
Se empezó a vender el Viagra y ayer fue difícil conseguirlo
Sólo algunas farmacias tenían en existencia la pastilla contra la impotencia
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El 2 de julio pasará a integrar la cronología nacional como el día en que empezó a comercializarse uno de los medicamento más esperado de los últimos tiempos, o Día del Viagra.
La referencia obvia es el sildenafil, el principio activo de la pastilla contra la disfunción sexual eréctil -la más moderna y técnica denominación para la impotencia-, que afecta en nuestro país a más de dosmillones de hombres.
En el mercado local, este "boom" de la farmacología actual fue rebautizado como Sildefil y Lumix, según que sus productores sean los laboratorios Pfizer o Bagó, respectivamente.
Hay variedad de dosis y precios. Las de 25 miligramos vienen en cajas de 2 pastillas, a 20 pesos; las de 50 mg, en cajas de 2 o de 4, a 11 pesos por pastilla, y las de 100 mg, en cajas de 4 pastillas, a 13 pesos por unidad.
Por ahora, poca oferta
Sin embargo, una gran mayoría de entusiastas interesados, es decir, los que quieren poder y los que quieren volver a poder , vio frustradas ayer sus expectativas.
En la recorrida realizada por La Nación , la falta del remedio en prácticamente todas las farmacias consultadas fue atribuida a "problemas de distribución de las droguerías, que tienen sus propios tiempos", aunque en general se estimó que estaría disponible este fin de semana o a más tardar al comienzo de la próxima.
Tal panorama correspondió a locales de Barrio Norte, Recoleta y el Centro. Curiosamente, les llevaron la delantera sus colegas de zonas más alejadas, que ya vendían el medicamento o lo prometían para "horas de la tarde": farmacias Maril, de Cabildo 2433; Fátima, de Perón 3899; Francesa, de Rivadavia 4544, y Gran Rural, de Santa Fe 4278.
En la farmacia Gran Contemporánea, situada en Rivadavia 5444, ya tenían a la venta el medicamento. El encargado, Mario Martínez, dijo a La Nación que nadie (al cierre de esta edición) había comprado la popular pastilla. "Sí recibimos muchas consultas, pero nada más", agregó.
Hombres tímidos
En la tradicional farmacia Suiza, de Maipú y Tucumán, su encargado sorprendió con el dato de que "las mujeres preguntan por el Viagra más que los hombres. Se trata de señoras más bien mayores y por lo general explican que lo hacen en nombre de sus maridos".
En otro negocio, de la cadena Vantage, un empleado interpretó esta utilización de "demandante muleto" por el hecho de que para un hombre "puede ser engorrosa la consulta en público, hasta que se vuelva algo natural, como ocurrió con los preservativos".
Lo ilustró también con el caso bastante frecuente de aquel que entra y pide algo barato, aspirinas, por ejemplo, y, como "de paso", pregunta: "Y ese asunto de la pastillita, ¿funciona o no?", cuando en realidad lo que quiere saber es si ya está a la venta.
El sondeo se orientó asimismo hacia potenciales compradores, obviamente sin apellido, en su gran parte en edades presuntamente implicadas en el tema, aunque se quiso conocer también la opinión de los más jóvenes.
Ernesto (62) dijo: "Aún me queda resto, así que por ahora toco madera". "Beto" (66) se mostró escéptico sobre las propiedades de la píldora: "Mirá, yo subo una escalera y me zumban los oídos. Por eso estoy retirado . Si tomo eso y llego a hacer algo , creo que de la cama me llevan a la Chacarita".
En forma parecida se expresó "Cacho" (59): "Aquí hay algo extraño. ¿Por qué los médicos no alertaron sobre el entusiasmo desmedido de un tipo que vuelve a funcionar? El tipo se manda con todo, creyendo que otra vez tiene 25, y se muere de un ataque cardíaco. ¿Era tan difícil preverlo?".
Una pareja mayor (ambos se negaron a revelar sus edades) al principio se rehusó a hablar. Después, sólo lo hizo ella: "Los argentinos son exagerados. Van a comprar esa cosa como si fuera un caramelo. Y se las van a arreglar para conseguir una receta aunque no sean impotentes. Para querer demostrarle a alguien o a ellos mismos que son Lando Buzzanca" (el actor italiano, intérprete de "Homo eroticus, supermacho").
Así que ahí está la "pastilla mágica", como quieren muchos llamarla, aunque, como insinuó uno de los entrevistados, ha ocasionado ya unas cuantas muertes, principalmente en los Estados Unidos, sede mayor de la viagramanía. Los especialistas se atajan diciendo que es culpa de excesos en su utilización, o de un diagnóstico deficiente que no reparó en problemas orgánicos, sobre todo de orden cardíaco.
Como medida de lo que puede ocurrir en el mercado local, tanto Pfizer como Bagó destacaron un hecho sin precedente: muchas farmacias duplicaron el pedido de envío del producto, aun antes de haber recibido la primera partida. O sea, sin haber concretado todavía la venta de una sola pastilla. Que no es redonda, como sí parece que lo será su comercialización.
Recomendaciones
- Consulta: no automedicarse. Acudir al urólogo para que éste evalúe el estado actual de la función eréctil.
- Estudios: evaluación cardiológica y determinación precisa sobre si el paciente es diabético o hipertenso, casos en que el producto puede resultar contraindicado.
- Instrucciones: seguir las indicaciones del especialista y del prospecto.
- Sin temor: no tener miedo de tomar la pastilla recetada porque, con los recaudos señalados por el médico, las posibilidades de aparición de un problema son mínimas.
- Realismo: recordar que no está demostrado que el medicamento aumente la potencia sexual o incida en la eyaculación.
Los médicos porteños ya lo recetaron
A pesar de las grandes expectativas que generó la llegada del Viagra al país, los especialistas consultados por La Nación coincidieron en que "no se trata de una pastilla milagrosa". Pero en el primer día de venta al público, muchos médicos locales recomendaron a algunos de sus pacientes la toma del remedio.
"El hecho de que el fármaco se venda bajo receta archivada es algo auspicioso, ya que de esta manera se controla la automedicación y la responsabilidad recae completamente sobre el profesional", manifestó el doctor Edgardo Brecher, de la planta del Hospital de Clínicas y presidente de la Asociación Latinoamericana para el Estudio de la Impotencia.
"Varios estudios -agregó Brecher- han demostrado que la eficacia global de este remedio alcanza al 70 por ciento de las personas que lo toman. Hoy (por ayer) receté a 10 pacientes el Viagra."
Los pros y los contras
El doctor Gastón Rey Valzacchi, del servicio urológico del Hospital Italiano, coincidió con su colega. "Es una buena medicación, es muy efectiva. Pero no es para todos, porque hay que considerar que tiene ciertas contraindicaciones.
"Si bien ya receté el remedio, no hay que crear falsas expectativas. No es algo mágico; el Viagra sólo amplía un poco más el espectro de soluciones a la impotencia. Un alto porcentaje de personas responde adecuadamente al remedio, pero aún persiste un grupo que deberá utilizar tratamientos alternativos", comentó Rey Valzacchi.
Los especialistas consultados también destacaron la importancia de determinar cuáles son las patologías para prescribir el remedio.
"Es necesario que los médicos tengan un diagnóstico certero para recetar el nuevo fármaco. También es importante evaluar el estado clínico, las contraindicaciones y la patología de cada persona. Pues no existe una pastillita que se adecue a la sexualidad de todos", opinó Sergio Pusarelli, médico del Boston Medical Group.
"La sexualidad es una entidad individual y es inherente a cada uno de nosotros. Los requerimientos son distintos en cada paciente. Además, existen ciertas contraindicaciones. Por ejemplo, las personas que sufren de cardiopatías no pueden ingerir el remedio", puntualizó Pusarelli.
El director del Centro de Estudios de Ginecología y Reproducción (Cegyr), doctor Santiago Brugo Olmedo, expresó:"El Viagra es un muy buen medicamento. Es muy útil cuando está indicado adecuadamente. Aunque también tiene sus riesgos. Pacientes con enfermedades coronarias no pueden ingerir Viagra y el 15 por ciento de los pacientes que la ingieren sufre de jaqueca".
Un problema ético
Por su lado, el psiquiatra y psicólogo Gabriel Jure, de la Asociación Psicoanalítica Argentina, consideró que el Viagra pone sobre la mesa un desafío ético, porque se tendrá que distinguir entre quien padece de impotencia por causa de un problema de índole biológica, de quien la sufre por un trastorno psicológico.
"No sería bueno -detalló Jure- que la gente creyera que, solucionado el tema de la impotencia, también lo estará el resto. Será necesario investigar, por ejemplo, si fue la culpa la que generó el problema."
El doctor Amado Bechara, jefe del Servicio de Urología del hospital Durand, enumeró ciertas recomendaciones para el uso del Sildefil o el Lumix, las versiones locales del Viagra.
"Los pacientes, desde ningún punto de vista, deben automedicarse. Es conveniente que consulten al urólogo para que éste evalúe el estado de la función eréctil", concluyó el especialista.





