
Regulan en Córdoba la venta de choripán al paso
Una medida que, en Buenos Aires, parece ser más difícil
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CORDOBA.- Hasta el año pasado, comer un choripán en la vía pública era para los cordobeses "una peligrosa tentación" como le ocurre hoy a los porteños. Pero aquí las cosas han cambiado. La actividad está regulada con exigentes medidas sanitarias y el que no las cumple queda sujeto a decomiso.
La actividad no estaba regulada y cualquier persona podía instalar un improvisado puesto con una parrilla y una ristra de chorizos. La falta de encuadramiento legal, logicamente, provocaba serios riesgos para la salud pública.
Fue por ello que el Concejo Deliberante reglamentó la comercialización de los choripanes en una llamada "zona de exclusión" en el sector céntrico de la ciudad y con estrictas medidas de higiene.
Así, la comercialización de los productos sólo puede realizarse en puestos habilitados por la comuna y que reúnen una serie de exigencias y que además, están obligados a superar periódicos controles.
Cada parrillero debe tener carnet sanitario, usar chaquetilla, gorra y guantes de látex descartables. La parrilla debe estar incorporada al carro y nunca ser usada en el piso; debe disponerse de agua caliente y fría y vajilla de acero inoxidable; es obligatoria una heladera o conservadora para evitar el corte de la cadena de frío y la mayonesa u otros aderezos deben entregarse en pequeños sachets. Está terminantemente prohibido el expendio de bebidas alcohólicas.
Aunque la ordenanza no lo exige, los puestos cuentan con generadores propios de electricidad para trabajar de noche.
El marco regulatorio fue bien recibido por los comerciantes del sector que se muestran muy entusiasmados en lograr progresos en su mercado. Semanas atrás, un centenar de ellos le planteó al intendente cordobés, Germán Kammerath, iniciativas tales como expender lomitos y hamburguesas, instalar mesas y sillas para atender a sus clientes, sortear la ubicación rotativa para los eventos, un taller de capacitación turística y cultural, elegir el carro del mes para incentivar la competencia y ampliar los horarios de atención al público.
El jefe comunal sugirió que los carros fueran enchapados en acero inoxidable y se les colocara un logo de la Municipalidad. "La idea es que los carros se transformen en un símbolo de la ciudad", dijo el intendente.
La ordenanza 10.244 sirvió para que este negocio, que por muchos años se efectuó en la clandestinidad, sea ahora una fuente laboral legal para muchas familias, con las garantías de salubridad para los consumidores.
La legislación no sólo estableció reglas de juego claras para la venta de choripanes, sino también de panchos, papas fritas, praliné, churros, maíz inflado y copos de azúcar en la vía pública.
De todos modos, no siempre se alcanza lo ideal. No faltan los oportunistas que aprovechan las movilizaciones obreras o estudiantiles o los grandes encuentros deportivos o políticos para instalar los improvisados puestos de choripán y jugar con la tentación.



