
Renunció Néstor Vicente al Ente Regulador de Servicios porteño
"La gente se queja y no podemos darle respuestas", explicó
1 minuto de lectura'
"El Ente Regulador de los Servicios Públicos tiene un techo. Si la ciudad no posee los servicios como el agua, el teléfono, el gas o la luz, entonces el alcance del Ente es corto y, así, no le podemos dar respuestas a la gente. Y como no podemos ofrecer esas respuestas y tampoco quiero que la gente piense que estoy atornillado a un sillón, renuncio."
Néstor Vicente, hasta ayer titular del Ente Unico porteño, dejó su cargo. Le presentó su dimisión a la presidenta de la Legislatura, Cecilia Felgueras, y le envió una carta personal al jefe del gobierno, Aníbal Ibarra, que más tarde lo llamó por teléfono para pedirle que reviera su decisión.
Pero no hubo caso. Vicente, que anticipó en una conversación con LA NACION que seguirá en la política y que apoyará a Ibarra en las próximas elecciones, prefirió marcharse.
"La gente hoy reclama porque no tiene luz o agua. Y nosotros le tomamos el reclamo, pero después no le podemos dar soluciones, porque esos servicios están bajo la órbita nacional. La capacidad de acción del Ente es limitada. Ni el transporte urbano de colectivos podemos regular. Cuando esto se creó, se hizo pensando en el avance de la autonomía porteña, pero desde hace dos años no hubo ni un adelanto en este sentido", se quejó el dirigente.
Según la ley que creó el Ente Unico, la Legislatura nombra, por propuesta del Poder Ejecutivo, cinco directores, uno de los cuales ejerce como presidente (es el caso de Vicente).
La misma ley otorga al Ente la facultad de controlar el transporte público de pasajeros, el alumbrado, la higiene urbana (recolección de basura, por ejemplo), el estacionamiento medido, los peajes, los residuos patológicos, la TV por cable y todos los demás servicios que, aunque no hayan sido concesionados por la Ciudad, se presten en el ámbito local.
"Pero en todo esto también hay problemas, porque los funcionarios creen que el control les quita poder, en lugar de entender que sirve para optimizar el trabajo. No hay colaboración de las áreas. Todos tienden a acumular poder y no nos abren las puertas", protestó.
Vicente reveló que, desde la próxima semana, volverá a trabajar como abogado.
"Acá hay una sumatoria de problemas que nos impide avanzar", agregó el funcionario saliente, que tomó el cargo el 6 de agosto de 2000, el mismo día en que asumió Ibarra.
"Antes no había esta sensación de que los políticos estábamos atornillados a un sillón. Y, además, existía la idea de que la autonomía iba a profundizarse. Pero aquella idea cambió y en lo de la autonomía no pasó nada. Por eso decidí renunciar", contó.
Según Vicente, las denuncias por inacción y por corrupción en el Ente no lo empujaron hacia afuera.
"Es cierto que no impusimos sanciones, pero es muy difícil hacerlo. Hay que estar muy seguro", analizó luego de confirmar que, en los últimos dos años, a pesar de haber abierto "muchísimos" sumarios, no hubo sanciones para las empresas controladas.
"Yo no renuncio para irme a mi casa, sino para demostrar que para mí la política no es un medio de vida", concluyó. En los próximos diez días la Legislatura deberá nombrar a su sucesor.





