
Se anuló la ley que impedía la pornografía en Internet
La ley de decencia en las comunicaciones fue derogada en los Estados Unidos
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La declaración de inconstitucionalidad a la ley que prohíbe la difusión de material pornográfico en Internet, por parte del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, desató una gran controversia también a nivel nacional, de acuerdo con información de la agencia Reuter datada en Washington.
En una decisión unánime, el alto tribunal anuló la ley de decencia de las comunicaciones, promulgada en 1996, que restringía la difusión de imágenes pornográficas a través de la red informática mundial y establecía penas de hasta dos años de prisión y un máximo de 250.000 dólares de multa para quienes colocaran en Internet contenidos para adultos.
La anulación marcó un hito histórico: por primera vez el Tribunal Supremo falló sobre las comunicaciones en Internet y lo hizo en favor de la libertad de expresión.
Los nueve jueces entendieron que la red debe disfrutar de dicha libertad, garantizada por la Constitución, de la misma forma que cualquier otro medio de comunicación.
"Esta ley fue apelada muchas veces y los tribunales de menor instancia ya la habían bloqueado", explicó Alejandro Piscitelli, filósofo especialista en informática.
Con respecto al tema de la restricción, Piscitelli opinó: "No me parece que haya que prohibir nada. Se corren muchos rumores acerca de la peligrosidad de la red, pero la vida real es mucho más terrible".
Derecho a la información
El profesor titular de Derecho a la Información de la Universidad de Buenos Aires, el doctor Henoch Aguiar, recordó que el año último la totalidad de los carriers norteamericanos, es decir las empresas que transportan telecomunicaciones, le envió una nota al presidente Bill Clinton diciéndole que es imposible tener control sobre esos contenidos.
"Internet es una red infinita. Es posible autorregularse pero no impedir que circulen dentro de la red contenidos impropios", aseguró Aguiar.
El experto en comunicaciones precisó que "es necesario distinguir entre lo que pueda hacerse dentro de la red y la posibilidad de una censura previa, imposible desde lo técnico y desde lo jurídico. Esa censura violaría el derecho humano de investigar, recibir y difundir información", agregó.
Aguiar indicó que en nuestro país "la ley de telecomunicaciones se refiere a la inviolabilidad de la correspondencia de telecomunicaciones. Es imprescindible diferenciar entre el emisor de contenidos impropios y el que los vehiculiza, que no puede transformarse en el censor moral de dicho material", precisó Aguiar, quien se mostró partidario de anular la mencionada prohibición.
Censura en las páginas
El constitucionalista Gregorio Badeni consideró que "la decisión me parece correcta. El gobierno no puede impedir las manifestaciones del pensamiento humano, cualquiera sea su contenido".
Para este especialista, "en Internet no existen medios como para que un gobierno pueda ejercer ese tipo de censura. Puede prohibir material en su país pero no en otros países. En este caso, los usuarios de Estados Unidos tendrán acceso al material que llega desde otros países".
"No me sorprende en absoluto", coincidió Alejandro Carrió, presidente de la Asociación por los Derechos Humanos. "Los norteamericanos privilegian la libertad de elección de las personas, aun para recibir material sin valor".
Sin embargo, el constitucionalista Jorge Vanossi se mostró contrario a la resolución: "La libertad de prensa es un derecho relativo y, si bien todos los derechos lo son, porque tienen un límite, la libertad de expresión es el menos relativo de todos, ya que de ella depende la formación de la opinión pública, la garantía del pluralismo y el control de la sociedad sobre el poder.
"Ello no quita que la protección de la minoridad y del honor personal sean debidamente resguardados. Y en materia de obscenidad, es lícito que se impidan las exhibiciones abiertas a las que puede acceder inadvertidamente el público", señaló Vanossi, ex diputado nacional y constituyente por la Unión Cívica Radical.
Control, una tarea casi imposible
Caótico: la red ofrece pornografía gratis o al precio de la conexión; la identificación del autor o navegante es muy difícil.
La Internet, una red que conecta redes de computadoras institucionales, comerciales y corporativas y que es visitada por decenas de millones de usuarios a diario, resulta tan extensa y en algunos sentidos tan caótica que el control del tráfico de datos se vuelve una misión imposible.
Si acaso la ley de decencia no hubiera sido anulada por el tribunal supremo, la policía digital hubiese podido descubrir tan sólo a un puñado de infractores.
El intercambio de material para adultos habría continuado entre los mismos navegantes, que trafican cualquier clase de sustancia binaria imaginable, incluido el software pirata. Muchos de ellos son menores de 18 años.
La Internet no tiene un gobierno. Cualquiera puede publicar su página de Web, en algunos casos sin costo. La identificación del autor o del navegante es por lo menos confusa.
Poca eficacia real
En conjunto, la ley tenía desde su nacimiento pocas probabilidades de cuidar a los chicos.
Más realista es la propuesta de los programas que descubren los lugares prohibidos para menores, impidiéndole el paso a los chicos. La educación de los padres es tal vez el protocolo de mayor peso. Busque en la Web con las palabras claves kids protection, para más información.
El barrio rojo de la red
El material pornográfico es abundante en Internet, pero no el más. Proporcionalmente, hay mucha más oferta en un quiosco de revistas que en la red. La diferencia es que en Internet hay mucha pornografía gratis. O al menos, al costo de la conexión.
En la Internet no hay videos. Las películas que están disponibles son breves clips de baja calidad. Fotos, sí, a reventar. La Internet ofrece sexo virtual -cualquier cosa que esto signifique- en los canales de chat (conversación en tiempo real usando el teclado) y en las teleconferencias.
Por su popularidad, la Web es el mayor reservorio de pornografía; basta emplear un buscador como el Yahoo o Altavista para obtener una lista más que nutrida.
Los sites de Web ofrecen su mercancía por una tarifa, aunque los hay también gratuitos. Grupos de noticias (Usenet) y canales de chat (IRC) son lugares comunes en los que se intercambian fotos y clips de video, textos con historias personales y sexo virtual.
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