
Un nuevo diseño, la misma identidad
1 minuto de lectura'
¿Cómo mejorar el diseño de La Nación sin cambiar su personalidad, la identidad que la caracteriza? ¿Cómo hacer más elegante y ordenado un diario que ya lo es? ¿Cómo facilitar su lectura y hacerla, a la vez, más placentera? Con estas preguntas nos enfrentamos al comenzar el proceso de rediseño hace más de dos meses. La respuesta es la renovada edición que hoy presentamos a nuestros lectores.
Hay distintas maneras de cambiar el diseño de un diario. En La Nación elegimos realizar las modificaciones de forma tal que algunas de ellas resultaran imperceptibles a primera vista y, sin embargo, provocaran en el lector la sensación de estar leyendo un diario más ordenado, más atractivo, más placentero en definitiva.
La puesta en funcionamiento de las nuevas rotativas exigía algo más que una mera adaptación del diseño del diario a las nuevas medidas. Por esto, aprovechamos la oportunidad para renovar la presentación gráfica de La Nación .
El desafío fue, entonces, ser fieles a un estilo clásico y, al mismo tiempo, introducir cambios que mejoraran la legibilidad de los textos, agilizaran el acceso a la información y le dieran a La Nación un tono más accesible.
El primer paso fue la actualización de la tipografía que el diario utiliza en los títulos -denominada Bodoni- y en la que descansa gran parte de su identidad gráfica.
Se le encomendó a Matthew Carter, artista tipógrafo inglés radicado en Estados Unidos, el diseño de una nueva versión de la tipografía que Giambattista Bodoni creó en 1791. Así nació LNBodoni, una tipografía exclusiva para La Nación , con un dibujo más condensado, que aligera las páginas y aprovecha mejor el espacio en los títulos.
Además, se mejoró la legibilidad de los textos a partir de un nuevo tratamiento de la tipografía, y se generó un nuevo espacio, el sumario, que permite presentar el contenido de las notas en dos o tres conceptos para su rápida y directa comprensión.
Está estudiado que los epígrafes (la leyenda que describe e identifica el contenido de las fotos) son uno de los elementos gráficos más leídos en las páginas, por lo que se han destacado, acentuando su condición de espacio privilegiado de la información.
La modificación que simboliza el espíritu de cambio que anima a La Nación es la renovación de su logotipo. Rubén Fontana, responsable de este trabajo, se remontó ciento treinta años atrás para bucear en los orígenes del primer logo y ser fiel a la tradición gráfica del diario. A partir de allí, recuperó la tipografía utilizada hoy para incorporar el azul como color de marca.
El proceso de cambio tuvo en mente que el diseño de un diario es una herramienta al servicio de la información, que les da a los contenidos el marco necesario y que permite a los lectores informarse mediante el placer de la lectura diaria.





