
Se derrumbó un edificio en Villa Urquiza
Tenía dos pisos, donde funcionaba un gimnasio; hubo once heridos y anoche buscaban a por lo menos tres personas desaparecidas
1 minuto de lectura'

Once personas resultaron heridas ayer y al menos otras tres se encontraban desaparecidas, luego de quedar atrapadas en las instalaciones de un gimnasio que se desmoronó sobre un predio lindero donde se cavaba el pozo de una obra en construcción, en el barrio de Villa Urquiza.
Al cierre de esta edición, mientras los bomberos continuaban la remoción de escombros, aunque no habían hallado señales de vida, LA NACION pudo saber que tres familias todavía buscaban a parientes que podrían haber estado en el interior del centro deportivo en el momento del derrumbe.
Si bien hasta anoche todavía se investigaban los motivos del colapso, ocurrido después de las 16 en Mendoza 5030, casi Triunvirato, un instructor del gimnasio señaló que durante la mañana una retroexcavadora había comenzado a horadar el suelo en el terreno de Mendoza 5042, donde se iba a construir un edificio de 11 pisos.
Anoche, la máquina permanecía en el lugar, mientras los Bomberos de la Policía Federal y personal de Emergencias del gobierno porteño trabajaban en la remoción de los escombros. En la retroexcavadora podía leerse "Pataro". Según pudo reconstruir LA NACION, la identificación hace referencia a la empresa de demoliciones José Pataro SRL.
El 17 de junio último, la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) había denunciado ante la Dirección General de Protección del Trabajo del gobierno porteño que, en la etapa de demolición, existían falencias en las condiciones laborales en las que desempeñaban sus tareas los obreros y, además, señalaba que faltaban apuntalarse los muros medianeros.
En la víspera, precisamente, la medianera del inmueble de Mendoza 5030 -donde funcionaba el gimnasio Orion en el primer y segundo piso, y locales de ropa en la planta baja- cedió y se desplomó hacia el terreno donde ya se habían cavado por lo menos cuatro metros de profundidad.
Un hombre que se identificó como el dueño del edificio derrumbado precisó a LA NACION que en los últimos cuatro días habían aparecido grietas en las paredes y daños en el mobiliario de los locales comerciales, por lo que se quejaron en la inmobiliaria ValJor, situada en la esquina del sitio del derrumbre y presunta responsable del emprendimiento.
Según confirmó el secretario general del gobierno de la Capital, Marcos Peña, la ciudad recibió en 2008 el pedido de autorización para la edificación de un edificio de departamentos con planta baja, 11 pisos y una cochera subterránea. Se presume que ayer la retroexcavadora avanzaba en el socavamiento del pozo que en el futuro ocuparía la cochera.
La remoción de tierra parece haber sido significativa. Vecinos del lugar señalaron a LA NACION que, por la mañana, habían salido al menos seis camiones cargados de tierra, movimiento que no se había registrado en los días anteriores.
Vibraciones
"Cerramos algunas horas cuando comenzó a trabajar la retroexcavadora, por las vibraciones", reveló anoche en declaraciones a un canal de televisión Marcelo Eisen, instructor del gimnasio, que había salido del lugar cuando sucedió el accidente.
Al cierre de esta edición, Marcos Peña precisó que fue la empresa Desarrolladora Mendoza SA la que obtuvo, a fines de 2009, el permiso final de obra. LA NACION no logró confirmar si esta empresa y la inmobiliaria ValJor, señalada por los vecinos, pertenecen a los mismos capitales.
Peña añadió que el gobierno porteño envió tres inspecciones al lugar -una, en mayo; otra, el 18 de junio, y la última, el 13 de julio- pero nunca encontró obreros trabajando ni actividad alguna en el predio, por lo que no pudo ingresar ni constatar la denuncia de la Uocra.
Anoche, todas las miradas estaban puestas sobre el profesional a cargo de la obra, que fuentes oficiales identificaron como Guillermo Heyaca Varela, quien es el responsable legal de los trabajos. LA NACION intentó rastrear al ingeniero, pero los esfuerzos resultaron infructuosos.
El jefe de gobierno, Mauricio Macri, que se hizo presente en el lugar, afirmó a LA NACION: "La obra estaba inspeccionada y, si hubo mala praxis, tendrán que determinarlo los peritos. Esto es como un quirófano [donde el médico es el responsable]. Nosotros no podemos controlar lo que pasa dentro de todos los quirófanos".
Hace apenas 20 días, tres pisos de un edificio que estaba siendo refaccionado se derrumbaron en la esquina de las calles Viamonte y Esmeralda, en pleno centro, pero los escombros desprendidos no provocaron lesiones a las personas que pasaban por la zona.
En la víspera, en cambio, hubo al menos 11 víctimas -de 34 a 49 años- por el derrumbre de Villa Urquiza, aunque ninguna revestía gravedad, según indicaron a LA NACION voceros del Ministerio de Salud porteño.
Tres pacientes (María de los Angeles Martín, Cristián Martínez y Judith Goldstein) fueron trasladados por el SAME al hospital Tornú; otros cinco (Claudia Martín, Ester Morales, Florencia Raffa, Alejandra Rutilo, María José Rutilo), al hospital Pirovano; una (Laura Pissatti), al hospital Zubizarreta, y dos (Pablo Galli, dueño del gimnasio, y Ana Zazzali), al hospital Fernández. La mayoría presentaba traumatismos de distinto tipo y heridas cortantes.
Anoche, los bomberos habían determinado, mediante cámaras de fibra óptica y perros entrenados, que no había señales de vida bajo los escombros. En el lugar permanecían familiares de por lo menos tres personas que supuestamente estaban en el gimnasio y en un local a la hora del derrumbe.





