
"Queríamos ver en Franco un pedacito de nuestro hijo"
Diego Cantero celebra que los órganos de su hijo hayan salvado la vida de otro chico
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"Queríamos ver en Franco un pedacito de nuestro hijo."
La frase conmueve por sí sola, pero más si se tiene en cuenta que quien la dice es el padre de un chico fallecido, cuyo corazón fue trasplantado a otro niño que estaba en estado desesperante.
Diego y Patricia Cantero, padres de Alan, no dudaron ni un minuto en donar los órganos de su hijo. Y tampoco se cuestionaron si debían conocer o no a quien los recibiese.
Franco Dalmolin, el receptor, tiene hoy cinco años. Hace poco más de cuatro años, cuando se produjo el trasplante, un programa de televisión reunió a ambas familias, aun a expensas de la recomendación contraria del Incucai respecto de que se establezcan lazos entre donantes y receptores.
La historia en este caso terminó bien. Hoy Franco se ve con asiduidad con los Cantero y ellos le entregan todo el amor que en su momento le dieron a Alan.
"Cuando Franco los ve se emociona, porque los reconoce como familia", cuenta sin reparo alguno la madre de Franco, Libia Gallo.
"Fue una lucha conseguir el corazón y otra es mantenerlo con vida", agrega Libia, mientras Franco juega y corre por la habitación de la casa que ocupan en San Telmo.
Franco fue el primer bebe trasplantado de la Argentina cuando tenía ocho meses.
La familia es oriunda de Chajarí, en Entre Ríos, y estuvo especialmente en Buenos Aires para celebrar el Día Nacional de la Donación de Organos, que fue ayer.
Es que el 30 de mayo de 1995 nació Dante, el hijo de María Obaya, la primera paciente que se embarazó y tuvo descendencia tras haber sido trasplantada de hígado en el Hospital General de Agudos Cosme Argerich.
La historia de vida de Franco comenzó con complicaciones. Nació con una afección cardíaca congénita. Cuando tenía 28 días le realizaron una cirugía, pero no solucionó el problema. Libia empezó a dedicar los días a su hijo, mientras que su esposo, Jorge, empleado en la industria maderera, mantenía el hogar.
Así fue como a los ocho meses de vida a Franco se le dilató el corazón y entró en emergencia nacional para ser trasplantado. El órgano llegó a los pocos días y los médicos del Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan realizaron la intervención, que resultó exitosa.
Franco toma 14 drogas por día para fortalecer su corazón y mantener las defensas bajas para que no se produzca un rechazo. Debe salir a la calle con barbijo, cuidarse del polvillo y de no tener contacto con animales. Cada persona que quiere darle un abrazo debe desinfectarse con un jabón especial.
Libia explica que los hospitales de Entre Ríos no están preparados para tratar a los chicos con la problemática de su hijo.
Cada vez que Franco necesita ser asistido en esta capital, Osvaldo Villa y Estella Gauna, dos vecinos de San Telmo, los hospedan en su casa. "Nos conocimos gracias a la difusión del caso. Son dos personas con un corazón gigante", explica la mamá de Franco.
Libia tiene una enorme necesidad de dar gracias a todos los que ayudaron a que su hijo se recupere. "El señor Antonio Basso, el representante de la Obra Social para el Personal de la Industria Maderera (Ospim), que permitió que nos cubrieran los 8000 pesos en medicamentos que mi hijo necesita por mes, como también los pasajes a la Capital. También, a los médicos."
Franco asiste al jardín María Auxiliadora de Chajarí. Su madre cuenta que el colegio instaló un acondicionador de aire para que la temperatura sea óptima y una maestra auxiliar que lo cuida todo el tiempo.
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