
Un boliche con la capacidad de un estadio
El reducto rockero de Once puede albergar a más de 4000 personas
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El boliche está en pleno corazón del Once, en Bartolomé Mitre 3060, y se convirtió en un nuevo "templo rockero", bautizado República Cromagnon, desde el 10 de abril pasado. Ese día, caprichos del destino, el recital de inauguración corrió por cuenta de Callejeros, el mismo grupo que ayer tocaba cuando se desató el trágico incendio.
Hasta no hace mucho, el lugar funcionaba como bailanta con el nombre de El Reventón. De esa época, quedó como hito un recital del fallecido cantante Rodrigo, que, dicen, llegó a meter 5700 personas.
Es que más allá de un eventual exceso de gente en el lugar, República Cromagnon se caracteriza por sus dimensiones, a tal punto de ser como un "boliche casi estadio" que puede albergar a más de 4000 personas y competirle de igual a igual a un clásico del rock, el estadio cerrado del Club Obras Sanitarias.
Un espacio central cuadrado de 35 por 30 metros, un escenario de 14 metros de ancho por 6 de profundidad, cinco barras, un salón VIP y tres baños hablan a las claras de las dimensiones de Cromagnon, cuyo gerenciamiento está en manos del actor, artista plástico y coreógrafo Omar Chabán, productor del legendario Cemento, boliche de San Telmo que conoció sus días más gloriosos en los años 80 y que aún sigue funcionando.
Cuando fue presentado en los medios, se dijo que el estadio tenía dos salidas de emergencia. Ayer, según testigos, estaban cerradas y los desesperados asistentes al recital tuvieron que derribarlas para poder salir.
En una entrevista con La Nacion, en marzo pasado, Chabán precisamente subrayaba las diferencias de tamaño entre ambos espacios: "Ciertos grupos me decían que (Cemento) les quedaba chico. Con este lugar no creo que puedan decir lo mismo".
Esas dimensiones probablemente hayan contribuido a potenciar la tragedia, dado que uno de los sobrevivientes relató esta madrugada que vio cómo una bengala había iniciado el incendio al impactar sobre el enorme techo del lugar, recubierto de goma espuma para amortiguar el sonido de la música.
Chaban había alquilado este predio -que está inserto en medio de un inmenso complejo que incluye el estadio, un hotel tres estrellas, estacionamiento, un albergue transitorio y varias canchas de fútbol- a principios de 2004 y por un plazo de tres años.
Anteriormente, el lugar sufrió una metaformosis constante y por allí pasaron desde Cacho Castaña hasta el grupo Ráfaga, la cumbia villera de Pibes Chorros, fiestas de salsa y distintas reuniones. Bajo el cartel de República Cromagnon, Chabán confiaba en "ganarle un lugar a la cumbia" para la causa del rock, según sus propias palabras.
Así pasaron en estos meses, entre muchos otros, Intoxicados, Almafuerte, La Vela Puerca, Horcas, Las Manos de Filippi y el ex guitarrista de los Redonditos de Ricota, Skay Beilinson.
Pero en los ambiciosos planes del factótum de Cemento no todo concluía con la música rockera: también quería ampliar la programación y realizar festivales de teatro y espectáculos coreográficos que fueran reconocidos más allá del público de culto que habitualmente puebla los espacios que maneja.






