
Se inundó la bodega de un ferry que iba al Uruguay
El pasaje fue desembarco y ubicado en otro barco similar
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Un buque de pasajeros de la empresa de transportes fluviales Ferrylíneas que ayer por la mañana se disponía a zarpar desde el puerto de Buenos Aires hacia la ciudad uruguaya de Colonia debió ser desalojado imprevistamente al descubrirse que una de sus bodegas se hallaba completamente inundada.
Fuentes de la Prefectura Naval informaron que el ferry "Ciudad de Buenos Aires", que tenía que partir a las 8.45 con 420 pasajeros y diez vehículos a bordo, debió suspender su actividad cuando se comprobó que la bodega número cinco tenía al menos dos metros de altura de agua en su interior.
Intervienen los buzos
Si bien oficialmente se informó que el barco "no corría riesgo de hundimiento", los efectivos de laPrefectura debieron desalojar a los pasajeros, mientras que un grupo de buzos inició las tareas para desagotar los depósitos del buque.
El gerente general de Ferrylíneas, Alberto Arroyo, explicó que el agua acumulada "provenía de dos cañerías de la cocina, situada en la parte superior del barco, que estaban pinchadas".
Explicaciones de la línea
Arroyo agregó que el mismo ferry "había llegado de Colonia a Buenos Aires a las 7.15 con 18 camiones de unas cuarenta toneladas cada uno, tres automóviles y setenta y cinco pasajeros".
Señaló que se desafectó por precaución solamente la nave, ya que el problema no era de gravedad.
"Este barco -prosiguió- tiene 122 metros de eslora y puede andar perfectamente con esa bodega inundada, pero lo paramos nosotros mismos al tomar conocimiento del problema".
El empresario desmintió que los pasajeros del ferry hubieran vivido "momentos de alarma" a bordo del buque averiado.
"El "Ciudad de Buenos Aires` no había partido, todavía estaba amarrado a la terminal. Desembarcamos a los pasajeros y los trasladamos al Nicolás Mihanovich (otro ferry de la empresa) que partió finalmente a las 9.15 hacia Colonia", relató.
Arroyo indicó que personal de Prefectura inspeccionó la nave durante diez horas y descubrió además "una pequeña fisura a la altura del pantoque -la curvatura del casco- que tenía entrada de agua, pero se la obturó y el barco quedó en condiciones de volver a trabajar mañana a las 8.15".
Los pasajeros se quejaron por la demora sufrida, ya que en su mayoría se trata de personas ocupadas que necesitan estar temprano en el destino elegido, aunque la demora que se registró finalmente fue de media hora.




