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Saquearon la casa del Che Guevara en Misiones

Turistas de todo el mundo se llevaron hasta parte del techo.
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3 de febrero de 1999  

CARAGUATAY, Misiones.- "Aquí viene la gente y se lleva todo. Ya no va quedando nada; parten con pedazos de madera, algún horcón suelto, baldosas, cualquier cosa, lo que sea. Alemanes, brasileños, cubanos, mexicanos, argentinos, qué sé yo, gente rara viene, entran nomás, nadie controla....".

Quien habla está compungido, algo triste. Se llama Francisco Romero, y es una suerte de casero de lo que alguna vez fue la residencia de Ernesto "Che" Guevara. Acá, el guerrillero vivió sus dos primeros años.

Romero sobrevive con su enfermedad a cuestas, su mujer y nueve hijos en medio de una extrema pobreza. Espera que el gobierno local le brinde alguna ayuda, porque hubo promesas de convertir el lugar en un parque provincial y punto de referencia para el turismo internacional.

La ley que no se cumple

En junio de 1997, la Cámara de Representantes de Misiones sancionó por unanimidad una ley para expropiar o comprar 18 hectáreas situadas en Caraguatay, departamento Monte Carlo, distante 185 kilómetros al norte de Posadas, donde hace 70 años vivió el mítico guerrillero argentino-cubano. Actualmente pertenece a una sucesión afectada por problemas judiciales.

Por la misma norma, declaró de utilidad pública el predio, con miras a transformarlo en "área natural protegida", conforme el sistema provincial determinado por la ley 2932.

"Se reivindicará una referencia histórica y turística que indudablemente tendrá repercusión mundial una vez que tome estado público el paso de Ernesto Guevara de la Serna por Misiones", dijo el diputado Miguel Alterach (hijo), al momento de tratarse el proyecto.

A su vez, el Poder Ejecutivo debió arbitrar los medios para reconstruir la vivienda del líder revolucionario, incluyendo la preservación del entorno natural que rodea la chacra, en una zona sumamente bella, a orillas del Alto Paraná.

La iniciativa mereció el apoyo de la esposa del Che, Aleida March, y de su hija Aleida Guevara March, cuando en ese mismo año, en 1997, se realizó en La Habana el coloquio internacional "El hombre del siglo XXI".

Fue dada a conocer por la docente Valeria Carugo, egresada de la carrera de Historia de la Universidad Nacional de Misiones, que asistió al citado coloquio.

Pero nada de ello ocurrió. Hoy, el lugar está absolutamente abandonado, la vegetación frondosa avanza implacablemente sobre los muros, los buscadores de objetos saquearon lo poco que había, se lo llevan como souvenir; "hasta los postes que sostenían el techo se llevaron. Me dijeron que era para un museo de Europa", dijo, apenado, el cuidador Romero.

Pérdida irreparable

La falta de medidas para preservar esta referencia histórico-turística que interesa a visitantes de todo el mundo se traduce en una verdadera pérdida. Tal vez las autoridades apliquen la ley sancionada hace dos años, y adopten las medidas correctivas del caso, pero lo rapiñado jamás volverá a esta tierra.

Cuenta la historia que hasta este Misiones agreste llegaron, en 1927, Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna para cultivar yerba mate, producción tan rentable entonces que se la conocía como "el oro verde".

Se instalaron en una colonia vecina al establecimiento La Misionera, de Avellaneda y Echagüe, en Caraguatay.

El matrimonio remontó por barco para quedarse en un recodo del río, frente al Paraguay. No había caminos, apenas una picada los comunicaba con Monte Carlo, la población más cercana, donde había un almacén, una farmacia y un médico. Soportaron penurias y necesidades con estoicismo.

Los relatos del padre son un testimonio claro de lo sucedido: la gestación de Ernesto, el viaje de Celia aguas abajo para atenderse en Buenos Aires y el alumbramiento que la obligó a desembarcar en Rosario, donde nació el primer hijo, hoy uno de los personajes más famosos del siglo que termina.

Luego, el retorno a Misiones y los dos primeros años de existencia del Che, "que le quedaron grabados para siempre -según escribe uno de sus biógrafos, el cubano Jesús González- porque a partir de esa infancia montaraz se ligó a la vida del trópico".

El asma que comenzó a atacarlo a los pocos meses en Misiones se fue agravando. El único médico alemán de Monte Carlo "se emborrachaba de seguido", relata el padre del Che en sus memorias. Finalmente, decidió abandonar Caraguatay y, tras vender el yerbal, partió con la familia en busca de cura para su hijo. Así llegó a Alta Gracia, en la provincia de Córdoba.

La vivienda de madera sobre el peñón del Paraná quedó vacía. Los nuevos dueños trataron de cuidarla, pero la propiedad cambió de manos y, transcurridos 70 años, hoy se encuentra desprotegida, sometida al saqueo, en un estado de abandono lamentable.

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