
Sobrevivió con un hígado de cerdo
Hasta que llegó el órgano humano, el del animal funcionó a manera de puente.
1 minuto de lectura'
Un equipo médico del hospital Italiano mantuvo con vida a una paciente que necesitaba un trasplante usando un hígado de cerdo fuera de su cuerpo, a manera de puente, para perfundir la sangre y remover sustancias tóxicas hasta tanto se consiguiera un órgano para implantarle, lo que ocurrió pocas horas más tarde.
La historia de esta mujer de 32 años, portadora de una hepatitis fulminante que destruyó el ciento por ciento de sus células hepáticas, dio un vuelco el 16 del mes actual, cuando se la conectó de urgencia a un sistema de sostén bioartificial desarrollado por la Unidad de Medicina Experimental que dirige Pablo Argibay.
El procedimiento lo efectuaron alrededor de 50 integrantes de la Unidad de Trasplantes Hepáticos y del Centro de Investigaciones en Trasplantes, Inmunología y Mediadores (Citim).
El aparato de sostén se basa en la perfusión de un hígado de cerdo -por fuera del cuerpo del paciente- que es mantenido vital con el aporte de glóbulos rojos humanos suspendidos en una solución artificial similar al plasma, aunque sin capacidad inmunogénica (no produce rechazo). Este puente fue desarrollado a partir de 1993 y hace cuatro meses que contaba con aprobación del comité de bioética de la institución. Sólo esperaba la oportunidad de ser empleado.
Está en estudio su aprobación por parte del comité ético del Instituto Nacional Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). La titular del organismo, doctora María del Carmen Bacqué, confirmó a La Nación que es la primera vez que se utiliza el apoyo transitorio de un órgano de cerdo.
"Existen órganos artificiales cardíacos y se están desarrollando nuevas técnicas por la demora en la aparición de donantes. En este caso se nos avisó que el sistema de apoyo, que sabíamos que existía, sería usado en la paciente como una opción terapéutica transitoria para preservar su vida hasta que apareciera un donante, lo que ocurrió pocas horas más tarde", dijo.
Sólo una membrana
La circulación sanguínea de este dispositivo está separada del sistema circulatorio del paciente por una membrana semipermeable que permite intercambio de moléculas, aunque impide el paso de macromoléculas y de microorganismos nocivos.
El objetivo es remover las sustancias tóxicas acumuladas por el deterioro del órgano enfermo. A la vez, a la persona se le infunden diversas sustancias que produce el hígado animal, lo que mejora su estado general.
Los animales que se usan como donantes de órganos provisionales son criados en condiciones de laboratorio, libres de agentes patógenos y manejados de acuerdo con las normas de bioseguridad vigentes internacionalmente.
El sistema se llama hígado bioartificial argentino y consiste en un intermedio entre la perfusión directa con un órgano animal (que produce rápido rechazo) y los cartuchos de células hepáticas cultivadas en laboratorio, que tienen el inconveniente de presentar un bajo número de células.
El hígado auxiliar logró que la paciente se mantuviera estable y que llegara sin complicaciones irreversibles a la mesa de operaciones donde se le colocó el nuevo hígado de donante cadavérico. El trasplante, que efectuó el equipo liderado por Eduardo de Santibañes, duró cinco horas. A seis días de la operación, la mujer se repone en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Italiano.
El sistema de soporte hepático artificial no es nuevo, ya que en la década del sesenta se comenzó en el mismo centro de salud a experimentar con la circulación cruzada entre pacientes humanos y órganos animales.
1
2De murciélagos a lagartijas, las especies menos pensadas que llegan a las zonas urbanas por las altas temperaturas
3Una especialista en accidentes explicó por qué fue tan fuerte el choque que dejó grave a Bastián, el niño de 8 años
4Está internado en Mar del Plata: volvieron a operar al chico que se accidentó en La Frontera



