
Trágico motín en Santiago del Estero
Un incendio abrasó completamente uno de los pabellones; anoche se especulaba con que los muertos serían más de 30
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SANTIAGO DEL ESTERO.– La quema de colchones con la que reclusos del pabellón 2 del Penal de Varones iniciaron un intento de fuga y un motín dio paso rápidamente a un incendio descontrolado que habría abrasado un pabellón con 42 internos. Al cierre de esta edición, las autoridades seguían sin poder confirmar si había víctimas mortales ni su número. Fuentes policiales especulaban con que podrían ser más de 30 los presos muertos, lo que convertiría al hecho en la mayor tragedia penitenciaria de esta provincia y una de las peores de la Argentina.
A las 22.30, el fuego que se había iniciado cuatro horas antes aún no había sido controlado. En torno al viejo establecimiento penal con entrada principal en Alsina 850, sólo 15 cuadras al sudoeste de la plaza principal de esta capital, las escenas de acción, desconcierto y dolor eran estremecedoras.
Toda la policía provincial estaba en situación de movilización, incluido el traslado de decenas de hombres desde el interior. Casi 400 efectivos trabajaban dentro y en el perímetro del penal. Una veintena de ambulancias habían sido destacadas al lugar de la catástrofe para asistir y trasladar a los heridos. Al cierre de esta edición, 24 reclusos y guardiacárceles habían sido trasladado con heridas –tres de ellos, en grave estado– al Policlínico Regional Ramón Carrillo y al hospital Independencia, situados uno de otro a unas 50 cuadras, en puntos opuestos de esta ciudad.
Familiares de los internos habían hecho un piquete de neumáticos encendidos, y pedían, a los gritos, que alguna autoridad les diera una lista con los nombres de las víctimas, asumida ya como una terrible certeza la existencia de decenas de muertos.
Toda la plana mayor de la policía y del servicio penitenciario provincial y el ministro de Justicia, Trabajo y Derechos Humanos, Ricardo Daives, estaban reunidos en un comité de crisis dentro del penal. Desde la calle, los vecinos del barrio Sarmiento, los familiares de los internos y los periodistas eran atónitos testigos de una escena inenarrable: brazos que se agitaban y que salían entre los barrotes de las ventanas de las plantas superiores de la penitenciaría, recortadas del fuego que persistía. Se oían, además, gritos desgarradores, pedidos de ayuda.
Sobre Alsina, familiares de los internos suplicaban al cielo por los suyos, al tiempo que imprecaban contra las autoridades por la falta de información. Entre gritos e insultos, pedían nombres, listas, querían saber qué pasaba. “No puede ser que digan «diez muertos», no son perros nuestros hijos; que algún funcionario dé la cara, que alguien diga algo. Vamos a volver a las casas tranquilos, pero que nos digan qué pasa”, suplicaba, entre sollozos, la madre del interno Gustavo Herrera.
Pasadas las 22 se escuchó, al fin, la primera voz oficial: la del jefe del penal, Rodolfo Caamaño, quien dijo que no podía confirmar que hubiera muertos, aunque sí que el incendio había sido producto de la quema de colchones puestos contra la reja de entrada al pabellón 2, en el que había 42 internos, de un total de 467 que hay en el penal. Explicó que las tareas de extinción del fuego continuaban (las combatían tres autobombas y camiones de Recursos Hídricos de la provincia) y que recién hoy se sabría cuál había sido el luctuoso saldo del siniestro.
Minutos más tarde, el subsecretario de Justicia, Santiago Nassif, no descartó un saldo letal, y sí aseguró que el incendio había comenzado producto de un motín y de un posible intento de fuga, aunque dijo no contar con elementos para precisar si el fuego había comenzado porque la tentativa de evasión había sido frustrada o, a la inversa, si el fuego y el motín formaban parte de la “pantalla” de la fuga.
El fuego, dijeron las autoridades, consumió el pabellón 2 y afectó el 3 y el 6. “Las paredes hierven, el hedor es tremendo. Contamos más de 30 cabezas, pero hay otro sector del pabellón al que no se pudo entrar”, dijo a LA NACION una de las personas que participaban de las tareas de rescate.






