
Punta del Este: un ángel de Victoria's Secret y las mil y una fiestas para celebrar el Año Nuevo
La supermodelo Izabel Goulart estuvo en la fiesta UnlockNight Narbona y su presencia fue furor; además, los lugares donde se concentró la movida para festejar la llegada del 2015
1 minuto de lectura'

"Dicen que hay un ángel de Victoria’s Secret en la fiesta", rieron dos jóvenes treintañeras mientras brindaban con sus copas llenas en el patio de la finca Narbona. Rieron incrédulas porque pensaron que era uno más de los tantos falsos rumores que circulan cada año en Punta del Este acerca de las visitas internacionales que podrían desfilar, o no, por alguna zona del balneario. Pero esta vez era verídico. La supermodelo Izabel Goulart, que llegó a estas playas el fin de semana para pasar el Año Nuevo, quiso salir a festejar con su comitiva la llegada del 2015. La mejor opción para una celebrity de su calibre fue la UnlockNight, megafiesta importada de Buenos Aires que convocó anoche a unas 4000 personas en la finca Narbona al ritmo de una verdadera selección de DJs: Richie Hell, Gonzalo Solimano, Momo Trosman y SRZ, que pasó música en el exclusivo lounge de Stella Artois, adonde se citó a los invitados VIP.
Más temprano, una tormenta veleidosa había presumido de su poderío y amenazado con arruinar todas las fiestas de Año Nuevo que se venían preparando con esmero desde hacía varios días. Pero en la Ibiza latinoamericana, un milagroso cielo despejado se hizo presente y para la llegada del 2015 se pudo celebrar, y a lo grande: hubo fiestas por doquier. Bastaba con recorrer los rincones esteños, prestar atención e identificar la procedencia de la música para ubicar un evento.
Desde la caída del sol, Manantiales y La Barra habían sido un hervidero de jóvenes que pululaban de aquí para allá en busca de sus entradas para alguna de las fiestas más convocantes de la noche: la Box, un clásico que se conoce como "la fiesta de los uruguayos", aunque está organizada por un grupo de amigos de las dos orillas, trajo gente desde Montevideo en dos micros contratados para la ocasión (el combo entrada + pasaje costó 100 dólares) y llenó la isla bajo el puente de La Barra de 7000 almas que bailaron hasta el amanecer; en la otra punta, pasando José Ignacio, en Laguna Escondida, se armó la fiesta "de los brasileños", la Reveillon, un gran evento que demandó 80 dólares la entrada anticipada y 100 en el lugar.
La "fiesta de los argentinos" fue la que más dio que hablar: UnlockNight Narbona, la edición esteña de un evento que suele organizarse en Buenos Aires con muchísima repercusión, y que se hizo por segundo año consecutivo en los terrenos de Pacha Cantón, una locación de lujo, por su mística, su encantador entorno, y sus recovecos mágicos. Auspiciada por Stella Artois, la fiesta contó además con un lounge exclusivo para las celebrities que se acercaron con sus amigos: el Pocho Lavezzi, Yanina Screpante y su troupe, Leonora Balcarce con su pancita a cuestas, Polito Pieres y Calu Rivero –abrazados y ya no tan temerosos de los flashes-, Concepción Blaquier, Julieta Kemble y Lucía Celasco y Joaquín Rozas, entre otros. Pero la presencia más deslumbrante fue la de Iza Goulart. La espectacular modelo llevó un vestido blanco con una espalda completamente descubierta, su larga melena castaña suelta, y unos tacos que hacían que su presencia longilínea impactara aún más. Todos querían sacarse una foto con ella. Sin embargo, quizás molesta con los flashes, se retiró temprano.
Para prevenir el impacto de la tormenta sobre la fiesta, en Narbona se había instalado una megacarpa, que hizo las veces de escenografía perfecta: la multitud bailando entre las luces de colores bajo esa enorme estructura y con las líneas de viñedos alrededor ofreció una postal memorable de la noche, cuyo corolario fue un despliegue de fuegos artificiales que duró diez minutos.
Las mil y una fiestas
En la otra punta del mapa, el Conrad tuvo su White Party en el Ovo Nightclub que reunió a la gran mayoría de los veraneantes instalados en la península y en la zona de Solanas y El Portezuelo. Luego, los festejos se sucedieron a lo largo de la costa: en la parada 12 de La Brava, el boliche que funciona allí explotó de adolescentes; en el parador del Mantra se montó una gran carpa para la fiesta Alucination, que también tiene su versión porteña y atrajo a un buen número de argentinos que suelen asistir en Buenos Aires. La música electrónica mantuvo a más de mil personas saltando hasta bien entrada la madrugada. Siguiendo por la ruta 10 rumbo a Manantiales, fue Selenza el parador que convocó a la fiesta más grande de la zona, aunque terminó temprano.
La moda que parece no caducar jamás es la de cerrar la noche en Tequila. Fueron muchos los que abandonaron los concurridos y costosos eventos mencionados pasadas las 3 a.m. para llegar al boliche de Osvaldo Brucco antes de que el ingreso se convirtiera en misión imposible. Y como cada noche "tequilera", no se terminó hasta las 7. A esa hora, el horizonte ya estaba pintado de colores y el canto de los pajaritos se mezcló con la música de los que optaron por subir el volumen de sus parlantes y armar la fiesta en casa. Hubo quien tiró fuegos artificiales con el sol en lo alto en la zona de Manantiales, y quienes circularon en sus autos con la música retumbando, como para estirar al máximo la fiesta, o los brindis, o quizás ese límite difuso que plantea la noche de Año Nuevo, entre la despedida del que se fue y la bienvenida del que viene, límite que una vez terminada la velada obliga a decidir si mirar atrás o mirar adelante. Porque el 2015 ya empezó.





