
El dramático recuerdo de otra madre destrozada
Silvia Morales, mamá de Santiago Miralles, un niño de seis años brutalmente asesinado por sus vecinos en 2005, todavía pide justicia
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El crimen de Candela Rodríguez, la niña de 11 años que apareció muerta en Hurlingham tras nueve días de intensa búsqueda, sensibilizó a todo un país. Y en especial a Silvia Morales, la mamá de Santiago Miralles, otro pequeño secuestrado y brutalmente asesinado por sus vecinos de Canning, en 2005.
"Desde que encontraron a Candela vivo momentos de muchísima angustia. Es revivir todo lo que pasó con Santiago", contó Silvia en diálogo con LN Radio.
El sábado 16 de julio de 2005, luego de tres días de rastrillajes en Canning, partido de Esteban Echeverría, Santiago Miralles, de seis años, apareció muerto en un pozo ciego, a metros de su casa.
Había sido asesinado de un fuerte golpe en la cabeza y sus homicidas, los cuidadores de la casa lindera a la de los Miralles, lo ataron de pies y manos, y le ataron una pesada piedra al abdomen antes de arrojarlo a la foso.
Por este caso, en 2008, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata condenó a prisión perpetua a los cuatro acusados del crimen.
Sin embargo, los abogados defensores apelaron a esta medida y aún hoy se espera el fallo de la Cámara de Casación.
"Yo vivo pendiente de esto. Porque me mataron a mi hijo y todavía no tengo justicia. No tengo la tranquilidad de que los asesinos vayan a quedar presos. A todo lo que me pasó como mamá, por haber perdido un hijo, se me suma también la angustia por no saber qué va a pasar con los asesinos", contó Morales.
A seis años del crimen, Walter Miralles, papá de Santiago, golpea cada 15 días las puertas de la Cámara de Casación en búsqueda de respuestas. Además, creó la ONG "Santiaguito Miralles", una asociación que brinda contención y apoyo a familiares que han sufrido la perdida de un ser querido a causa de un hecho de inseguridad.
"Como mamá, me gustaría ira a saludarla", confesó Silvia consultada sobre la posibilidad de un contacto con Carola Labrador, madre de Candela. Sin embargo, prefiere dejar pasar un tiempo. "Todavía es muy prematuro. A mí me pasó y en los primeros días no querés ver ni escuchar a nadie", sostuvo, y agregó: "En estos casos uno no sigue como quiere, sigue como puede".
El rastrillaje, en la mira
Al igual que en el caso de Candela , el proceso de rastrillaje fue muy cuestionado. En 2005, durante la búsqueda de Santiago, la policía no logró dar con el pequeño, que se encontraba a metros de su casa. "La búsqueda empezó casi inmediatamente y cuando llegaron a la quinta donde estaba nos dijeron que era muy probable que un auto se lo haya llevado. Uno de los perros había dado una señal muy fuerte en la puerta de la quinta, pero como todavía no tenían la orden [de allanamiento] no pudieron entrar. Seguramente en ese momento Santi todavía estaba con vida", relató Silvia.
"Me parece que no tenemos una policía preparada. Deberían tener más herramientas", cuestionó.
En el caso de Candela, que apareció muerta dentro de una bolsa al costado de una autopista a sólo 35 cuadras de su casa, habían participado cerca de 2000 policías y se habían realizado infinidad de allanamientos.
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