
Recuerdos de un país en una valija de cuero
El equipaje de Andrew fue encontrado en 2000
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Muy cerca del casco del Titanic, a 4000 metros de profundidad, en el año 2000 fue encontrada una valija de cuero en un estado de conservación asombroso. Entre otras cosas contenía libros, cartas, sobres, pantuflas, un tintero de vidrio, zapatos, toallas y un sombrero. También había postales de Río Cuarto: era la valija de Edgardo Andrew. Varios de esos objetos han sido exhibidos en distintas exposiciones sobre el Titanic junto a unos pocos datos del pasajero argentino.
La inclusión de este joven de la clase media rural de principios del siglo XX en el pasaje del barco, sin embargo, involucra un contexto histórico en general poco atendido por la titanicmanía.
Edgardo Andrew nació en la estancia El Durazno, a 20 kilómetros de Río Cuarto, en 1895, seis meses antes de que en Lobos naciera Juan Domingo Perón. El país era gobernado por José Evaristo Uriburu. El octavo de ocho hermanos se crió en aquella Argentina promisoria que se postulaba como granero del mundo. Su padre, Samuel Andrew, había sido traído de Whitby, Yorkshire, para administrar las tierras de Ambrosio Olmos, a quien en 1906 heredaría su viuda, Adelia María Harilaos. La viuda de Olmos, que no había tenido hijos, le donó su casa en Buenos Aires al Vaticano. Hoy es la Nunciatura, en Alvear y Montevideo. La estancia en la que Edgardo pasó casi toda su vida, y que a la muerte de su padre pasó a ser administrada por su hermano Wilfred, fue donada a los salecianos para la formación de un instituto agrotécnico.
Miembros de las corrientes de inmigrantes que en las décadas del cambio de siglo casi duplicaron la población, los Andrew no eran acaudalados, pero les alcanzaba para enviar a sus hijos a estudiar a Inglaterra. Edgardo partió en 1911, cuando el gobierno conservador de Roque Sáenz Peña amasaba la ley que instauró el sufragio universal, secreto y obligatorio. Esa ley, hasta hoy factotum del sistema político, fue aprobada por el Congreso dos meses antes del hundimiento del Titanic.
Subastan más objetos del barco
Un menú del Titanic, un trozo de alfombra, diarios de la época y otros recuerdos serán subastados mañana en Nueva York, en ocasión del centésimo aniversario de su naufragio. Entre los objetos que pondrá a la venta la casa de subastas Bonham's figuran, además, un billete para asistir a la misa de botadura en mayo de 2011 en Belfast (estimado entre 50.000 y 70.000 dólares) y la descripción en dos páginas manuscritas de las operaciones de rescate del capitán del Carpathia, que respondió al pedido de auxilio del Titanic (entre US$ 90.000 y 120.000). También se subastará una colección de 20 cartas de sobrevivientes.






