
Sólo el 25% de los adictos logra recuperarse
Unos 600.000 argentinos consumen sustancias ilegales; insisten en que la prevención es la mejor arma para enfrentar el flagelo
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Durante años se buscó, sin éxito, terminar con las adicciones por medio de la represión. Hoy, el esfuerzo de los países está puesto en la prevención. Es que sólo el 25 por ciento de los que consumen drogas en el mundo logra recuperarse, y ese porcentaje disminuye aún más si se tienen en cuenta las recaídas.
Así lo aseguró el titular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), Eduardo Amadeo, con motivo de la celebración del Día Internacional de Lucha contra el Uso Indebido y Tráfico Ilícito de Drogas, instituido por las Naciones Unidas en 1987.
Unos 600.000 argentinos consumen drogas ilegales, el 2,9 por ciento de la población de entre 16 y 65 años. La marihuana y la cocaína son, de acuerdo con un relevamiento de la Sedronar, las sustancias que más se utilizan y cuyos índices son más altos en la ciudad de Buenos Aires que en el interior.
El reciente estudio reveló que el 61 por ciento de los que toman drogas lo hace menos de cinco veces por mes, mientras que prácticamente la mitad de los que las consumen comenzó a hacerlo entre los 12 y los 15 años.
No sólo es difícil abandonar las drogas, sino que muy pocos adictos pueden pagarse un tratamiento de internación en un centro privado, de los que hay 114 en todo el país. De acuerdo con la Secretaría, los montos varían de acuerdo con los servicios terapéuticos y oscilan entre los 800 y 1500 pesos mensuales. Hay 3133 camas censadas en todo el país.
Los costos descienden en el caso de las 98 organizaciones no gubernamentales que atienden a pacientes ambulatorios, aunque aun así resultan prohibitivos para la gran mayoría.
Por eso, el Gobierno otorga becas que cubren todo el tratamiento y deriva pacientes a 40 centros asistenciales privados con internación y a otros 158 oficiales, como hospitales o programas, que trabajan en forma ambulatoria.
Las becas para la recuperación de adictos son de 850 pesos mensuales por paciente durante el primer año y de 600 pesos por cada mes del período de reinserción. Los subsidios de asistencia individual representan una partida específica de la Sedronar de cinco millones de pesos anuales. "El secreto para combatir las adicciones es la prevención, porque es mucho más difícil una vez que una persona se hace consumidora. Sólo el 25 por ciento de los casos se recupera en el mundo y son menos a medida que pasa el tiempo, porque algunos vuelven a caer", explicó Amadeo.
La Argentina cuenta con 159 instituciones estatales y 94 privadas que se dedican a la prevención de adicciones. Si bien es cierto que aún no existe una verdadera concientización, también lo es que crece la preocupación entre la gente. De hecho, el servicio gratuito de orientación telefónica de la Sedronar recibe un promedio de 100 consultas diarias.
El apoyo necesario
Más de la mitad de los que se comunican con el 0800 buscan apoyo para abandonar el consumo. Pero el 71 por ciento de las llamadas no es realizado por el consumidor, sino por familiares, amigos o vecinos, lo que prueba lo difícil que es para el adicto reconocer su enfermedad.
La línea 0800-222-1133 funciona las 24 horas y es atendida por especialistas que contienen, informan u orientan a quienes sufren directa o indirectamente las consecuencias del uso indebido de drogas. El 89 por ciento promedio de las llamadas se deriva a instituciones públicas; el seis, a organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro y el cinco por ciento, a institutos privados.
Cifras de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal indican que durante el año último fueron secuestrados 31 kilos de heroína, 13.125 unidades de psicofármacos, 600 pastillas de anfetaminas y 1435 dosis de LSD (dietilamida de ácido lisérgico). De esta última se triplicó la cantidad incautada un año antes, mientras que la heroína se mantuvo en el mismo nivel.
Cabe aclarar que la heroína se destina en su mayoría al exterior.
"Gracias a Dios, en nuestro país no se consume heroína, porque es una droga de la que prácticamente no se vuelve. Además, los que la toman se ponen locos porque es muy cara: cuesta cerca de 200 dólares por gramo y los adictos necesitan entre uno y dos por día", concluyó Amadeo.
La meta es huir del infierno y el desafío, no regresar jamás
LA PLATA.- Angel aspiró cocaína por primera vez a los 9 años y a los 11 ya era adicto. Hoy tiene 32 y las arrugas que surcan su cara como navajazos lo envejecen, al menos, 10 años. Antes de ingresar en la comunidad terapéutica Causay, en las afueras de La Plata, hace ocho meses, consumía entre 5 y 8 gramos diarios.
Angel, cuyo apellido se mantiene en reserva, no sólo era adicto a las drogas. Cuando cumplió los 12 se hizo de su primera arma: una pistola calibre 45. Se inició en el delito robando automóviles en su ciudad natal, Luján, y en poco tiempo se convirtió en pirata del asfalto.
"Compré algunos camiones y me puse un bar. Hice guita, pero a los 22 me metieron en cana por robo de automotor. Me comí dos años de prisión en Olmos, en Mercedes y en Sierra Chica. Cuando salí, mi hermano ya era policía y dejé de afanar", recordó.
Por entonces ya había nacido su primer hijo, que hoy tiene 7 años, y tres años después tuvo otro chico. De modo que Angel no quería volver a robar. Tenía los camiones y conocía el mundo de la droga. El tráfico de cocaína y de marihuana se convirtió, así, en su sustento económico: comenzó a traer cargamentos de 80 kilos de marihuana y 10 de cocaína desde Paraguay y los vendía en el interior y en Chile.
Reacción
"Después tuve un accidente en moto. Estuve en coma 4. Cuando zafé, un amigo me convenció para que me internara. Eso hice. Ahora me doy cuenta de la c... que les hice a mis hijos y a toda mi familia. No quiero volver a drogarme, ni a traficar ni a robar", juró.
El de Guillermo, de 16 años, es un caso poco común. "Yo nunca tuve problemas con el consumo, pero tenía la actitud de los drogadictos. Estaba todo el día en la calle, no me importaba nada y estoy seguro de que si hubiera seguido así caía en la droga. Mi padrino me aconsejó que me internara. Cuando salga curado, voy a terminar el secundario y después estudiaré derecho", pronosticó.
Marcelo cumplió 28 años y pasó la mitad de su vida tomando drogas: cocaína, marihuana, ácido lisérgico, alcohol y pastillas. "Me sentía desvalorizado y la droga era mi único escape. Mentía y robaba para conseguirla. Mi madre me apoyó y me dijo que yo necesitaba ayuda. Así fue como llegué a la comunidad Causay, hace siete meses. Ahora me estoy curando de la peor pesadilla de mi vida", dijo el joven.
Hasta hace tres meses, Juan, de 15 años, fumaba marihuana, y para conseguirla robaba a su familia: "Me interné porque estaba haciendo cualquier cosa y si eso no cambiaba no sé qué podía ocurrir".
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