
Ricardo Piglia recibió ayer el premio Planeta
El novelista, de 56 años, obtuvo la distinción, dotada de 40.000 dólares. Autor de "Respiración artificial" y " La ciudad ausente", el premiado es un estudioso de la obra de Ricardo Arlt y Jorge Luis Borges.
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El escritor Ricardo Piglia, novelista y apasionado hombre de letras, se llevó las palmas anoche al obtener por unanimidad el premio Planeta, dotado de 40.000 dólares, por su obra "Por amor al arte", cuyo nombre definitivo, una vez editada, será "Plata quemada".
La decisión se conoció al filo de la medianoche, en el Roof Garden del Alvear Palace Hotel.
Piglia, de 56 años, se presentó con el seudónimo de Roberto Luminari. El segundo premio fue para María Negroni, por su obra "El sueño de Ursula", y ocupó el tercer puesto Pablo De Santis, por "La traducción".
El jurado estuvo formado por los escritores Augusto Roa Bastos, Mario Benedetti, Tomás Eloy Martínez y María Esther de Miguel (ganadora de la última edición), a quienes se sumó Guillermo Schavelzon, director de la editorial.
Al iniciar el acto, el presidente del Grupo Editorial Planeta en la Argentina, Julio Roberto Pérez, destacó el fuerte compromiso de la empresa con la cultura y el libro y destacó el esfuerzo de la organización del certamen por sexto año consecutivo, del que participaron 423 novelas.
El premio Planeta a la mejor novela inédita se instituyó en nuestro país en 1992. Su primera ganadora fue Alicia Steimberg, por su obra "Cuando digo Magdalena".
Le siguieron Carlos Chernov, por "Anatomía Humana" (1993); Antonio Dal Masetto, por "La tierra incomparable" (1994); Vicente Battista, por "Sucesos argentinos" (1995), y María Esther de Miguel, por "El general, el pintor y la dama"(1996).
Ley del libro
En su discurso, Pérez pidió a los legisladores la "sanción urgente de la ley del libro y de fomento a la cultura", al referirse al proyecto que espera tratamiento en Diputados.
Además de la distinción a la mejor novela inédita, Planeta premió a los autores que vendieron más de 100.000 ejemplares Tomás Eloy Martínez y Félix Luna, por "Santa Evita" y "Breve Historia de los argentinos", respectivamente.
También se otorgó por segundo año consecutivo el premio de los libreros argentinos a las mejores obras publicadas por la editorial. Votaron 590 libreros de todo el país.
En el rubro mejor ensayo fue premiada la obra"La filosofía. Una invitación a pensar", de Jaime Barylko, que agradeció a la editorial y a los lectores. Como mejor biografía de autor argentino o latinoamericano fue galardonada "La vida en rojo. Una biografía del Che Guevara", del mexicano Jorge G. Castañeda.
El libro "El anatomista", de Federico Andahazi, fue seleccionado por los libreros como mejor novela.
Como mejor libro de investigación periodística fue elegido "El presidente que no fue. Los archivos ocultos del peronismo", de Miguel Bonasso, que les dedicó el premio a Rodolfo Walsh y al recientemente fallecido Carlos Dutil, uno de los autores de "La bonaerense. Historia criminal de la policía de la provincia de Buenos Aires", con quien compartió la terna.
El secreto a la hora de narrar
Ricardo Piglia nació en 1941 en Adrogué, provincia de Buenos Aires, y su recuerdo más fuerte, el que sellará su vida de escritor, se remonta a los 16 años: "La casa está desmantelada y yo me siento a escribir un diario".
Así rememora la mudanza de su familia a Mar del Plata, en 1955. Fue, para él, "una historia política, una cosa de rencores y odios barriales". Y aquel diario será, a partir de entonces, su consuelo de toda la vida.
Cada vez más interesado en la literatura, estudia inglés para leer a Fitzgerald y a Faulkner. En 1960 parte rumbo a La Plata, donde comienza a estudiar historia ("no letras, porque quería escribir").
Allí ejerce su arte y, además, la docencia. Después del golpe militar de Onganía decide vivir en Buenos Aires, donde empieza a frecuentar círculos literarios.
Su primer libro, "La invasión", sale a la luz en 1967. Recibe la bienvenida del mundo de las letras con el premio Casa de lasAméricas. Luego vienen los relatos "Nombre falso" (1975), traducidos al francés y al portugués.
En 1977 inicia sus periódicos viajes a los Estados Unidos para dictar cursos en las universidades de Princeton y de Harvard.
La novela "Respiración artificial" se publica en 1980, pero sólo al reeditarse, en 1987, logra el reconocimiento que merece: vende tanto como los best sellers y, como si fuera poco, una encuesta realizada entre 50 escritores locales la elige como una de las mejores obras de la nueva literatura argentina. A "Respiración artificial" le siguen "Crítica y ficción" (1986) y "Prisión perpetua" (1988). Piglia también dirige la colección "Sol Negro", dedicada a las novelas policiales, su pasión de siempre, con el mismo empeño por el género que había puesto décadas antes, con "Serie Negra".
De la novela al cine
"La ciudad ausente" (1992), su siguiente novela, demora doce años en aparecer y logra trascender los límites de la literatura: en octubre de 1995 se estrena en el Teatro Colón una ópera en dos actos basada en esta obra.
Como crítico y ensayista, Piglia publica textos sobre Arlt, Borges, Macedonio Fernández y Sarmiento, entre otros. Consecuente con su destino de docente, cada año dicta un seminario en la carrera de letras de la Universidad de Buenos Aires, sin descuidar sus viajes al exterior.
Del teatro pasa al cine. Es guionista, junto a Héctor Babenco, de "Veinte años después". Y vuelve a los policiales (su debilidad) en formato de 35 milímetros como uno de los autores del libro de "Comodines", el film con Adrián Suar y Carlos Calvo.
"Narrar es como jugar al póquer, decía mi padre; todo el secreto consiste en parecer mentiroso cuando se está diciendo la verdad", le hace decir a Steve Ratliff, uno de los personajes de "Prisión perpetua".
La obra de Piglia es, en definitiva, un guiño cómplice al lector; una excusa elegante para contar "su" verdad, la que motivó los primeros trazos en su diario.




