La falta de actividad íntima no suele provocar daños físicos; la frecuencia de la eyaculación podría relacionarse con la salud prostática
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La salud sexual masculina suele ser un tema de debate en los círculos de amigos y médicos. Por lo que, ha surgido la pregunta sobre si existe algún tipo de alteración física en el cuerpo de un hombre si no tiene relaciones sexuales activamente o si no eyacula con frecuencia. Algunas organizaciones médicas señalan los impactos que esto tiene, pero ninguna enfatiza en un cambio severo o riesgos de salud inherentes.
Un estudio revelado por PubMed, titulado ‘Tiempo de abstinencia y su impacto en parámetros básicos y avanzados del semen’, en el que se evaluaron los efectos de los periodos de abstinencia eyaculatoria, reveló que, en diferentes hombres con periodos de abstención de entre uno y once días, esta no perjudicó la calidad del esperma.
Por otro lado, otro estudio publicado por esa misma organización, en el cual se evaluaron síntomas asociados a la hiperplasia prostática benigna en hombres de edades entre los 40 y 79 años, para determinar si pueden ser causados por la falta de actividad sexual, determinó que, con los datos obtenidos, la frecuencia de la eyaculación no tiene efectos sobre los síntomas del tracto urinario inferior ni el volumen de la próstata.

Desde la Cleveland Clinic han señalado que, según sus investigaciones, sí puede existir una correlación entre una eyaculación frecuente y una disminución del riesgo de contraer cáncer de próstata. Sin embargo, remarcan que la salud de este órgano y su relación con la actividad sexual o la masturbación aún no es del todo clara.
Pese a esto, algunos estudios realizados por dicha entidad médica en el año 2016 apuntaron a que los hombres que eyaculaban al menos 21 veces al mes podrían reducir el riesgo de contraer cáncer de próstata en aproximadamente un 20 %, en comparación con quienes lo hacen con una frecuencia de cuatro a siete veces al mes.

En dicha investigación se incluyó a al menos 32.000 hombres y se evaluaron sus hábitos de eyaculación, con base en otro estudio realizado desde el año 2002. Señalan que, en épocas anteriores a esta, existía una creencia que argumentaba que una mayor actividad sexual sí podía aumentar el riesgo de contraer enfermedades malignas en la próstata. Sin embargo, con el paso de los años y diversos informes sobre salud masculina, esa teoría ha sido cada vez menos tenida en cuenta.
¿La eyaculación frecuente afecta a la próstata?
Desde Cleveland Clinic aseguran que la eyaculación y las relaciones sexuales de forma seguida tienen sus límites. Afirman que una de las condiciones más frecuentes de este órgano suele ser la hiperplasia prostática benigna, la cual no se puede controlar aumentando la cantidad de actividad sexual o eyaculatoria y que, por el contrario, es una condición que aparece con el paso de los años.
Según afirman en dicha organización, ciertas partes del cuerpo continúan en aumento con el paso de la edad en los hombres y la próstata es una de ellas. Señalan que la hiperplasia benigna termina afectando alrededor del 90 % de los pacientes y no existe un relacionamiento directo con la actividad sexual.
Sin embargo, también afirman que una eyaculación frecuente o mantener relaciones sexuales acompañadas del orgasmo sí trae beneficios, como la reducción del estrés, la quema de calorías, el alivio de dolores o el refuerzo del sistema inmunológico. Aunque no tenerlas no debería traer problemas físicos.
No obstante, la recomendación desde estas organizaciones médicas suele ser clara: el paciente deberá solicitar atención y asistir a controles con el fin de examinar la salud de la próstata y descartar posibles enfermedades.
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