
Reivindican a la tripulación en el sepelio del copiloto
Familiares y compañeros del personal de LAPA que murió en el incendio dijeron que el piloto y su segundo no tenían bajas calificaciones; premiarán a las azafatas
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Compañeros de trabajo y en el vuelo accidentado el martes por la noche, Gustavo Weigel y Luis Etcheverry, los pilotos que murieron en el incendio del Boeing 737 de LAPA, coincidieron en el triste destino final. Los cuerpos de ambos fueron velados en la misma cochería de La Lucila, con diferencia de horas, y descansarán en el cementerio jardín de Bella Vista.
Los familiares del copiloto, Etcheverry, acompañaron sus restos al cementerio de Bella Vista ayer a las 17, apesadumbrados por el deceso del joven hombre, que tenía 31 años y estaba por casarse.
En tanto, hoy a las 10 será sepultado en el mismo lugar el cuerpo del piloto de la aeronave, Weigel, a quien se veló desde las 19 de ayer sólo hasta la medianoche, por pedido de la familia, en una cochería de Maipú y Paraná.
Con 44 años y una década de experiencia en aeronavegación comercial, Weigel fue piloto del Ejército durante 8 años y tuvo actuación en apoyo de combate durante la Guerra de Malvinas, en 1982, según relató su hermano Ricardo, el único integrante de la familia que aceptó hablar con La Nación .
Especialmente quiso destacar que su hermano tenía un récord de buena conducta en su foja de servicio y se mostró enojado por las versiones que algunos medios manejaron en un primer momento, sobre presuntas bajas calificaciones en su legajo y eventuales actos de indisciplina.
"Deutsch a mi hermano lo quería como a un hijo", dijo Weigel, en referencia al propietario de la línea aérea, Gustavo Andrés Deutsch, que lo conocía desde que se hizo cargo de la aerolínea. Por eso, a la familia le llamó al atención que no se hiciese presente ninguna autoridad de LAPA.
En el velatorio se pudo ver a decenas de pilotos y azafatas de la empresa aérea conjeturando sobre las posibles causas del accidente. Había, además, muchos chicos, de 10 años a adolescentes, posiblemente amigos del colegio de los siete hijos del piloto.
Escasas flores
La única corona de flores presente en la sala de velatorio llevaba en su banda las siglas de la Asociación Pilotos de Líneas Argentinas (APLA), además de los arreglos florales más informales que llevaron sus amigos. Mañana se celebrará una misa en la Iglesia del Sagrado Corazón, de Boulogne.
En un breve contacto con los cronistas, el padre del copiloto, Adolfo Etcheverry, no quiso responder las preguntas sobre el mantenimiento de las aeronaves en la empresa aérea donde volaba su hijo.
En cambio, tuvo duras expresiones para las autoridades de la línea aérea: "Ni una sola persona de la empresa se hizo presente, ni siquiera para el traslado del cadáver. Es lo que más nos dolió, eso es lo que tengo que reprocharles", se lamentó Etcheverry.
Sobre la idoneidad del piloto, de 31 años y más de una decena de experiencia, destacó que no tuvo nunca una mención en su foja de servicios por indisciplina, como publicó algún medio. "Son mentiras", dijo.
"El vivía para volar, se sentía contento con su trabajo, se sentía seguro. Era su pasión:si hasta era piloto de helicópteros y hacía paracaidismo y aladeltismo", agregó el padre del copiloto, que expresó: "Estoy seguro de que fue un accidente", aunque sin conjeturar sobre las posibles causas del desperfecto que obligó al avión a bajar tras iniciar el despegue.
Tampoco quiso hablar sobre las presuntas denuncias de irregularidad en el mantenimiento de los aviones, de lo que la Asociación Personal Técnico Aeronáutico (APTA)acusó a LAPA ante el Congreso en diciembre último. Es más:dijo que no le constaban. Sobre el tema, sentenció: "No soy quién para tocar esos temas, no me corresponde meterme en la cuestión técnica".
La falta de seguridad en el Aeroparque sí logró extractar una opinión más fuerte del padre del navegante fallecido: "Sabemos que la pista tendría que tener por lo menos 500 metros más, pero eso no se puede hacer ahora."
Luis Etcheverry ya había afrontado contingencias como la detención de un motor y pudo resolverlas siempre con éxito. Su padre recordó ayer que el día que cayó el helicóptero del hijo del Presidente, Carlos Menem (h), el 15 de marzo de 1995, "vivió una situación similar a la que dicen que pasó el martes. Se le plantó el motor, pero a 25.000 pies; lo pudo controlar y llevó la nave a tierra".
Ayer por la mañana fueron enterrados los restos de Verónica Tanto, la comisario de a bordo que falleció en la tragedia aérea. Familiares y compañeros de LAPA, entre ellos, Cristina Iglesias y María René Antolín, las azafatas que lograron sobrevivir al accidente, dieron el último adiós.
La presidenta de la Asociación Argentina de Aeronavegantes, la diputada nacional (Alianza) Alicia Castro, aseguró ayer que ambas "realizaron una tarea brillante salvando a cuantos pasajeros pudieron" y adelantó a La Nación que Iglesias y Antolín recibirán una medalla al mérito como "felicitación por su profesionalismo".
Por último, la Alianza presentó ayer en el Congreso un proyecto de declaración solidarizándose con los familiares de las víctimas del vuelo 3142.
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