
Scioli dejó a los candidatos porteños con pocas estrategias
Macri sigue al tope de las encuestas y Aníbal Ibarra todavía no quiere arrancar
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Al principio fue la promesa. Luego le siguió el estupor. Y finalmente, el rechazo. Daniel Scioli, flamante candidato a vicepresidente de la fórmula oficialista encabezada por Néstor Kirchner, dejó a todos sus seguidores literalmente a los gritos y partió a la campaña nacional como si las internas hubieran sido un juego y los votantes, cartón pintado. Como si nada hubiera pasado.
Pero pasó. La maniobra ideada por el titular de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), Miguel Angel Toma, de armar una lista de unidad en la ciudad de Buenos Aires donde confluyeran menemistas y duhaldistas fracasó a manos de Scioli, quien, seducido por el Presidente, se arrepintió de su candidatura a jefe de gobierno local para saltar al escenario nacional.
Debajo de él quedaron los restos de una parte del justicialismo porteño que no puede encontrar el norte y que se prepara para una dura batalla, si es que encuentran candidato.
El escenario era el siguiente. Toma, con la supuesta promesa de Duhalde de ir como embajador a los Estados Unidos al final de la gestión, había logrado que el poderoso gremio de los encargados de edificios (Suterh), con Víctor Santa María a la cabeza, quitara su apoyo -incluso el económico- a Gustavo Beliz y se uniera a la famosa lista de unidad.
Para que los menemistas no pusieran el grito en el cielo, además llevaban, entre otras, a Alicia Pierini como candidata a vicejefa y, para que el duhaldismo se tranquilizara, lograron que la también belicista María Laura Leguizamón pusiera su bello rostro en la campaña.
Los pasillos hablan
Las malas lenguas, que en Buenos Aires son muchísimas, decían que Toma había prometido hablar con algunos jueces para lograr que los Santa María, padre e hijo, y cuatro integrantes más de las listas nacionales y locales zafaran de un procesamiento por el caído Banco Patricios.
Pero Toma no llegó a nada de eso porque Scioli se fue y, a pesar de que tanto ibarristas como radicales festejaron la fallida alianza, los peronistas porteños quedaron con el alma sangrante.
Los radicales siguen enfurecidos con el jefe de gobierno, Aníbal Ibarra, a quien amenazaron con quitarle apoyo parlamentario si insiste en una fórmula propia que lleve a Jorge Telermann como candidato a vicejefe o a Norberto La Porta, si es que los socialistas perdonan, como dicen, "todas las traiciones de Aníbal" a lo largo de estos años.
Es más, una alta fuente radical, vinculada con Cristian Caram, que se lanzó al ruedo electoral como candidato a jefe de gobierno, jura que los tres integrantes radicales del gobierno porteño estarían dispuestos a dejar de ser funcionarios si no los incluyen en una nueva alianza, donde Caram pretende ser el vice de Ibarra.
Los tres funcionarios son el secretario de Hacienda y Finanzas, Miguel Angel Pesce; la secretaria de Desarrollo Social, Gabriela González Gass, y la secretaria de Gobierno y Control Comunal, Silvana Giúdici.
En tanto, los kirchneristas de la primera hora y legisladores de la Ciudad Eduardo Valdés, Jorge Argüello y Guillermo Oliveri tienen entre manos una jugada: como aún no se convocó a las elecciones locales y nada impide que se pueda elegir legisladores de la Ciudad para el Congreso Nacional, piensan lanzar a Rafael Bielsa como primer candidato, como una forma de medir números.
Las cuentas que sacan esos operadores -y los de otros partidos- es hacia qué lado se van a dispersar los votos que no lleve el fallido Scioli.
Unos dicen que Mauricio Macri, primero en las encuestas, es el elegido por ese sector de centroderecha. Otros apuntan a Patricia Bullrich, la candidata que comenzó a crecer en las encuestas, y hay quienes cuentan que, recordando el antiperonismo que caracteriza a la Capital Federal, Ricardo López Murphy captaría algunos de esos votos.
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Esas mismas fuentes, especialmente las ibarristas, están esperando con paciencia que se defina la elección nacional para tratar de impedir que algunos de los candidatos a presidente bajen a la Ciudad, cosa que no se descarta en el caso de López Murphy ni del propio Scioli, más aún si Carlos Menem es el victorioso. De allí que la fecha de las elecciones porteñas sea un secreto bien guardado.
Beliz, en cambio, piensa sumar adeptos con las denuncias a Ibarra, pero buscará lograr la banca de senador en discusión, lo que le permitiría salir del espacio porteño.
Desde afuera, el que ve todo como desde arriba es Macri: el presidente de Boca tiene todas las fichas puestas en sus equipos de trabajo que le dan letra y en el campeonato nacional, donde la escuadra xeneize es una de las favoritas.
La reforma política según los candidatos
Rafael Bielsa
- "Es un paso adelante con respecto a la legislación vigente, pero es un paso insuficiente. Hay que lograr que el vecino pueda ser candidato. Hay que votar la ley de comunas"
Gustavo Beliz
- "Dividir la ciudad es un paso intermedio; un híbrido. Es una reforma muy tibia para el nivel de desprestigio que tiene el Gobierno de la Ciudad. Hay que votar la ley de comunas"
Patricia Bullrich
- "Se cree que se hace una reforma, pero se deja todo igual. Se crean tres listas sábana. La contracara es un sistema de tachas o listas uninominales en cada circunscripción"
Cristian Caram
- "Calculo que con el acuerdo ya tenemos 30 votos, así que estamos cerca de los 40 necesarios. Va a ser difícil votar en contra. El día de la sesión va a estar mirando toda la ciudad"
Vilma Ripoll
- "Esta es una nueva trampa de los partidos grandes. Lo que quieren hacer es proscribir a la minoría. Lo único democrático es la proporcionalidad y la lista única"





