“Toda su carrera fue un escándalo”: tiempo de redescrubrir a un nuevo Fontana, un genio de dos mundos
La exposición que abre hoy en el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry de Punta del Este recorre como nunca antes la trayectorial del gran artista ítalo argentino
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PUNTA DEL ESTE.- Si bien el título definitivo de la exposición de Lucio Fontana que se inaugura esta tarde en el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry (MACA) es Genio de dos mundos, en alusión a la trayectoria que el gran artista ítalo argentino construyó de ambos lados del Atlántico, el curador Luca Massimo Barbero piensa que sería más apropiado un segundo título: Fontana inesperado. “Creo que quienes vengan se van a sorprender -advierte-. Todo el mundo conoce ‘los tajos’ de Fontana, que comenzó a hacer cerca de los ’60. Lo importante de esta muestra es que están sus obras desde 1932 hasta el final de su carrera. Al descubrir al artista desde sus inicios se conoce cuánto heredó de sus raíces en Rosario y también de Buenos Aires y Milán”, destaca el experto italiano en una recorrida exclusiva con LA NACION, horas antes de la inauguración.
La exposición, que es la primera dedicada al artista en Uruguay, estará abierta hasta el 31 de marzo y representa una gran oportunidad para adentrarse en el universo de un hombre que transformó radicalmente la historia del arte moderno y contemporáneo. “Es una muestra única”, sostiene Pablo Atchugarry, mientras se pasea entre las más de setenta piezas de Fontana que logró reunir en su museo de Manantiales. Hay cerámicas, pero también esculturas, dibujos y telas, que recorren las distintas etapas, desde los comienzos escultóricos hasta los célebres Concetti spaziali. “Es la primera vez que todas estas obras están juntas. Provienen de unos veinte prestadores distintos, en su mayoría de Italia, pero también de Suiza y de Francia”, detalla, con entusiasmo. Atchugarry siente una especial conexión con el trabajo del rosarino, que quería traer al Este desde hace por lo menos una década.
Lucio Fontana nació en Rosario, en 1899. A lo largo de su trayectoria, entre la Argentina e Italia, trascendió fronteras y disciplinas, inaugurando con su obra una nueva concepción del espacio en el arte. Desafió los límites tradicionales de la escultura y la pintura e impulsó una transformación profunda de las prácticas artísticas del siglo XX. Sus obras más famosas, en las que trabajó con sus hoy clásicos buchi y tagli (tajos y agujeros, en español), las realizó hacia el final de su vida. Murió el 7 de septiembre de 1968 en Comabbio.
A través de un recorrido prácticamente cronológico es posible advertir cómo el artista fue cambiando su expresión, desde un inicio de escultura barroca hasta su versión final, considerada la piedra fundamental del espacialismo. Este proceso, que Atchugarry define como “de despojo”, es una de las características de la obra de Fontana con las que más se identifica. “Él logra hacer una síntesis extraordinaria. Si miramos los primeros trabajos figurativos, se ve como tocaba la materia, la tierra, la arcilla, con estas esculturas de un estilo barroco. Y al final de su carrera, en esos tajos y esos agujeros, busca la sencillez. Es decir que en su camino se fue despojando de cosas que ya no necesitaba. En mi caso también me fui despojando de cosas hasta lograr la síntesis, que es mi obra actual”, explica el escultor, autor de piezas monumentales en mármol, madera y otras materialidades.
“Es común escuchar expresiones como ‘Ah, un tajo lo hago yo también’. Sí, pero él lo hizo primero —suma, entre risas, el uruguayo—. Y, a su vez, lo interesante es que llegó a eso siendo un extraordinario escultor. Él modelaba en modo extraordinario. Eso quiere decir que llega por síntesis y por el interés de llegar a esa simplicidad, a ese lenguaje”.
En los tajos sobre lienzos monocromáticos de Fontana, Atchugarry no solo encuentra novedad y brevedad, sino también belleza, armonía y equilibrio.
“Todo el mundo piensa que los agujeros y los tajos tienen detrás una idea destructiva, pero Fontana realmente insistía en explicar que nunca hizo un corte para destruir”, sostiene Barbero, que es considerado el principal referente de Fontana a nivel internacional. Y cita al “genio de dos mundos”, que decía: ‘Cuando perforo un lienzo, es porque me he unido a una nueva dimensión; la luz y la oscuridad pasan por ahí’. Y también: ‘Cuando me siento frente a mis cortes, siento una especie de calma y de aliento tranquilo, porque creo que el infinito pasa por ahí’”.
Uno de los aspectos que más le apasionan del artista ítalo-argentino es que fue disruptivo a lo largo de toda su vida: “Al mirar sus dibujos de 1932, es muy llamativo pensar, conociendo el arte de la época, en los colores que él usaba y en las formas. Toda su carrera fue un escándalo. Por eso esta obra es tan sorprendente: quien venga a verla descubrirá a un nuevo Fontana”.
Para agendar
Lucio Fontana. Genio de dos mundos, en el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry (MACA), Ruta 104, Km 4,5 Manantiales. Hasta el 31 de marzo, con entrada libre.
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