
Quieren restaurar el mausoleo de Newbery
Jorge Newbery vino por pocos días a la Argentina. Ingeniero y arquitecto, vive desde hace muchos años en Los Angeles, EE.UU.
Es sobrino del pionero de la aviación argentina, que era hermano de su padre. Pero él, que tiene ochenta años aunque no los aparente, no llegó a conocerlo, porque nació después del accidente de aviación en el que su tío perdió la vida, en Mendoza, el 5 de marzo de 1914.
Precisamente,una de las inquietudes de su venida a la Argentina tiene relación con su ilustre tío: la restauración del monumento que lo recuerda en el cementerio de la Chacarita. "Como el de Gardel, siempre tiene flores", observó, pensativo, en una visita al mausoleo, acompañado del cronista de La Nación .
Arena y agua a presión
No fue el paso del tiempo el que deterioró el monumento, obra del escultor Hernán Cullen Ayerza, inaugurado en 1937 y costeado por suscripción popular. "Ya pasaron dos años desde que la Fuerza Aérea hizo un error que podría terminar en su destrucción- comentó el sobrino del gran impulsor de la aviación-. La Fuerza Aérea mandó limpiar el monumento utilizando arena y agua a presión, un método desaconsejable para limpiar mampostería, y menos, bronce."
Newbery, que sigue trabajando como arquitecto en Los Angeles, observó que la catedral de Notre Dame, de París, en cambio, está siendo limpiada usando rayos láser para no dañar la integridad del edificio.
En la visita a la Chacarita, hizo notar que el monumento, muy grande, se hizo por secciones, y que Cullen Ayerza tuvo la precaución de que las juntas de los diversos elementos de bronce fueran expertamente cubiertas con bronce. Pero ahora han quedado expuestas a la intemperie, facilitando la entrada de agua de lluvia. Y eso, opinó, hace prever la inminente destrucción "de un monumento erigido por suscripción pública por un pueblo que realmente lo quería y admiraba".
Newbery no piensa que haya habido mala voluntad, sino impericia, en el arreglo realizado por la Fuerza Aérea, que le dio al monumento un raro color amarillento. Pero urge desarreglarlo.
El grito en el cielo
Quien advirtió el desaguisado fue Esther Zuloaga, hija del brigadier Angel María Zuloaga, otro de los grandes hombres de la aviación argentina, y vicepresidenta del Instituto Nacional Newberyano, que el 5 de marzo de 1998 acudió a la Chacarita para honrar al prócer en su aniversario. Iba con una amiga y al ver de lejos el monumento, con un color que entonces parecía anaranjado, pensaron que había sido cubierto con una lona de ese color para el acto. Al acercarse no podían creer lo que había pasado, seguramente a fines de 1997. "¿Quién es el responsable de este acto de barbarie?", preguntó, indignada, Esther.
Ahora, el Instituto Nacional Newberyano, que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación y preside el doctor Oscar Fernández Brital, ha solicitado varios presupuestos para reparar el monumento. Entre otras cosas, hace falta una limpieza y desengrase de toda la superficie metálica, la remoción químico-mecánica del acabado existente, la reposición de faltantes en las juntas de unión de las partes, impiadosamente removidos por el chorro de arena y agua; la reposición de pátinas y un acabado protector.
Los presupuestos para la restauración rondan los 20.000 pesos y el instituto -que funciona en avenida Leandro N. Alem 719, 4318-0714- busca adherentes para poder llevar a cabo la obra reparadora.





