
Trovato admitió que no pagó el placard
Un empresario, juzgado por coima junto con el ex magistrado, dijo que le abonó el mueble porque éste se lo exigió.
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En menos de siete horas de juicio oral y público quedó acreditado que el ex juez Francisco Trovato tiene en su casa un costoso placard que él no pagó.
Aunque el controvertido ex magistrado nunca perdió la calma ni la sonrisa, no fue un buen día para él: otro de los acusados en el proceso que se le sigue desde ayer por cohecho agravado lo comprometió. El empresario Antonio Visciglia afirmó que Trovato le exigió la construcción de un vestidor, valuado en 19.000 pesos, durante un retiro espiritual con pastores evangelistas, a mediados de 1995.
Visciglia, en su indagatoria -en la que no está obligado a decir la verdad-, explicó que la empresa Almagro Construcciones, de la que él era vicepresidente, se hizo cargo de cubrir parte del precio del mueble que la jueza Silvia Ramond encontró en el domicilio del ex magistrado cuando en 1996 allanó su departamento de Quintana 59.
El empresario aseguró que interpretó la solicitud de Trovato como "una exigencia" que había que cumplir debido al poder que ostentaba entonces el ex juez, que, entre otras investigaciones, tenía a su cargo las causas por el crimen del empresario de la noche Leopoldo "Poli" Armentano y el ataque a balazos contra la casa del senador Eduardo Menem.
Según Visciglia, cuando luego de pagar 13.000 pesos por el mueble -que debía contar con un corbatero tipo árbol y un botinero- la empresa suspendió los pagos al carpintero Noel Rodríguez Tejera por orden del presidente de la firma, Urbano González, Trovato le advirtió que lo iba "a hacer m..." (ver aparte).
Estrategias de las defensas
La declaración del vicepresidente de la compañía que construyó el edificio donde el 25 de enero de 1996 falleció la niña Lourdes Manzanares, al caer por el hueco de un ascensor, dejó clara la estrategia de sus defensores, Mariano y Matías Cúneo Libarona.
Los letrados intentarán convencer a los jueces Enrique Posse -que preside el debate-, Floreal de Laurentis y Enrique Alvarez Aldana de que Trovato extorsionó a Visciglia y de que el empresario no fue más que una víctima de un mal funcionario de la Justicia.
Trovato, Visciglia y el abogado José María Orgeira -que asesoraba en temas penales a la empresa Almagro Construcciones- fueron procesados por cohecho. Orgeira negó ayer haber sido parte de la maniobra (ver aparte).
El ex magistrado, destituido en diciembre de 1997, está detenido en el Escuadrón Buenos Aires de la Gendarmería Nacional porque el delito que se le imputa prevé -en el caso de los jueces- una pena no excarcelable de cuatro a doce años de prisión. Los otros dos acusados están en libertad.
Los letrados del ex juez, Carlos Wiater y Juan José Richarte, buscarán sacar de la cárcel a Trovato con un cambio de calificación. Intentarán probar que el ex magistrado no realizó ninguna contraprestación a cambio del placard y, por lo tanto, solicitarán que se considere el hecho investigado como una simple dádiva.
Sin embargo, Visciglia indicó que conoció a Trovato por intermedio de Orgeira. Y dijo que este letrado, a quien defiende el reconocido jurista Eduardo Aguirre Obarrio, fue el que logró que Trovato levantara la clausura del ascensor del edificio en el que murió la menor Manzanares.
Para los fiscales Eduardo Marazzi y Juan Manuel Sansone, ésa es precisamente la contraprestación que hizo Trovato a cambio del placard: levantar la clausura de un ascensor en un edificio de Almagro Construcciones que no estaba completamente vendido.
Declaración preparada
El ex magistrado ayer cuidó sus palabras e intentó "no fatigar al tribunal" durante su declaración indagatoria. Trovato, el segundo juez porteño juzgado por recibir una presunta coima -el primero fue Carlos Wowe-, trató de evitar su habitual vocabulario barroco y se ciñó a refutar las acusaciones contra él que constan en el requerimiento fiscal, de 42 páginas.
"Jamás he aceptado una dádiva de Antonio Visciglia ni de nadie. Lo rechazo enérgica y categóricamente."
Pero por momentos Trovato se salió del libreto. Confió que "percibía por mes 15.000 pesos o acaso más", entre su sueldo de magistrado, alquileres de propiedades que heredó de su padre y honorarios de su época de letrado. Denunció que fue "objeto de una singular campaña de desprestigio".
Y reconoció: "Existen sospechas de que alguien ha pagado un placard que está en mi casa".
Textuales
- Vergüenza: "¿Recuerda la frase textual que le dijo Trovato cuando usted le notificó que por orden del presidente de Almagro Construcciones dejarían de pagarle al carpintero?", preguntó el abogado Matías Cúneo Libarona a Antonio Visciglia. "Me da vergüenza. Por el tribunal y las mujeres presentes. Dijo que lo iba a hacer pomada a Urbano González", contestó Visciglia. "No le dé vergüenza -replicó Mariano Cúneo Libarona-. Diga la frase textual de Trovato." "Dijo que lo iba a hacer m...", puntualizó Visciglia, que luego se disculpó por sus palabras.
- Breve: "La locura no puede durar eternamente", le dijo el ex juez Trovato, apenas pasado el mediodía, a un grupo de periodistas conocidos de sus años de popularidad en Tribunales. Fueron sus únicas declaraciones a la prensa, "por indicación de mis abogados", aclaró.
Apostillas
"Me pareció correcto que el doctor Orgeira pagara 2000 pesos al carpintero que confeccionó el vestidor. Era para materiales y yo le devolví el dinero sin solución de continuidad", aseguró el ex juez Francisco Trovato durante su indagatoria. "El placard era para mí una cuestión secundaria, como las cortinas o la pintura", afirmó.
Cuando le llegó el turno de declarar a José María Orgeira, el abogado procesado empleó casi los mismos términos que el ex juez: "El carpintero vino a mi estudio porque lo mandaron de Almagro Construcciones, donde habían dejado de pagarle por orden de su presidente. La confección del mueble estaba entonces suspendida. Yo lo llamé a Trovato al juzgado y él me dijo que no tenía ningún inconveniente en pagarle el saldo. Ahí se planteó el problema de cómo hacerlo y, como era tarde, le di yo el dinero al carpintero e hice que me firmara un recibo por 2000 pesos. A la mañana siguiente fui a Tribunales y el magistrado me lo reintegró, sin solución de continuidad. Yo no he regalado nada a Trovato".
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El ex magistrado eligió ropa sobria para la primera jornada del juicio oral contra él, que se extenderá hasta el 10 del mes próximo. Lució un traje gris, camisa blanca y corbata gris claro. Se dejó los bigotes otra vez y recuperó las canas de su cabello.
El ex juez, de 53 años y padre de tres hijos menores, ingresó esposado en el edificio del Tribunal Oral Nº 11, pero durante los cuartos intermedios de la audiencia se mezcló entre el público y los periodistas. Tres agentes de Gendarmería lo seguían de cerca y hasta lo acompañaban al baño.
* * *
A las 10, la hora prevista para que comenzara el juicio, el ingreso del ex magistrado en el edificio de Lavalle 1171 era un caos. La cronista de Telefé Faviola Ferronato debió ser atendida por médicos del SAME, luego de caer, enredada por los cables de las cámaras de TV, y quedar sepultada , en el piso, por varios periodistas.
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Dos decenas de policías federales custodiaron ayer el tribunal, donde a partir de mañana, a las 10, empezarán a desfilar los 47 testigos citados.
Los jueces no autorizaron la televisación del proceso y sólo permitieron el ingreso de tres fotógrafos y tres cámaras de TV durante cinco minutos, antes del inicio del debate.
La sala de audiencias, con capacidad para 40 personas sentadas, estuvo colmada todo el día. Quienes querían presenciar el juicio, si no estaban anotados en una lista no podían hacerlo.
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