
Tras una disputa, prendió fuego a un funcionario
El agresor había reclamado a la Comuna que rellenara un badén frente a su casa.
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NEUQUEN.- Ricardo Aguayo, un mecánico de esta ciudad, de 42 años, ingresó ayer en el despacho de Daniel Sosa, delegado municipal del barrio El Progreso, lo roció con solvente y le prendió fuego por no haber dado respuesta a su reclamo de que se rellenara un badén construido por los vecinos en la puerta de su casa.
La víctima, un ingeniero de 34 años, presenta quemaduras graves en la mitad del cuerpo y se encuentra internado en terapia intensiva en un sanatorio privado de esta ciudad.
En la esquina de Moreno y Rawson las calles son de ripio y el polvo vuela con el viento. Es un lugar habitado por muchos chicos que se divierten por las tardes jugando en la vereda.
Hace tres meses, en el barrio decidieron construir en esa esquina un "reductor de velocidad" para forzar a los automovilistas a circular más despacio.
Aguayo no estaba de acuerdo con esta obra y se enemistó con sus vecinos por la zanja que abrieron. Decía que arruinaba los vehículos.
El mecánico no dijo nada en su barrio, pero no pudo ocultar su disgusto. Decidió quejarse formalmente en la delegación El Progreso de la Municipalidad de Neuquén y al día siguiente una cuadrilla de obreros de la Comuna emparejó la calle.
Cuando parecía que la calma había retornado, los vecinos desafiaron a Aguayo, tomaron otra vez sus palas y volvieron a construir el badén.
El mecánico y sus vecinos iniciaron así una guerra a raíz de esa zanja. Aguayo la tapaba y ellos la volvían abrir; en medio de esta hostilidad convivieron durante varias semanas.
Aguayo no perdía la esperanza de que la Municipalidad pusiera fin a la disputa e insistió sobre un pedido ante la dependencia municipal que maneja Sosa. Estuvo tres meses esperando una respuesta, pero el badén permanecía en la esquina de Moreno y Rawson.
El hombre decidió ayer poner fin a la cuestión. Fue a ver a Sosa, lo roció con solvente de un frasco que había llevado y le acercó un fósforo encendido. El funcionario quedó envuelto en llamas y fue auxiliado por sus compañeros de trabajo, que tuvieron que derribar una puerta para poder ingresar en su despacho.
De compras
Ayer en la mañana, el agresivo mecánico se despidió de su mujer, Eliana Sandoval. Le dijo que salía a comprar repuestos para su trabajo.
Se subió a su F-100 y ya no regresó a su casa: quedó detenido en la comisaría 3a., confirmaron a La Nación fuentes policiales.
En el ínterin, Aguayo se dirigió a la dependencia municipal, situada en Antártida Argentina al 1200, para buscar a su víctima.
Después de cumplir con su objetivo, el iracundo mecánico se entregó a la policía. Se dirigió hasta la comisaría más cercana, dijo que había tenido "un problemita" con un funcionario municipal y entregó un envase que aún contenía restos de solvente.
Sosa es ingeniero, tiene 34 años, gana 1200 pesos mensuales y hace siete que trabaja en la Municipalidad de Neuquén. Está encargado de responder a las demandas de los vecinos de El Progreso, una zona muy poblada de la ciudad que incluye varios barrios.
El funcionario es muy querido por la vecindad y cumple muy bien con su trabajo. "Jamás tuve una queja", dijo a La Nación el intendente Luis Jalil, que calificó de "gravísima" la agresión que sufrió Sosa.
Aguayo es casado y tiene tres hijos, de 4, 5 y 7 años. En el barrio dicen que no los dejaba jugar con los demás chicos. Ayer, desde la celda de la alcaidía de la comisaría 3a,, habría confesado todo a su mujer.





