Próvolo: cómo viven los curas detenidos por abuso sexual

Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar
Pablo Mannino
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7 de agosto de 2019  • 02:17

MENDOZA.- Las paradojas, ironías, estrategias y dilaciones dominan las primeras jornadas del histórico juicio por los abusos sexuales de niños sordos en esta ciudad, que tiene como imputados a dos sacerdotes y a un trabajador del ex-Instituto Antonio Próvolo.

Ayer, durante el segundo día de debate, el tribunal dispuso suspender el juicio hasta el miércoles próximo con el objetivo de hacer una pericia psicológica al exjardinero del establecimiento Armando Gómez (51), para analizar si es "inimputable". También se debió pasar a un cuarto intermedio luego de un nuevo pedido de la defensa, en manos de Alicia Arlotta, para "darle garantías" en el proceso a su otro defendido, el cura Nicola Corradi (83), quien tiene problemas de audición, además de otras afecciones de salud, por lo que goza de prisión domiciliaria. El otro imputado es el sacerdote Horacio Corbacho (61). Se espera que los acusados declaren por los casi 30 hechos que se les endilgan, entre abusos sexuales simples, con acceso carnal y corrupción de menores.

Ayer se vio a Corradi probándose un audífono a alto volumen, pero "sin poder escuchar nada", según afirmó su representante legal. Por eso, desde la Justicia se buscan las formas de poder retomar y avanzar. Lo que sí se definió, luego de varias horas de espera y dudas, fue rechazar el reclamo de la defensa para que las víctimas se presentaran a declarar, cuando en realidad ya lo hicieron en cámara Gesell durante el período de instrucción. Finalmente, este material será usado por los magistrados. "Estamos ante planteos de la defensa que lo único que hacen es estirar y dilatar el proceso, pero a los que los jueces deben atender", indicaron a LA NACION fuentes judiciales.

Ayer, los jueces se dispusieron evaluar el primer planteo de la defensa: la transcripción de los testimonios para que puedan ser leídos por Corradi, debido a sus problemas auditivos. Así, desde la Justicia se le ofreció que, en lugar de realizar transcripciones, usara auriculares. Por eso, probaron un dispositivo en los oídos del acusado, pero no funcionó. Por otra parte, se ofreció brindar copia audiovisual de lo que ocurra en la jornada del juicio. Esta sugerencia fue desestimada por Arlotta "porque no brinda una legítima defensa a su defendido".

Ante este escenario, la querella propuso usar taquígrafos, al citar como antecedente las audiencias de Jorge Bordón, el monaguillo condenado a 10 años de cárcel, que se declaró culpable en un juicio abreviado por una decena de abusos.

Mientras, se espera la resolución de los jueces para determinar cómo seguirá el debate en este sentido, con el fin de apuntalar la comunicación y el entendimiento entre las partes.

El tribunal, ayer, determinó frenar el juicio hasta el miércoles próximo, cuando tenga en sus manos el informe preliminar de una nueva pericia psicológica para el exjardinero, solicitada por parte de su defensora, para demostrar que es "inimputable".

Corradi logró el beneficio de la prisión domiciliaria, y los otros dos acusados se encuentran tras las rejas en el penal provincial de Boulogner-sur-Mer.

Corbacho se mantiene alejado de las actividades recreativas, sociales y de oficios que se dictan en la cárcel, y está abocado a rezar y a hablar sobre religión.

En tanto, Gómez asiste a un curso en el que aprende a crear productos y juegos "inclusivos". También recibe periódicamente la visita de su hija.

Actividades

Según un informe del Servicio Penitenciario de Mendoza al que accedió LA NACION, Corbacho se encuentra alojado en el pabellón 5 y su celda se abre de las 7 a las 20. "Actualmente no recibe visitas, el último registro de una fue en agosto de 2018", indicaron fuentes de la institución. "No realiza tareas laborales ni de educación, aunque sí predica para el resto de los internos de su sector", agregaron.

Según el informe de la División Sanidad, Corbacho presenta buen estado de salud, con hipotensión idiopática, de acuerdo con el último estudio realizado. En cuanto a lo educativo, no realiza ninguna actividad y posee título secundario.

Gómez, que es hipoacúsico, está alojado en el pabellón 14 B de la cárcel de Boulogne-sur-Mer. "Gómez se encuentra además incluido en el taller de Tratamiento Juguetes inclusivos, con modalidad semanal, presentando predisposición y respeto", indicaron en la penitenciaría provincial.

Según el informe presentado por la División Sanidad, en el transcurso de la semana fue trasladado para hacerse unos estudios de otorrinolaringología. Se consigna que presenta un buen estado de salud.

Por su parte, en educación, actualmente participa del taller de Creación Solidaria. Además, el interno tiene una intérprete de lenguaje de señas del Sistema Penitenciario para realizar su seguimiento y acompañamiento.

La del Próvolo es una historia que empezó en la sede principal del instituto, en Verona, Italia, entre 1950 y 1984. Ahí hubo decenas de sacerdotes acusados de abusar sexualmente y torturar a chicos sordos. Cuando esas denuncias tomaron notoriedad, Corradi fue trasladado a la Argentina el 31 de enero de 1970, y lo pusieron al frente del Instituto Próvolo de La Plata. Allí habría continuado con los abusos hasta 1998. En esa fecha, el escándalo también desbordó los muros de la sede platense, y la respuesta de la Iglesia fue trasladarlo al Próvolo de Luján de Cuyo, donde se mantuvo al frente del instituto hasta el 26 de noviembre de 2016.

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