Tres lobos marinos ciegos corren riesgo si son trasladados fuera de su hábitat en el Ecoparque
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Los rescataron en el Río de la Plata, cuando apenas eran bebés con pocos meses de vida. Estaban perdidos y alejados de su manada pero sus cuidadores lograron rehabilitarlos y velaron por su salud, aunque el contacto con el humano a tan temprana edad hizo imposible que fueran reintroducidos al mar. Y así sus vidas transcurrieron en las piletas de agua salada predio del actual Ecoparque -ex Zoo de Palermo-.
Figuran en los papeles de Fauna como Julia, Lila y Coco. Las hembras tienen 25 años y el macho 22, lo que supera la expectativa de vida de la especie en estado salvaje que se calcula en unos 20 años. Al estar expuestos a predadores y no tener el alimento a disposicion diaria, la vida en el mar suele ser más corta. Además, en libertad, ya entrados en años, suelen quedar ciegos por lo que no pueden alimentarse por sí solos, por lo que eventualmente mueren. Julia, Lila y Coco son abuelitos y están ciegos y hoy una denuncia de la asociación SinZoo, una organización sin fines de lucro que lucha por abolir el cautiverio en los zoológicos, advierte que junto a otros siete lobos marinos, estos gerontes corren riesgo de ser trasladados al Acuario de Mar del Plata u otro predio del país.

"En su apuro por comenzar las obras para convertir el predio del zoo porteño en un emprendimiento inmobiliario con patio de comidas y entretenimiento abierto al público, el Gobierno de la Ciudad está urgido por sacarse de encima a los 10 lobos marinos pertenecientes a nuestra fauna autóctona", dice el comunicado que la ONG publicó en su página de Facebook y otras redes sociales.
"Derivarlos es condenarlos", asegura con convicción un empleado del Ecoparque. "Estos tres ejemplares, más allá de su problema de visión, están en excelentes condiciones de salud y esto que puede verse perjudicado en caso de cambios bruscos de lugar o un cambio de cuidadores a quienes tienen identificados sus voces y formas de manejo. Nadie puede asegurar que sobrevivan a un traslado por su edad y su condición", agrega.

Los lobos marinos son una de las especies más dañanada por el tráfico ilegal de animales. Aprenden rápido, son inteligentes y por eso se los destina a espectáculos circenses, donde son explotados y reproducidos para que el show pueda continuar. "Los animales están más a la deriva que nunca. Entre gallos y medianoches, en diciembre del año pasado, el Gobierno de la Ciudad intentó meter un proyecto de ley que concesiona a 30 años 21 edificios históricos del zoo de Palermo y que son patrimonio de la ciudad. El problema es que en 12 de esos edificios viven hoy animales y lo que hay es una premura por sacárselos de encima. Esos edificios van a estar destinados a lugares de entretenimiento como cafes, bares. Para eso necesitan hacer una ley especial en la legislatura que los habilite a ese fin", explica Malala Fontán, activista por los derechos de los animales y una de las voces fuertes detrás de la asociación SinZoo.
Desde el Ecoparque de la Ciudad desmienten el argumento de los animalistas y aclaran que la ley que rige la actividad del ex zoo de Palermo regula la derivación. Para poder trasladar a los animales que son efectivamente derivables, primero debe haber una convocatoria abierta que se publica en los diarios, en las redes, en los santuarios. "No abrimos ninguna convocatoria por los lobos marinos, ni tenemos información sobre cuándo se puede abrir. Pueden faltar meses", dice Federico Ricciardi, responsable de prensa del Ecoparque. "Los lobos están declarados por los veterinarios que trabajan en el predio como derivables y lo que sabemos es que hasta fin de año no se van", agrega.

La principal preocupación que parte desde SinZoo es que Julia, Lila y Coco no resistirían un traslado si es que se hiciera efectivo. Por eso bregan porque puedan permanecer en el Ecoparque y que consigan una ampliación del recinto donde actualmente viven. "Dado que devolverlos al mar es imposible y en Argentina no hay mejores opciones para ellos -los posibles lugares son todos centros de explotación: Aquarium, Mundo Marino, Zoo de Córdoba y Pekos, lo más razonable y compasivo sería continuar manteniéndolos en el Ecoparque iniciando ya una ampliación y remodelación de sus recintos para mejorar su calidad de vida. Sin shows y fuera de la exhibición", dice Fontán. "Ningún Acuario u Oceanario les daría mejores condiciones ya que no son comercialmente explotables. Hoy ellos están en las mejores condiciones de cuidado que pueden estar. No hay ninguna necesidad de derivarlos más allá de que sea para sacárselos de encima y hacer lugar, agrega el empleado del ex zoo porteño.
Todos los traslados conllevan un riesgo. Si la comisión evaluadora considera que el riesgo es mayor que el beneficio, el traslado no se hace. Tenemos varios animales en esa situación que no fueron derivados porque son gerontes, como el caso de las suricatas y de la familia de los chimpancés cuyo líder, Martin, es un geronte y por eso permanecen en el Ecoparque", cierra Ricciardi.
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