
Un genio matemático acostumbrado al oro
Leandro Groisman va a tercer año y se llevó el primer puesto en la última Olimpíada Iberoamericana, en Cuba
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Leandro Groisman es uno de los cuatro chicos argentinos que ganaron una medalla en la XIV Olimpíada Iberoamericana de Matemática, que se desarrolló la semana última, en Cuba. La de él es de oro. Pero para Leandro, el oro es moneda corriente: desde sexto grado (a los 11 años) compite en olimpíadas y ya tiene siete de oro, una de plata y dos menciones, acumuladas tras distintos encuentros.
A pesar de estar acostumbrado a los logros, conseguir una medalla en La Habana fue una sorpresa para Leandro, que compitió con 80 estudiantes secundarios de 20 países. "No esperaba ganar nada porque había chicos muy capaces a los que nunca les había podido ganar", se sincera. "Por eso fui tranquilo." Pero la lógica le falló a este adolescente de 16 años que cursa tercer año en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, que en tren de confesiones, y sin vanidad, comentó que sólo él pudo resolver uno de los problemas de las pruebas.
La Argentina, primera
La comisión argentina estuvo integrada, además, por Juan Sebastián Rodríguez, del Colegio Monserrat, de Córdoba, que ganó una medalla de oro, al igual que Fernando Pastawski, del Instituto Argüello, de la localidad cordobesa de Argüello, y por Matías Del Hoyo, de la Escuela de Educación Media Nº 8, de Necochea, provincia de Buenos Aires, que ganó una de plata. Con estos resultados, la Argentina salió primera entre los veinte países que participaron de la olimpíada, al obtener tres de las siete medallas de oro que se entregaron. Brasil, México, Cuba y Colombia se repartieron las restantes.
Como un atleta
"Me entreno durante todo el año con Daniel Cueli, un profesor del colegio, pero cuando llego de una olimpíada, descanso. Aunque enseguida me estoy preparando para otra", explica Leandro, y parece que hablara un deportista.
En lo que va del año, este fanático de Internet participó en competencias en Rumania, Córdoba y Cuba. "En Rumania (donde se hicieron las olimpíadas internacionales) no gané nada. Son cosas que pasan", cuenta, como pidiendo perdón.
Antes de cada competencia, Leandro se prepara una o dos semanas en la Ciudad Universitaria: "Los entrenamientos son todos los días, de 9 a 6 de la tarde, y a veces más", explica. Durante el período de práctica, obligatorio para todos los participantes, Leandro no asiste a clases. "Este año falté mucho a la escuela; las faltas no me las ponen, pero de todas maneras cumplo con todas las pruebas. Los profesores no me regalan nada", aclara.
En cada viaje, además, Leandro hace amigos: "La relación que se arma con los chicos de las olimpíadas es rara, porque si bien somos casi siempre los mismos, a veces pasamos mucho tiempo sin vernos, pero cuando nos encontramos es como si nos hubiéramos visto el día anterior. Nos comunicamos por Internet".
Los sábados que está en Buenos Aires Leandro juega al voley (está federado en el club Hebraica) o sale con amigos. "Algunas veces voy a bailar y si no, me quedo con la computadora. No miro mucha tele; cuando no hay nada que me guste, miro la CNN en español", agregó.
Y si en algún momento este rubio con rulos, de ojos celestes, frente ancha y sonrisa permanente se pone colorado es cuando se le pregunta por los amores. "Novia no tengo, decí que tengo afectos".
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