“Soy mujer y no quiero tener hijos: ¿Qué tiene de malo?”
Juliana no quiere ser madre y lo dice en voz alta: cómo es vivir sin la responsabilidad que implica tener descendencia y cómo combatir los mandatos familiares; opina Eugenia Zicavo
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“Eso decís ahora, te quiero ver en unos años”. Desde que Juliana tiene 13 años escucha esa frase una y otra vez. Como si ser madre fuese una obligación o un deseo universal, ella lleva 15 años justificando por qué no quiere tener hijos. “Es agotador tener que explicar constantemente tu elección de vida”, dice. Si bien en este tiempo tuvo que escuchar de todo –“¡No sabés lo que te perdés!”, “El reloj avanza rápido”, “Algún día te vas a arrepentir”, “No conocés el amor verdadero hasta que tenés hijos”– esa es la frase que más odia, porque siente que desvaloriza su elección.
Juliana nunca sintió el deseo de ser madre. De chica, por ejemplo, prefería trepar árboles o juntar bichos antes que jugar a la mamá. A los 7 años, cuando nació su hermano, reafirmó esto. Como sus padres trabajaban todo el día ella tuvo que cuidarlo: “Yo, que ni siquiera quería un hermanito, tuve que hacerme cargo de él hasta sus 5 años. Fue frustrante, complicado y agotador”.
Con los años Juliana fue persiguiendo otros intereses. Hoy, su estilo de vida nómade y su pasión por vivir nuevas experiencias, que incluyen actividades de riesgo como paracaidismo o nadar con tiburones, confirman su decisión.

Vida en pareja: el que avisa no traiciona
Familia de dos también existe y puede ser tan potente como una de ocho. Sin embargo, a Juliana le gusta poner las cartas sobre la mesa. “Cada vez que empiezo una relación me gusta dejar en claro cuál es mi elección de vida, porque considero que el otro tiene derecho a saber en dónde se está metiendo. Con mi ex no hubo problema, porque era más grande, ya tenía hijos y no quería más. A mi pareja actual también se lo planteé y él aceptó. Sin embargo, hace un año y medio me confesó que ya no estaba tan seguro de si quería o no tener hijos”.
Por el momento decidieron seguir juntos: “Si él reafirma su deseo de ser padre seguramente nos separemos.Yo entiendo que estamos en constante crecimiento y eso implica que podamos cambiar nuestras decisiones. No le voy a pasar factura por eso pero creo que si se decide va a tener que buscar otra compañera porque si yo no quiero ni deseo tener hijos, no lo voy a hacer por él ni priorizar su deseo sobre el mío”.
A la gente le encanta opinar
Durante la conversación Juliana me repite una y otra vez que “a la gente le encanta opinar”. Las mujeres que no tienen hijos son cuestionadas mientras que nadie pide explicaciones a las que deciden tener 1, 2 o 3. “Yo no busco aprobación, es mi vida y no le debo nada a nadie. De todas formas, es muy cansador tener que exponer cada dos por tres los motivos de mi elección”, dice.

En su familia todos respetan su proyecto de vida, aunque a la que más le cuesta comprender el asunto es a su abuela, de 85 años. De vez en cuando ella le dice que no puede siquiera imaginar la vida sin sus hijos y nietos. En ese momento Juliana toma aire, la mira con dulzura y le responde: “Yo no puedo imaginar vivir mi vida con ellos”.
En Facebook existen muchos grupos chidfree (libres de niños) como “Sin hijos hay paraíso”, al que pertenece Juliana. Ella dice que no es para sacar bandera de su elección si no para intercambiar experiencias e información. En el grupo hay muchas personas que se sienten atacados o discriminados en su núcleo familiar o de amistades y busca en estos espacios un lugar de pertenencia. “La mayoría de las personas que no quieren tener hijos –dice Juliana–, lo hacen desde la responsabilidad: muchos siguen un estilo de vida que consideran riesgoso para una criatura. O tienen conocimiento de lo que implica tener hijos, los condicionamientos, sacrificios y recursos que conllevan, y simplemente no quieren tenerlos”.
“No odio los chicos, incluso tengo instinto materno”
Juliana dice que tiene instinto maternal y que no duda de su capacidad como madre. De hecho, sus amigas más cercanas la cargan porque dicen que es muy madraza. “Sin embargo –dice– eso es irrelevante porque el hecho de que uno pueda ser o hacer algo no significa que tenga que serlo o hacerlo: tenemos opciones y la capacidad de elegir cómo vivir”.
“Que no quiera tener hijos no significa que odie a las criaturas o esté en contra de la maternidad; al contrario, soy súper respetuosa y hasta más empática de lo que muchos piensan a simple vista”.

Lo que Juliana más disfruta de su vida es la libertad absoluta con la que cuenta. Las opciones, la tranquilidad y la soledad. Poder viajar o elegir entre el silencio o la música, sus horarios y lugares, poder administrar el tiempo y los recursos como quiera.
La opinión de una especialista
Eugenia Zicavo, doctora en Ciencias Sociales, docente e investigadora en la UBA y el Conicet dice que “la maternidad no resulta una buena experiencia para todas las mujeres aunque difícilmente lo confiesen en voz alta”. Escuchá el audio completo
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