
Un arquitecto fue brutalmente asesinado en Palermo
La víctima, de 35 años, fue encontrada castrada en la madrugada del sábado último en su departamento
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Un arquitecto de 35 años fue encontrado asesinado y castrado en su departamento del barrio porteño de Palermo, en un crimen que conmovió a vecinos e investigadores por la violencia con la que se cometió.
Precisamente, la policía trataba de reconstruir la vida de la víctima y no se descartaba la idea de que hubiera sido asesinado por una ocasional pareja que también lo habría asaltado.
La masacre tuvo lugar en la madrugada del último sábado, en un el departamento "C" del primer piso de la calle Godoy Cruz 2992, en la llamada zona roja de Palermo.
Allí vivía la víctima, quien era arquitecto y se dedicaba a la decoración, aunque -de acuerdo con el testimonio de algunos vecinos- también tenía una empresa de limpieza.
En la mañana del sábado último, el portero del edificio pasaba por los pasillos y le llamó la atención la puerta abierta del departamento. Cuando se asomó, se encontró un gran desorden y el cadáver del arquitecto tendido en medio de un charco de sangre y con un cuchillo entre las manos, como si hubiera tratado de defenderse.
Según los investigadores, la víctima, que en ese momento llevaba ropa interior femenina, había sido golpeada y acuchillada varias veces. "Le habían seccionado el miembro viril en su totalidad", añadieron.
Por el momento, las fuentes consultadas no pudieron precisar si ese tormento habría sido concretado cuando la víctima aún estaba con vida.
Versiones que no pudieron confirmarse señalaron que se escucharon pedidos de auxilio durante la madrugada del sábado y que habrían tocado la puerta de la víctima, pero no habrían encontrado respuesta.
En el lugar, subrayaron los voceros, había un total desorden, a raíz de lo cual se cree que el o los asesinos se habrían llevado los objetos de valor de la víctima.
Los vecinos remarcaron que el arquitecto tenía "muy buena presencia y buen comportamiento", pero hicieron hincapié en que siempre había problemas porque solía poner la música a muy alto volumen y se habían radicado en su contra denuncias por ruidos molestos.
También aseguraron que solían verlo con personas distintas que lo acompañaban a su departamento.
Por eso, señalaron los investigadores, resulta difícil ahora reconstruir cómo era su vida y conocer su círculo íntimo.
Por orden del juez de instrucción Guillermo Caravajal, personal de la comisaría 23 y agentes de la División Homicidios de la Policía Federal se encuentran asignados a intentar esclarecer el caso, que conmovió a los detectives por el salvajismo con el que se actuó.
Fuente: DyN





