
Reclamos en Neuquén por el funcionario quemado
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NEUQUEN.- Los empleados municipales de esta ciudad se movilizaron ayer para pedir justicia por la agresión que sufrió Daniel Sosa, el funcionario que fue quemado por un vecino porque no le taparon un badén construido en la esquina de su casa.
Los trabajadores de Servicios Públicos de la municipalidad se entrevistaron ayer al mediodía con el juez que entiende en la causa, Adolfo Velazco Copelo. Le pidieron que caratule el caso como tentativa de homicidio para evitar que Ricardo Aguayo, el mecánico de 42 años que agredió a Sosa, recupere su libertad.
Néstor Morales, el secretario general del gremio de empleados municipales, informó que el magistrado indagará entre hoy y mañana al detenido.
Sosa, un ingeniero de 34 años que está a cargo de la delegación municipal de El Progreso, sigue internado en terapia intensiva en una clínica privada y su estado es grave. Presenta quemaduras de primero y segundo grado en la mitad del cuerpo. La municipalidad de Neuquén tiene preparado un operativo de emergencia para el caso de tener que trasladar al paciente a Buenos Aires, informó ayer el secretario de Servicios Públicos, Juan Carlos Martínez.
Por una disputa entre vecinos, originada por la construcción de un badén en la esquina de un barrio rodeado de polvorientas calles de ripio, Aguayo ingresó anteayer en el despacho de Sosa, lo roció con solvente y luego le arrojó un fósforo encendido.
El mecánico permanece detenido en la comisaría 3a. y los compañeros de trabajo de Sosa dijeron que quieren que permanezca tras las rejas.
Aguayo no esperó que la policía lo fuera a buscar. Tras cumplir con su objetivo, se subió a su camioneta Ford F 100 y se entregó en la comisaría más cercana.
El mecánico se presentó con un envase plástico que aún contenía restos de solvente y dijo en la comisaría 3a. que había tenido un "problemita" con un funcionario de la municipalidad de Neuquén.
A Sosa lo asistieron sus compañeros de trabajo, que lograron apagar las llamas que envolvían el cuerpo del hombre con arena y tierra.
El caso provocó indignación entre los empleados de la municipalidad. Cerca de 200 trabajadores realizaron una marcha para repudiar el insólito ataque. Primero se entrevistaron con el intendente Luis Jalil y le hicieron oír en la puerta del edificio municipal una lluvia de reclamos porque dicen sentirse víctimas del maltrato cotidiano de los contribuyentes. Y después fueron hasta los tribunales para pedir justicia.






