
Se perdió la obra récord de Van Gogh
Se trata del "Retrato de Paul-Ferdinand Gachet", que en 1990 fue subastado en US$ 82,5 millones
1 minuto de lectura'
La última obra de arte de Van Gogh, la más cara de la historia, desapareció y se teme que haya sido quemada tras la muerte de su propietario.
El "Retrato de Paul-Ferdinand Gachet", pintado en 1890, alcanzó el precio récord de US$ 82,5 millones durante una subasta realizada en Christie´s, de Nueva York, en 1990.
Terminó así en las manos de Ryoei Saito, un hombre de negocios japonés. Tiempo después, Saito dijo a sus amigos que había impartido órdenes para que, una vez muerto, fuera cremado y el cuadro fuese reducido a cenizas con él.
El hombre, lleno de deudas, murió hace tres años y desde entonces la obra no volvió a ser vista.
La historia fue reconstruida por el diario estadounidense Philadelphia Inquirer, que cuenta en forma exclusiva el fracaso de las investigaciones efectuadas hace dos meses.
Sin rastros
La primera alarma fue lanzada por el Metropolitan Museum, de Nueva York, que un año atrás pidió el cuadro en préstamo a los herederos de Saito para una muestra aún en curso.
Los curadores escucharon la respuesta de que no habían encontrado ninguna huella de la obra y justificaron su ausencia con una nota en el catálogo, en la que se explica que nadie sabe dónde terminó.
Joseph Rishel, un especialista en arte moderno del Museo de Filadelfia, se puso también tras la pista con la esperanza de exponer el "Retrato de Paul-Ferdinand Gachet", pero sólo pudo confirmar su desaparición.
Saito tuvo un breve momento de gloria a principios de la década del 90, cuando fue nombrado presidente de la fábrica de papel Daishowa, la segunda de Japón. Su patrimonio personal fue estimado entonces en US$ 770 millones.
En 1990, un representante suyo gastó más de US$160 millones en la histórica subasta: US$ 82,5 millones por el retrato del Dr. Gachet y US$78,1 por una tela de Renoir. Nunca antes se había pagado tanto por una obra de arte.
Algún tiempo después, Saito declaró a la prensa japonesa que había dado a las dos pinturas apenas una mirada distraída y que luego las había arrumbado en un depósito.
El fisco lo obligó a desembolsar millones por esa compra. "Sobre estos malditos cuadros mis herederos no pagarán el impuesto sucesorio. Cuando yo sea cremado, las pinturas serán quemadas conmigo", dijo a sus amigos, según el Yomiuri, un diario de Tokio.
¿Voluntad cumplida?
Nadie lo tomó en serio, pero su Van Gogh desapareció desde que él murió de un infarto en 1890, a los 79 años, jaqueado por escándalos y deudas.
Ni siquiera los curadores del Museo Van Gogh, de Amsterdam, conocen el destino de la obra, dice el Philadelphia Inquirer.
Consultado por ese diario, el vocero de la fábrica de papel Daishowa, Iwao Sakamoto, aclaró que el cuadro pertenecía al señor Saito y no a la compañía. "De modo que no sabemos con exactitud dónde se encuentra actualmente -agregó-. Pero hemos oído que la familia lo vendió. No tiene sustento el rumor de que el señor Saito se quería llevar el cuadro a la tumba."
Kiminori Saito, el hijo del empresario y actual presidente de la compañía, no quiso hacer comentarios.
Sin dar su nombre, un curador japonés confirmó la versión de que el retrato seguiría en Tokio, tras ser vendido por la familia Saito para saldar deudas.
En cambio, en Christie´s Argentina -la filial de la rematadora que subastó el retrato-, Gimena Elizalde dijo desconocer el destino del Van Gogh. "No podemos saber qué ocurre con cada obra después de vendida", afirmó.
1
2La enigmática visita de “MBZ”: el exclusivo complejo a una hora de Bariloche donde se alojaría el emir de Abu Dhabi
3El santuario escondido entre las casas de Belgrano R al que todos quieren volver
4Ciudadanía italiana: Hito Mundial, el Estudio De.Martin & Asociados gana el primer juicio luego de la entrada en vigor de la Ley 74/2025 y rescata a millones de descendientes a nivel global



