
Remo, un nuevo recreo para porteños que trabajan cerca del río
Antes de entrar a la oficina, en el break del mediodía o a la tarde, muchos se acercan a Puerto Madero y buscan sentirse fuera de la ciudad
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Pasado el mediodía, Damián Luaces le dice a su compañero de oficina que esta vez no lo acompañará a almorzar. Cierra la sesión de su computadora, deja el llamado pendiente para más tarde. Baja por el ascensor de la torre donde trabaja, se desacomoda la corbata y se prepara para escapar, a pie, lo más rápido que puede, del tránsito, los bocinazos, el bullicio y el aluvión de gente del centro porteño. Su destino: las tranquilas aguas de Puerto Madero.
"Me tomo el horario de almuerzo para venir al río a remar, así me pongo en forma, aprovecho el día y me escapo de la rutina del centro", cuenta Damián a lanacion.com.
Como él, muchos oficinistas, directivos y ejecutivos de la zona se acercan al Yacht Club Puerto Madero para practicar este deporte que los hace sentir lejos de la ciudad.
"Vienen cerca de 100 personas por día a remar y el 90 por ciento es gente que trabaja en la zona y en vez de encerrarse en un gimnasio, hace un break en el trabajo, disfruta de la paz que da el río y se entrena", cuenta Matías, uno de los instructores de remo del club.
Los requisitos para remar son pocos: ganas, ropa deportiva y zapatillas que se puedan mojar, aunque la idea no es caerse al agua.
Además, no es necesario haber remado antes, los interesados pueden tomar cinco clases de entrenamiento y de ahí en más están habilitados para ingresar al Yacht Club cuando lo deseen.
"El remo es un deporte muy noble, no importa el estado físico, si se es muy flaco o tiene kilos de más, cualquiera puede practicarlo", explica Julia Garisoain , quien fue una eximia remadora profesional y hace cinco años una de las impulsoras de esta actividad en Puerto Madero.
Puro Remo es el emprendimiento de Julia y otros atletas del agua que decidieron abrir esta escuela al público general y también funcionana en el Tigre.
En el curso dirigido a los primerizos se enseñan las técnicas básicas de la remada y de seguridad, además de maniobras, reglas de navegación y autorescate.
Terminado el curso, los nuevos remadores reciben un carnet que los habilita a para alquilar un bote y salir solo desde Puerto Madero o Tigre.
¿Qué se evalúa para obtener ese carnet? El armado del bote, el dominio de las maniobras, la subida, el remar adelante y hacia atrás, girar el bote, amarrar, las reglas de navegación, las técnicas de seguridad y en el caso del kayak dominar la maniobra de autorescate.
Este deporte es bastante completo, ya que se ejercita todo el cuerpo, brazos, piernas y abdomen, explican los intructores.
"Desde 2006 a hoy la cantidad de gente que se acerca a remar creció exponencialmente, tanto que ya organizamos regatas, tanto de remo como de kayaks", cuenta entusiasmada Julia.
El trayecto que se recorre es el de los diques de Puerto Madero y los más avanzados se acercan hasta el Riachuelo.
Federico Scalese escucha atentamente las instrucciones de Matías. Acaba de tomarse la hora de almuerzo de la compañía para la que trabaja y es la primera vez que hará remo.
Sólo lo inquieta un pequeño detalle: "Que se dé vuelta el bote", dice, pero junto con su compañero de trabajo se sube confiado. Toma el remo, y de a poco, remada a remada, se anima a sonreír mientras se desliza por las aguas del río, hasta que suelta una carcajada de alivio y disfrute, bien lejos de la rutina, a pasitos del centro.
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