito debe realizarse solamente como apoyo a la estrategia principal de tipo dietética, de aumento de la actividad física y modificación de la conducta, en razón de las limitaciones que tiene el tratamiento farmacológico por los factores de riesgo", se lee en los fundamentos del decreto firmado por el gobernador Felipe Solá y el ministro Mate.
Negocios espurios
"Necesitamos evitar los negocios espurios que se generan a partir del accionar de algunos profesionales de la medicina y de los farmacéuticos que lucran con la desesperación de la gente por bajar de peso", explicó María del Carmen López de Souza, jefa de farmacia de la Subsecretaría de Contralor Sanitario.
López de Souza advirtió que tomando este tipo de cócteles "la persona baja de peso a costa de cambios en su estado de ánimo, del aumento de la ansiedad y de eventuales problemas de presión arterial".
"Pero -advirtió la funcionaria del Ministerio de Salud- no bien el paciente los deja de tomar comienza a engordar, por lo tanto vuelve a recurrir al cóctel, lo que genera un problema de adicción altamente nocivo para la salud."
Palpitaciones
El decreto por el que se adhiere a la resolución del Mercosur también precisa, además, que los medicamentos anorexígenos estimulan el sistema nervioso central "con una rápida inducción a la adicción" y pueden producir insomnio, impotencia sexual y agitación, palpitaciones, taquicardias, arritmias, hipertensión arterial, dolores abdominales, episodios psicóticos y convulsiones.
"Se debe tener en cuenta que los medicamentos para la obesidad no curan esa condición", afirma el decreto, y agrega que sólo deben utilizarse "como ayuda y como monodrogas", y que los tratamientos "no deben ser mayores a 6 meses".




