Un primer análisis genético del hantavirus del crucero confirma que es de la variante Andes y descarta mutaciones
La secuenciación se ha realizado a partir del material del paciente suizo y en ella ha participado un científico español
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MADRID.- El hantavirus del buque MV Hondius fue secuenciado a partir de muestras de uno de los infectados. Los resultados confirman que se trata de la cepa de los Andes, la más virulenta y contagiosa, pero descartan que el virus haya mutado. La secuenciación del virus es ahora una prioridad para la comunidad científica. Este guarda en sus entrañas una caja negra con información crucial: puede ayudar a identificar cómo se propagó el virus, por qué enfermó tanta gente (hasta la fecha hay 10 posibles infectados y tres muertes de un virus que se considera muy difícil de contagiar) y cuánto tiempo pudo haber estado circulando antes de su detección. A medida que se disponga de más datos de secuenciación, se irá vislumbrando una imagen más clara de cómo evoluciona este virus. Pero por el momento este trabajo ya ofrece un primer vistazo.
A finales de abril, un matrimonio residente en Suiza finalizó un crucero que los había llevado desde Ushuaia hasta Santa Elena. En esta remota isla atlántica se despidieron de quienes habían sido sus compañeros durante las últimas semanas. La mayoría continuaba el viaje hasta Cabo Verde, pero ellos volvían a casa. Unos días más tarde, recibieron un mail de la operadora del crucero. Les informaban de que se había detectado una rara enfermedad a bordo y les sugerían que se autoaislaran y vigilaran sus síntomas. Ella no tenía nada, pero el hombre ya presentaba algunos (el hantavirus se manifiesta en un principio de una forma similar a la gripe: fiebre, tos y malestar gastrointestinal). Llamó primero a su médico de cabecera y se presentó después en el Hospital Universitario de Zúrich para hacerse unas pruebas. Dio positivo en hantavirus.
Un equipo de biólogos se puso a trabajar inmediatamente en las muestras genéticas de las muestras de este paciente. Mientras el mundo ya estaba pendiente de un crucero en el Atlántico, 10 hombres y mujeres empezaron a investigar al causante de todo este revuelo en dos grupos, uno en Zúrich y otro en Ginebra. Entre ellos estaba el español Francisco Javier Pérez-Rodríguez, originario de Tenerife, para más casualidad. “El viernes por la mañana ambos laboratorios obtuvimos la secuencia del virus, la compartimos entre nosotros para compararla, y luego la publicamos juntos en un blog accesible a todo el mundo”, explica en un intercambio de mensajes. Se trata de la plataforma Virological.org.
“El diagnóstico lo hicimos con una PCR específica para el hantavirus Andes el martes pasado”, explica Pérez-Rodríguez. “La secuencia también es útil porque permite concluir que los tests de laboratorio basados en la detección del genoma del virus Andes (PCR) deberían ser capaces de detectar el virus”.
El virus fue secuenciado mediante tecnología Illumina, que identifica mutaciones, variantes y realiza una secuencia completa del virus. Compararon los tres segmentos en los que se divide el virus. “Y se vio que no ha habido reagrupamiento, es decir, intercambio de segmentos entre cepas que dan lugar a un nuevo virus”, cuenta Pérez-Rodríguez. Con estos datos se puede descartar una mutación, que era lo que más preocupaba a los expertos. “La secuencia se agrupa estrechamente con aislados de Andes ya descritos, especialmente con los de Argentina 2018–2019, lo que sugiere que no es una variante muy divergente ni una cepa totalmente nueva”, explica Estanislao Nistal Villán, investigador del grupo de virología de la Universidad CEU San Pablo.
Los casos que menciona Nistal son los de un brote que se dio en la Patagonia y que sorprendió a la comunidad científica por su alto contagio, que se inició en un cumpleaños. Hubo 34 infecciones y 11 muertos. Fue un análisis genético de estos casos el que demostró que la cepa Andes puede contagiarse entre humanos (el resto de variantes solo saltan de los ratones a personas). Esto fue una relativa sorpresa para un virus del que se conoce poco (hay menos de mil casos registrados y estudiados) y con una variabilidad muy amplia.
“No hay reordenamiento viral”, continúa Nistal. “No hay signos de intercambio de segmentos con otros hantavirus. Esto apunta a un linaje estable con lo conocido”. El reordenamiento viral es un mecanismo evolutivo que ocurre cuando dos variantes diferentes de un mismo virus coinfectan una misma célula huésped e intercambian segmentos enteros de su material genético (ARN), dando lugar a un nuevo virus.
La secuenciación viral de este paciente ofrece información, pero esta es limitada. Distintos equipos de microbiólogos están analizando los virus de otros pacientes de este brote para reconstruir la cadena de infección. De momento hay secuenciaciones parciales. Si sus genomas virales son prácticamente idénticos, esto respaldaría una transmisión reciente de persona a persona. Una mayor diversidad genética entre los casos podría, en cambio, sugerir múltiples eventos de transmisión independientes desde ratones. Habrá que esperar para saberlo.
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