
Un rosarino se crucificó contra la contaminación
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ROSARIO.- Un militante ecologista se crucificó ayer en una plaza pública en reclamo de una solución urgente al problema de contaminación ambiental que padece la populosa barriada Malvinas Argentinas, ubicada en la zona centro-norte de esta ciudad.
Luis Camacho, de 55 años, se colgó de una cruz metálica de 6 metros de altura emplazada en la plazoleta Islas Malvinas. "No me voy a bajar hasta que las autoridades resuelvan el problema de contaminación que provocan las empresas cerealeras ubicadas a la vera del río Paraná", comentó.
Camacho integra la agrupación ambientalista Grito de Malvinas que, fundada tres años atrás, encabeza la lucha que iniciaron los vecinos del barrio para erradicar los silos pertenecientes a una firma dedicada al acopio y embarque de granos.
"Yo denuncié las porquerías que estas empresas tiran al río y terminé con una causa en tribunales", reveló el activista ecologista. A principios de año, Camacho, en representación de un grupo de vecinos, denunció que las compañías cerealeras dejaban caer al curso del Paraná elementos contaminantes.
La Justicia ordenó que se tomen muestras de las sustancias almacenadas en el lugar y que sean examinadas por peritos químicos.
Los análisis determinaron que el material colectado era inocuo para la salud, por lo que se sobreseyó a la empresa cerealera que, de inmediato, entabló una demanda judicial por difamación contra Camacho.
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