
Trevelin, argentina hace 100 años
La comunidad galesa festeja el fin de un diferendo limítrofe
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Un pato presagió lo que vendría y un plebiscito dejó sellado el anticipo. El pueblo de Trevelin lo había decidido y el coronel Thomas Holdich, árbitro enviado por la corona británica, comprendido el mensaje.
Pero hace 100 años, el primero en anticiparse a lo que sucedería -días antes de que los pobladores de ese valle fueran convocados para expresar bajo qué bandera querían vivir- fue el perito Moreno.
En una comida en la que participaban las dos comitivas, la chilena y la argentina, Holdich le dijo al perito: "¡Qué ricos son los patos argentinos!" El buen gusto de la carne del ave conllevaba en la frase la procedencia. Sin darse cuenta o a sabiendas -quién lo puede afirmar-, Holdich reconocía a quién pertenecían las tierras en donde se había criado el pato.
Los colonos galeses, que en la Argentina obtuvieron mucho más espacio para desarrollarse del que hubieran conseguido en su propio país, habían elegido nuestro territorio y nuestra enseña.
Así, el diferendo limítrofe quedó resuelto y de allí en más las fronteras no pasarían por las movedizas aguas y sus divisorias, sino por las altas cumbres de Francisco Pascasio Josué Moreno, el perito.
Mañana, cuando se cumpla el centenario de aquella jornada, todo un pueblo festejará, recordará a sus ancestros y recibirá emocionado a un bisnieto de aquel sir inglés, Patrick Holdich, que viene a unirse al aniversario trayendo consigo el mensaje de toda su familia.
Moderado, amable, inquieto e interesado por su primera visita a la Argentina, Patrick Holdich pasó por Buenos Aires y dialogó con LA NACION antes de viajar a Trevelin.
Profesor de historia y miembro de la cancillería británica, habla de su abuelo, a quien define como un "coronel cartógrafo de fronteras. Por encargo real, vino hasta aquí con otros seis oficiales para reportar el arbitraje entre los dos países. El era un soldado, un hombre de ejército que pasó mucho tiempo en la India y en Afganistán, pero que calificó esta misión como la más importante de su carrera, puesto que la Argentina y Chile estaban a poco de entrar en guerra".
Patrick muestra el gran libro de su bisabuelo que ahora trajo para entregar al pueblo de Trevelin, en el que el prólogo tiene una dedicatoria para el perito Moreno: "Además de escribir, él pintaba los paisajes en acuarelas y dejó algunos dibujos de la Patagonia. Con el perito quedaron amigos y se escribían a menudo".
El bisnieto imagina qué pensaría hoy Thomas de la comunidad galesa, la más grande fuera de las islas británicas: "Yo creo que se impresionaría al encontrar una comunidad exitosa, más aún en las circunstancias que le toca vivir a este país. Es interesante saber que la cultura galesa es muy importante a miles de millas de Gales".
Holdich colabora con la Dirección de Cultura de Trevelin para reconstruir su historia, aunque cuando habló con LA NACION aún no conocía el pequeño pueblo del Chubut. Dentro de su mesura no escondió las expectativas: "Espero ver una comunidad fuerte y representar de la mejor manera a mi familia, porque hoy mi familia está orgullosa de sentirse involucrada en la historia de Trevelin".




