
Un paso clave para la ciencia médica
Tres pacientes en sillas de ruedas recuperaron la movilidad de las piernas con un chip que envía señales a sus músculos.
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Tres pacientes europeos, parapléjicos y postrados en sillas de ruedas, lograron mover las piernas tras recibir implantes de electrodos en sus músculos y nervios, que tenían paralizados por lesiones en la médula espinal.
La experiencia fue presentada en Bruselas, en medio de una singular expectativa. Como parte del programa "Levántate y anda", un nombre susceptible de despertar disímiles opiniones por ser las palabras sanadoras de Jesucristo para resucitar a Lázaro según el Nuevo Testamento, un equipo de investigadores liderado por el profesor francés Pierre Rabischong, de la Facultad de Medicina de Montpellier, presentó la técnica a través de tres casos concretos.
Uno de los pacientes sometidos al experimento, el francés Marc Merger, de 39 años, no pudo alzarse de su silla de ruedas, visiblemente conmocionado por su aparición pública. El ingeniero que manejaba su computadora portátil tampoco consiguió activar el chip cibernético que Merger tiene implantado en el abdomen. A los cables del chip se conectan unos 15 electrodos injertados en los nervios y músculos de sus piernas.
Debido a fallas técnicas, Merger fue sometido a dos implantes. Una en septiembre del año último y la siguiente en febrero de este año. En marzo, dio sus primeros pasos con la ayuda de un andador. En los ensayos previos, Merger, paralizado tras un accidente de auto hace 10 años, se cayó al suelo cuando descubrió unas cámaras de TV en el lugar.
Los otros dos pacientes que lograron mover los miembros son los italianos Gabriele Tronconi, de 23 años, y Ludovico Corrao, de 28, también paralizados por accidentes de tránsito. Ambos tenían los electrodos conectados en la parte externa de sus piernas. Entre abril y mayo próximos serán sometidos al mismo implante que Merger: el cableado externo será suplantado por electrodos internos que transmitirán la corriente eléctrica a sus músculos.
Un paso, no un milagro
El sistema lucubrado por Rabischong sólo puede aplicarse a parapléjicos que conservan su musculatura. Es decir, que no han sufrido atrofia de su masa muscular y que conservan en buenas condiciones sus músculos.
Rabischong subrayó: "Intentamos reproducir lo que sucede en el cerebro con los electrodos conectados a los nervios y los músculos. No realizamos milagros, pero permitimos a los pacientes levantarse usando sus propios músculos. No nos encontramos, de ninguna forma, en el final del camino. Queda mucho trabajo por hacer".
Uno de los científicos argentinos consultados por La Nación , el doctor José Cibeira, director de la carrera de Rehabilitación de la Facultad de Medicina de la UBA, sintetizó su opinión con estas palabras: "Pueden andar, pero no sienten".
Según esta fundada perspectiva, "estos enfermos parapléjicos quizá recuperen su motricidad, pero no la sensibilidad. El método estimula en la alternancia de la marcha, pero no cambia la movilidad del hombre. A tal punto es esto que estos pacientes se caen con facilidad en la oscuridad".
Desde Nueva York, el doctor Jorge Groiso, jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología del hospital Garrahan, dijo a La Nación que las técnicas de la bioingeniería se hallan "en el camino correcto. Pienso que se van a encontrar soluciones para los parapléjicos". No obstante, el especialista argentino recomendó "no alentar falsas esperanzas" a los miles de paralíticos de larga data, porque "una vez que los músculos se atrofian no vuelven a responder".
El doctor Groiso citó como antecedente del experimento de la Universidad de Montpellier el caso de la Universidad de Louisiana, Nueva Orleáns, donde un equipo encabezado por el doctor D´Ambrosia trabaja desde hace muchos años en forma experimental en la electroestimulación muscular. "La idea es sustituir los estímulos del cerebro. A través de una computadora que hoy es portátil y se carga sobre los hombros se envían a los músculos para que obedezcan."
También en etapa de experimentación en animales, el equipo norteamericano trabaja sobre los llamados "factores de crecimiento", que se aplican como inyecciones o por técnicas de ingeniería genética. "Estos factores hacen crecer las fibras del sistema nervioso, liberando el freno que les impide a las células nerviosas regenerarse", comentó.
Para el doctor Cibeira, "los artificios eléctricos dan un equilibrio temporario que no tiene utilidad en las actividades de la vida cotidiana. No hay una realidad concreta emergente del uso de estos sistemas. Es un error creer que estas técnicas pueden dar soluciones efectivas. Ni está probado que mejoren la calidad de vida del paciente".
También la doctora Laura Andrada, jefa de Clínica Médica del Instituto de Rehabilitación Psicofísica, se mostró cautelosa con el experimento: "Para saber cuáles son las probabilidades de recuperación de la movilidad del paciente, hay que conocer si la lesión medular es completa o no. En el segundo caso podría haber cierta recuperación de algún grupo muscular, pero eso no significa que al paciente se le facilite la ambulación".
Dijo luego que, en materia de rehabilitación, se trabaja sobre "las capacidades remanentes del paciente y no tanto sobre lo perdido, porque muchas veces es irrecuperable".
A modo de corolario, es razonable deducir que la técnica exhibida en Bruselas aún tiene etapas por recorrer. Tanto es así que cuando Merger quiso levantarse y andar, ni sus miembros respondieron ni la computadora pudo activar el chip en su abdomen.



