
Temblor en Buenos Aires
Ayer, un sacudón obligó a evacuar edificios y causó miedo; el último movimiento en la ciudad data de 1977
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Un temblor con epicentro en la zona centro de Chile recorrió ayer más de 1000 kilómetros bajo tierra argentina y llegó hasta Buenos Aires, donde -asustados por la repentina oscilación de cortinas, lámparas y papelería- miles de porteños ganaron la calle y poblaron las plazas durante una hora para protegerse de una amenaza, en un primer momento, inexplicable.
Sí, la ciudad literalmente se estremeció a las 10.57 de ayer durante un largo par de segundos, que fueron suficientes para despertar el miedo entre los vecinos y las personas que llegan cada día a la ciudad para trabajar. Era un remezón del terremoto que, a la misma hora, sacudía a los chilenos con una magnitud de 6,5 grados en la escala de Richter.
Allí y aquí, abandonar los edificios altos fue la primera respuesta ante el movimiento telúrico. En la ciudad, el miedo se podía leer a simple vista en los rostros de los autoevacuados. No era para menos: Buenos Aires sintió por última vez un temblor en 1977, cuando un terremoto arrasó la ciudad sanjuanina de Caucete.
Ayer, miles de empleados de varias torres situadas en los barrios de Retiro y Puerto Madero y en el microcentro porteño dejaron sus oficinas al percibir que las estructuras temblaban. Los puntos de reunión fueron la Plaza de Mayo, la plaza Roberto Arlt y la plaza Roma, además de varias plazoletas linderas a otros inmuebles donde se percibió el temblor.
En el barrio de Villa Lugano, también se autoevacuaron los propietarios de los complejos habitacionales Lugano I y II.
Consultados por LA NACION, los evacuados coincidieron en expresar una sensación de "mareo", como si fueran a sufrir "un desmayo" o les hubiera "bajado la presión".
"Se movieron las cortinas, las lámparas y las carpetas en los pisos superiores. El sensor de agua de los tanques comenzó a sonar y decidimos evacuar el edificio por precaución", dijo un guardia de seguridad del edificio Bouchard, situado en la esquina de Bouchard y Lavalle, donde funcionan, entre otras oficinas, las de Aerolíneas Argentinas y la Embajada del Japón.
El edificio con mayor cantidad de evacuados fue la torre del banco HSBC, situada en Avenida de Mayo y Chacabuco, donde también funciona la Embajada de Israel.
"Tenemos programada la evacuación ordenada del edificio con brigadistas. Hay seis por piso y canalizan a las personas por las escaleras", dijo Sebastián Aranda, un empleado del HSBC identificado con la gorra blanca de guía. "En el piso 17 se sintió un temblor y las cortinas se movieron. Todos pensamos que nos desmayábamos", apoyó una joven.
En el microcentro porteño, las calles quedaron convertidas en un caos. En las veredas se mezclaron los miles de personas que suelen comprar y vender dólares con otras que salieron de las torres más altas por miedo.
"Bajé por escaleras, se movieron las cortinas y estaba mareada. Escuché una voz por el altavoz pidiendo la evacuación. Los gerentes son brigadistas en cada piso y se encargaron de ordenar la salida", relató una empleada de la torre de IBM, situada en Ingeniero Butty 275, en Puerto Madero.
En el interior
Las provincias cuyanas, Córdoba y Santa Fe también sufrieron ayer sacudones. Pese a la magnitud del fenómeno, en ninguna hubo daños materiales significativos ni víctimas. En Mendoza, cientos de miles de ciudadanos reaccionaron atemorizados ante el mayor sismo de los últimos 17 años en la provincia.
El fenómeno provocó un revuelo generalizado entre los moradores de edificios altos del centro de la capital mendocina, que rápidamente quedaron vacíos. Con gritos y expresiones de angustia por un temblor que parecía que "nunca terminaría", muchos mendocinos demostraron que no estaban preparados para una emergencia como ésta.
En San Juan los televisores y computadoras comenzaron a moverse, los vidrios sonaron y la tierra se movió segundos antes de las 10.57. El temblor despertó el temor entre los ocupantes de edificios públicos, que protagonizaron escenas de pánico dentro de los inmuebles, aunque rápidamente fueron evacuados y el resto de la jornada continuó con normalidad.
En tanto, en La Rioja, los vecinos sintieron ayer el temblor con los daños causados por el sismo del 28 de mayo último aún frescos en la memoria. Trabajadores estatales y escolares corrieron hacia las calles en la zona céntrica para refugiarse del enemigo que azotó por segunda vez en veinte días.
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