
Rocca, un poderoso con muy bajo perfil
Lideraba sin estridencias un grupo que factura unos US$ 3400 millones al año
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Agostino Rocca, presidente de Organización Techint, uno de los grupos económicos de capitales locales más importantes de la Argentina, era un hombre acostumbrado a las alturas y al silencio, tanto en los negocios como en su vida personal.
En el mundo empresarial, porque conducía con firmeza y férreo bajo perfil las riendas de un conglomerado de compañías que facturan en conjunto 3400 millones de dólares por año, cifra que asciende a 7000 millones si se computan las ventas de las firmas del holding con sede en el exterior, según la revista especializada Mercado. En sus ratos libres, porque lo apasionaba volar (era piloto de ultralivianos y de pequeños aviones a pistón y turbohélice) y escalar montañas y glaciares, natural consecuencia de su fascinación por la Patagonia.
Agostino Rocca nació en Milán, Italia, el 2 de noviembre de 1945, y fue bautizado con el mismo nombre que su abuelo. Era el mayor de los tres hijos (los otros dos son Paolo y Gian Felice) de Roberto Rocca, principal accionista, presidente honorario de Techint e hijo de quien inició la historia de la familia en la Argentina, Agostino, que llegó a Buenos Aires en mayo de 1946, deseoso de fundar la primera filial en el Nuevo Mundo de la ya existente compañía.
Por ser el más grande de los hijos varones de Roberto era considerado el heredero natural del holding. No obstante, Agostino Rocca nunca sacó ventaja de tal condición. Al grupo se integró sólo en 1977, a los 31 años, cuando se sintió maduro y capacitado para hacerlo, según contó alguna vez. Hasta ese entonces había trabajado en la filial parisina de la consultora McKinsey y en la empresa Poretti, de Milán, como director financiero.
Estaba casado con Daria, italiana como él, y era padre de tres hijos, Roberta, Tomás y "Palú", el varón al que todo el mundo conoce por ese sobrenombre, al tal punto que un alto directivo de Techint consultado anoche y un ex colaborador del grupo no pudieron recordar su nombre de pila. Ninguno de ellos trabaja en la organización.
Agostino Rocca cimentó su trayectoria en los negocios sobre una sólida formación profesional. Se graduó en 1969 en la Universidad Comercial L. Bocconi, de Milán, estudios que enriqueció, entre 1970 y 1972, con un Master in Business Administration (MBA), con especialización en finanzas, en la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos.
Austeridad
Pese a ser uno de los empresarios más influyentes del país, sus colaboradores lo recuerdan como un hombre sencillo. "Todo indica austeridad", era uno de sus habituales lemas, fuertemente enraizado en la cultura familiar.
Por eso, rehuyó siempre las reuniones sociales, las cámaras y los micrófonos, y prefirió la compañía de sus seres queridos. Infatigable (trabajaba 15 horas por día) y extremadamente exigente a la hora de fijarse objetivos de negocios y de plantearlos a sus colaboradores, no hacía oídos sordos a los problemas de su gente. "Si necesitabas un salvavidas en el mar, él venía con su barco a vela a socorrerte. Mantuvo muy bien la tradición de su papá, Roberto", comentó ayer un acongojado directivo del grupo.
Pero esa aplicación al trabajo no le impedía disfrutar con fanatismo de la música clásica y de la ópera (incluso participó en la Fundación del Teatro Colón y en el Mozarteum), ni de escaparse cada vez que podía, seis o siete veces por año, a la Patagonia, en donde daba rienda suelta a una pasión que nació en su juventud en los Alpes: el montañismo y los sobrevuelos de grandes escenarios naturales.
Este fanatismo quiso compartirlo con otros; por eso, se asoció en la concesión de la estancia La Cristina, sobre el lago Argentino y al lado del glaciar Upsala, en Santa Cruz, donde -tras un acuerdo con la Dirección de Parques Nacionales- planeaba organizar un circuito turístico.
Hacia allí iba nuevamente cuando la muerte lo sorprendió, al precipitarse el avión del grupo, un Cessna 208 B Caravan. Por lo menos tres veces había estado cerca de ese trágico desenlace a bordo de una aeronave pequeña. Fue él mismo quien relató detalladamente esas experiencias en el libro "Hielos de la paz", publicado en 1999, en un artículo titulado "Hielos, una pasión desde el aire".
Allí, Rocca contó: "Experimenté tres descensos violentos. Uno, en agosto de 1997, cuando encontramos 60 nudos de viento y una descendiente que nos bajó 4000 pies... Sólo pudimos dominar el avión a 200 metros del suelo". Otra experiencia dura fue un año antes, en la que -una vez más y al igual que ayer- lo acompañaban Germán Sopeña y José Luis Fonrouge. "El avión sólo obedecía al viento", recordó.
El más reciente episodio implicó un abrupto descenso desde casi 12.000 pies de altura. Pero la ironía del destino quiso que el final de sus días se produjera sobre la inmensa llanura de la pampa húmeda, muy lejos de su amado Sur.
El grupo Techint
Origen: fue creado en 1945 como Compagnia Tecnica Internazionale, por Agostino Rocca, abuelo del empresario fallecido ayer.
Empresas: Siderca, Siderar, y Techint, en la Argentina; Dalmine, en Italia; Tamsa, en México, y Sidor, en Venezuela. En esta última comparte la gestión.
Actividades: ingeniería y construcción. El grupo es el mayor productor mundial de tubos de acero sin costura.
Facturación: en la Argentina, unos 3400 millones de dólares, y 7000 millones si se computan las compañías radicadas en el exterior.
Proyectos: se contabilizan 2500 en más de 45 países.
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