Argentinos sin ciudadanía. Verdades y "engaños" para residir legalmente en España

María Nielsen realizó el trámite de unión de hecho junto con su novio en 2018; "cada vez hay más extranjeros que consideran la unión de hecho como su principal alternativa para poder vivir en España", afirma
María Nielsen realizó el trámite de unión de hecho junto con su novio en 2018; "cada vez hay más extranjeros que consideran la unión de hecho como su principal alternativa para poder vivir en España", afirma
María Nöllmann
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17 de noviembre de 2020  • 04:30

El trámite dura aproximadamente un año, es fácil de deshacer y no conlleva las mismas responsabilidades que el matrimonio, aunque está en la frontera de la legalidad. Para los extranjeros que viven en España de manera ilegal -sin pasaporte de la Comunidad Europea ni contrato laboral- firmar la unión de hecho con un ciudadano europeo es la forma más sencilla de obtener la residencia, la seguridad social y abrir una cuenta bancaria, los tres requisitos necesarios para trabajar de manera legal en España.

Al haber poco control gubernamental sobre quienes lo solicitan, el trámite de la unión de hecho, que es exclusivo para parejas estables convivientes, también es realizado entre amigos, conocidos y novios recientes, quienes engañan a las autoridades para lograr ser inscriptos en el registro de parejas estables de la región en donde residen.

Según indicaron a LA NACIÓN algunos de los argentinos que realizaron la unión de hecho, en los últimos años, la demanda de este tipo de unión creció a pasos agigantados. Esto, afirman, generó una escasez de turnos para realizar el trámite en las grandes urbes, especialmente en Madrid y Barcelona, donde residen la gran mayoría de los inmigrantes. Algunos europeos, incluso, comenzaron a "unirse" con extranjeros sin residencia a cambio de una recompensa económica. Esto también es ilegal.

"Al principio, me daba cosa tener que mentir, decir que éramos pareja, pero era la única forma que tenía para lograr vivir bien en Europa", comenta Ramiro, de 24 años, quien vive en un departamento en Barcelona junto con Emiliano, su mejor amigo de la infancia, con quien está intentando tramitar la unión de hecho desde hace unos cinco meses.

Ramiro y Emiliano llegaron a España en junio de 2019. Ninguno de los dos conocía el Viejo Continente, pero imaginaban que ahí iban a poder tener una mejor calidad de vida de la que tenían en San Miguel, Buenos Aires. Antes de viajar, Ramiro trabajaba como animador de cumpleaños infantiles y, según dice, sobrevivía día a día. Al llegar a España, como no tenía pasaporte comunitario, tardó meses en conseguir trabajo. Emiliano, que sí lo tenía, fue contratado rápidamente como chef en un restaurante. Esa diferencia de posibilidades los llevó a realizar la unión de hecho juntos.

Antes había más miedo. Existía el mito de que te podía caer personal del ayuntamiento de sorpresa a tu casa para verificar que la pareja fuera verdadera. Ahora, ya se sabe que eso no pasa nunca
María Nielsen

"Me daba miedo que el ayuntamiento viniera a nuestro departamento a revisar y se diera cuenta de que dormimos en cuartos separados y de que yo tengo novia, pero un conocido que hizo este mismo trámite con una amiga de su hermana me dijo que nunca controlan. Ellos tuvieron que empadronarse en la misma dirección para hacer la unión, pero ni siquiera viven juntos", detalla Ramiro.

Requisitos

Para realizar la unión de hecho, la pareja interesada debe estar empadronada en la misma dirección y ambos miembros tienen que ser solteros. Quien tenga la ciudadanía europea, por su parte, debe presentar un contrato laboral o demostrar que tiene fondos suficientes en su cuenta bancaria para mantener a su pareja hasta que el trámite se finalice y esta pueda conseguir trabajo. También tiene que presentar su Número de Identidad de Extranjero (NIE) y su pasaporte de la Comunidad Europea.

"A nosotros no nos pasó, pero sabemos que a algunas parejas les piden que muestren fotos de ellos juntos o que cada uno responda a una serie de preguntas sobre el otro. Supongo que solo lo hacen cuando desconfían", comenta Elisa, de 32 años, quien prefirió resguardar su apellido. Elisa no tiene pasaporte comunitario, pero su novio sí, y realizaron la unión de hecho en 2017.

Para ella, una de las principales complicaciones de residir ilegalmente en España es la cuestión laboral."Intenté conseguir trabajo en negro, pero es muy difícil. Ni de moza me tomaron. Me pedían el NIE, pero yo solo lo podía conseguir si hacía la unión de hecho o me casaba.

Cuando Elisa y su novio lograron finalizar el trámite en cuestión, ella pudo retirar el NIE y la seguridad social, y consiguió un trabajo relacionado con su profesión -diseño de indumentaria- en un local de vestidos de novia.

Elisa y su novio, Pablo, tardaron tres meses y medio en realizar el trámite, el tiempo considerado mínimo. La rapidez se debió, en parte, a que contrataron una gestora, una especialista en uniones de hecho que los ayudó a recolectar los documentos necesarios y a conseguir turno en el ayuntamiento. El precio del servicio de gestoría varía entre los 200 y 400 euros, según indicaron algunos de quienes lo contrataron a LA NACION.

La duración del trámite también varía según la demanda. Según María Nielsen, quien realizó la unión de hecho junto a su novio en 2018, el trámite era más rápido en ese entonces que ahora. "Tardamos unos tres meses. Ahora, aún con gestora, tardás el doble, y sin ayuda, un año. Esto es porque cada vez hay más extranjeros que consideran la unión de hecho como su principal alternativa para poder vivir en España", afirma.

Al principio, me daba cosa tener que mentir, decir que éramos pareja [en referencia a su amigo Emiliano], pero era la única forma que tenía para lograr vivir bien en Europa
Ramiro, de 24 años

"Antes, también había más miedo. Existía el mito de que te podía caer personal del ayuntamiento de sorpresa a tu casa para verificar que la pareja fuera verdadera. Ahora, ya se sabe que eso no pasa nunca y que lo podés hacer con un amigo o un conocido sin problema", sostiene.

Tal es la fama actual del trámite que hay europeos que buscan convertirse en la pareja de hecho de un extranjero para obtener dinero. Una de ellas es la encargada del bar en donde trabajaba Ramiro, quien le ofreció a uno de sus empleados ilegales hacer el trámite juntos a cambio de 1200 euros.

"Al europeo no le afecta en nada. La verdad es que es un trámite muy fácil. Si después lo querés anular, podés, y el extranjero se queda con la residencia legal por cinco años de todas formas", afirma Paula, de 23 años, quien prefiere preservar su apellido. Ella está tramitando la unión de hecho junto a Alexis, su novio desde hace seis meses, quien es francés y vive en Barcelona. La pareja sale desde hace seis meses y, desde un principio, Alexis aceptó realizar la unión de hecho para que Paula pudiera mejorar sus condiciones de vida.

"Yo no estoy tranquila quedándome ilegal y él tampoco. Una vez que te anotan como pareja de hecho, podés trabajar legalmente, abrir una cuenta de banco, tener seguridad social", explica. Su idea, una vez que obtenga la unión de hecho, es conseguir un trabajo mejor al que tiene actualmente como mesera y estudiar peluquería.

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