Sofi Martiré, la renovada
Madre y emprendedora, se reencontró con muchos aspectos de su vida en los últimos años: consciente de lo que le hace bien, disfruta de sus amigas, el deporte y las series
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Para Sofi Martiré, su vida se divide en dos etapas. La primera, marcada por su emprendimiento. “Siempre fui muy emprendedora y me gustaron los zapatos, así que empecé con la marca de casualidad”, cuenta de la empresa que lleva su nombre. Sin embargo, comparte: “En 2011 tuve cáncer de mama y eso me dio vuelta como una media”. El golpe duro le dio la oportunidad de frenar y replantearse muchas cosas. “Ahí empecé a amigarme con el tiempo libre, porque antes, era tanta la cantidad de cosas que tenía que hacer laboralmente que no me podía conectar con el ocio”, analiza del proceso que vivió. “Hoy estoy mucho más quieta, disfrutando de mis tiempos”, reflexiona. Confiesa también que trabaja sin horarios fijos. “El diseño sigue siendo lo que más me divierte hacer. No lo vivo como un trabajo, lo disfruto enormemente”, explica respecto de la dualidad que siente con esa área de su trabajo.
Su casa en Villa de Mayo es el refugio perfecto para combinar la vida social y la soledad. Oriunda de estos pagos y reinstalada tras muchos años de vivir en San Isidro, encuentra aquí un sostén familiar importante. Sofi es la menor de ocho hermanos, y con los Martiré nunca escasean programas. Se organizan veraneos en Brasil, cumpleaños multitudinarios y encuentros dominicales para almorzar juntos o ir al club. “Acá, todas las actividades giran alrededor del deporte y de lo social”, explica, encantada. Este estilo de vida le sienta muy bien. En la casa que comparte con sus dos hijos, gatos y peces, Sofi también disfruta plenamente de su familia y sus amigas. Siempre le gustó cocinar y ahora se está reencontrando con el hábito culinario. “Me copa agasajar y recibir gente en casa, pero para todo eso necesitás tiempo”, dice sobre sus dotes de anfitriona, que está redescubriendo.
Después de las cinco de la tarde, todo lo hace con sus hijos, Lorenzo y Julia. Los lleva a sus actividades, salen a andar en bici, ven películas en casa, van al cine o cocinan juntos. Y cuando los chicos están con su papá, Sofi aprovecha para ponerse al día con sus amigas, con quienes cada tanto le gusta compartir una comida y una cerveza sin el murmullo de los niños. Otra posibilidad es meterse de lleno en Netflix, donde es una voraz consumidora de series, o en un buen libro, placer total. “Disfruto de la soledad, algo que antes no me pasaba”, confiesa.
Además de sus amigas de la infancia, Sofi se apoya mucho en sus vecinas del barrio, con quienes sale a caminar todos los días. “Está buenísimo porque me siento súper acompañada”. También aprovecha las mañanas para ir al gimnasio, hábito que adquirió con esta nueva vida. “Aprendí que estar bien es un trabajo. Hay rutinas que empecé a hacer por ser consciente de mi cuerpo, por empezar a cuidarme”. Esto se vio reflejado no sólo en su vida física, sino también en sus relaciones. “Tengo mucha actividad social”, explica esta renacida. “Empecé a hacer toda esa vida para la que antes no tenía tiempo”.
Ping Pong
¿Tu lugar en el mundo? Mi casa. Más específicamente, mi cuarto.
¿Un sueño por cumplir? Tener equilibrio entre mi vida personal y mi vida laboral. ¡Es lo más difícil!
¿Una canción para cantar en la ducha? Alguna de Cristian Castro, son las más divertidas para cantar a los gritos.
¿Tu estación del año preferida? La primavera. Me encanta esa temperatura en la que no tenés ni frío ni calor, te empezás a vestir de verano, empezás a tener cara de sol. El invierno me cuesta mucho, me da mucha fiaca salir porque odio el frío.
¿Algo que te gustaría aprender a hacer? Me gustaría ser mucho más tecnológica. La verdad es que soy un cero, ¡y tampoco me interesa! No tengo la paciencia, ojalá la tuviera.
¿Algo que te sale con facilidad? Soy muy sociable. En general, los demás se sienten cómodos conmigo. Es por mi forma de ser y me sale natural. Tengo mucha facilidad para hacer sociales.
¿Una cualidad que admirás en las personas? La empatía.
¿Tus zapatos comodín o de batalla? Soy de usar zapatillas a morir (más aún viviendo acá). Diría que con un par de zapatillas, unas botas negras básicas chatas y unos zapatos escotados negros lisos, estoy.
¿Tres cosas que hay en tu mesa de luz? Una imagen de San José (porque es el patrono de la familia), una jarra o botella de agua y una vela linda.
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