Siguiendo la imagen de la sábana corta
Por Fernando Rodríguez De la Redacción de LA NACION
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En trenes, dentro de complejos habitacionales y en el perímetro de villas del conurbano. Desde hace años se asigna a las fuerzas federales funciones ajenas a sus misiones originarias y fundamentales, cuya ejecución finalmente resulta tan resentida como lo está la situación en esos lugares a los que se las envía para combatir la inseguridad reinante e intentar llevar tranquilidad a la gente.
Hace más de cuatro años que la Gendarmería, creada para custodiar las zonas fronterizas y rutas nacionales interjurisdiccionales, tiene presencia en el Gran Buenos Aires. En La Cava, de San Isidro, desde 2006 (sucedió allí a la Prefectura), y en el llamado Fuerte Apache, de Ciudadela, desde 2004.
Gobiernos provinciales y municipales piden a la Nación que envíe efectivos federales para aumentar la presencia del brazo armado de la ley en territorios castigados por el delito, una vez que la realidad –y a veces, las urgencias electorales– les demuestra que no les es posible, con medios y fuerzas propias, hacer frente a olas delictivas de diversa magnitud.
Eventualmente, el Gobierno hace su "delivery" de hombres uniformados para cubrir todo tipo de servicio, en decisiones que, la mayoría de las veces, son políticas antes que operativas; en rigor, la demanda de efectivos federales supera con holgura la capacidad real de respuesta de las fuerzas.
El caso de La Cava lo demuestra: el repliegue iniciado hace un mes no tenía relación con una hipotética mejora de las condiciones objetivas de seguridad en la zona, sino con el compromiso asumido por el gobierno nacional de aumentar con uniformados la seguridad en trenes, después de los incendiarios episodios que afectaron un convoy de la línea Sarmiento, en el oeste del conurbano.
Es la metáfora de la sábana corta: se desguarnece un objetivo para cubrir otro. La Gendarmería vuelve a La Cava; ¿qué pasará ahora con los trenes? ¿Y con las fronteras?
El movimiento de las fuerzas de aquí para allá, sin una estrategia basada en cuestiones objetivas, parece descubrir la falta de un plan integral de lucha contra el delito capaz de articular eficazmente las capacidades y los esfuerzos nacional y provinciales, sin mezquindades ni oportunismos.





