Robaron más de US$ 30.000.000 de cajas de seguridad
La banda fue desbaratada por la policía
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A principios de junio último, Raúl B., un cliente de un banco situado en las inmediaciones de Sarmiento y Florida, abrió su caja de seguridad y descubrió que desaparecieron los 119.000 dólares que había guardado dos días antes para realizar una operación inmobiliaria.
No sabía que se había convertido en una víctima más de una banda integrada por 28 malvivientes que, según fuentes oficiales, durante seis años robó más de US$ 30.000.000 depositados en distintas cajas de seguridad de 25 sucursales bancarias de la Argentina y Uruguay. Con una simple plantilla de teflón que les permitía copiar las combinaciones de las llaves maestra e individual de las cajas de seguridad y con documentos falsificados, los delincuentes se dedicaron a vulnerar los tesoros de los bancos.
Según informaron importantes fuentes de la investigación que permitió desbaratar la banda, uno de los personajes más importantes de la organización habría sido identificado como Santiago Pérez Brown, de 42 años, a quien se le secuestró el borrador donde había comenzado a escribir sus memorias.
Entre los integrantes de la banda también figura un ex miembro del grupo Tacuara y el hijo de una abogada que debía estar preso y aparentemente aprovechaba las salidas transitorias de la cárcel para ingresar en los tesoros y robar cajas de seguridad.
La banda comenzó a robar cajas de seguridad en 1999. Se dividía en dos grupos: "Los Viejos" y "Los Nuevos". El último grupo fue detenido por detectives de la comisaría 1ra. de la Policía Federal durante una serie de allanamientos realizados la semana última. Mientras, el grupo de los viejos había sido apresado en marzo de 2001. Hasta el momento, los investigadores identificaron a 23 sospechosos.
Vivían en lujosos pisos de Recoleta, Caballito y Olivos, y con el producto de los robos compraron campos, automóviles y camionetas cuatro por cuatro. También enviaban parte del dinero a bancos en Miami.
"Los Viejos" recuperaron la libertad al poco tiempo y como sus rostros eran muy conocidos entre los jefes de seguridad de los bancos se vieron en la necesidad de reclutar a cómplices más jóvenes que ingresaran en los tesoros con documentos falsos sin levantar sospechas. Por ese motivo fue que la banda se agrandó con los años.
Fuentes de la investigación explicaron que Pérez Brown era uno de los integrantes del grupo de "Los Viejos" que no había sido identificado en los allanamientos de 2001 y que se habría encargado de reconstruir la banda cuando sus compañeros fueron detenidos. Pérez Brown fue señalado por fuentes de la investigación como el hombre de las diez identidades. Cuando la policía allanó su casa, fueron secuestrados diez DNI falsificados, uno de ellos a nombre de una persona de apellido Brítez, que habría sido utilizado por el sospechoso para alquilar la caja de seguridad en el Banco Meridien.
Mientras que otro DNI falso, a nombre de De Oro, era utilizado por este sospechoso -que remarcaba a sus cómplices la "necesidad de mantener la profesionalidad para encarar el delito"- para adquirir propiedades.
La investigación encarada por los detectives de la comisaría 1ra. y por la jueza María Gabriela Lanz comenzó el 7 de junio último, cuando un cliente del banco Meridien denunció que le habían robado el dinero que guardaba en su caja de seguridad. Entonces los investigadores comenzaron a revisar las 400 fichas de los clientes y descubrieron dos documentos falsos.
Los titulares de esos cofres fueron filmados por las cámaras de seguridad del banco mientras abrían dos cajas de seguridad que no eran las suyas. Uno de los cofres que los sospechosos intentaron abrir, sin éxito, contenía cinco millones de pesos de una empresa transportadora de caudales.
Antes, la jueza había solicitado a distintos juzgados que le enviaran copias de todas las causas por robos de cajas de seguridad en las que los cofres no habían sido violentados. Entre esos expedientes figuraba el caso que impulsó en el juzgado de instrucción 28, en el que aparecía como acusado un ex integrante del grupo Tacuara y que estaba a punto de ser llevado a juicio oral.
A partir del análisis de los documentos falsos secuestrados, en la casa de Pérez Brown y en poder de otro sospechoso que habría sido identificado por fuentes de la investigación como Isaac Benoliel, los investigadores comprobaron que varias de esas identidades falsas fueron utilizadas en los otros robos de cajas de seguridad ocurridos en los últimos seis años.
En la casa del último imputado, los investigadores también encontraron tres cheques por US$ 50.000 cada uno de un banco de Miami, a nombre de una cómplice cuya identidad se mantiene en reserva. Según fuentes de la investigación, este sospechoso sería uno de los cerebros de la banda. Propietario de un lujoso piso en un edificio de Junín al 1000, en Recoleta, se encargaba de entregar información sobre las cajas de seguridad que alquilaban empresarios, prestamistas y joyeros.
Esto significa que los ladrones no elegían al azar los cofres que pensaban robar, sino que contaban con los datos sobre los números de las cajas de seguridad y el dinero que podían tener.
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