
Un mexicano dice que es el hijo de Enrique Discépolo
Hizo cuatro presentaciones judiciales; no tuvo éxito; ahora pide el reconocimiento oficial
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Desde hace más de cuatro décadas, un mexicano está empeñado en una complicada batalla jurídica para lograr ser reconocido en el país como hijo del compositor, letrista, dramaturgo y cineasta Enrique Santos Discépolo, fallecido en 1951. Ya no reclama ninguna herencia. "Lo único que me interesa ahora es que se me reconozca oficialmente en la Argentina como hijo de Discépolo", afirmó a Télam.
Se trata de Enrique Luis Discépolo Díaz de León, 64 años, divorciado, padre de dos hijas, quien en 1967 viajó por primera vez a Buenos Aires en compañía de su madre para reclamar, sin éxito, la herencia del creador de tangos como "Yira Yira", "Uno" y "Cafetín de Buenos Aires".
Nacido en abril de 1947, tuvo dos padrinos de bautismo argentinos: el actor Luis Sandrini y la actriz y cantante Tita Merello. "Me llamo Enrique por mi padre y Luis por Sandrini", relata Discépolo Díaz de León, quien viajó varias veces a Buenos Aires, residió por largas temporadas e inició dos procesos judiciales por filiación en 1967 y 1968, sin resultados positivos. En 1944, Discépolo conoció en México a Raquel Díaz de León, una actriz de 18 años que comenzaba a incursionar en el cine y en ese momento era amante del famoso intérprete de boleros Agustín Lara. Se enamoraron e iniciaron una relación, a pesar de que el compositor estaba en pareja con Tania.
Batalla judicial
Discépolo regresó a la Argentina y el romance con Raquel continuó a través de apasionadas cartas clandestinas. En febrero de 1946, él retornó a México. Pero cuando Tania se enteró de la relación, viajó a México y logró volver a la Argentina con el autor de "Cambalache" en enero de 1947. Tres meses después nacía Enrique Luis. En 1967 Raquel Díaz de León y su hijo llegaron a Buenos Aires para reclamar la herencia de Discépolo. Enrique Luis cuenta que perdió los dos juicios que inició a fines de la década del 60. Aún no existían las pruebas de ADN. En 1999 tampoco tuvo éxito. En 2004 la Corte Suprema de Justicia rechazó su planteo, con las firmas del presidente Enrique Petracchi y los ministros Carlos Fayt, Augusto Belluscio, Antonio Boggiano, Juan Carlos Maqueda, Raúl Zaffaroni y Elena Higthon, mientras que Adolfo Vázquez votó en disidencia.
Los derechos por los tangos de Discépolo ascienden a unos US$ 20.000 mensuales.



