Un Sorolla sale a remate y podría acercarse al récord
Niños jugando en la playa rondaría el medio millón de dólares
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Hasta ayer, era un secreto guardado bajo siete llaves el nombre del cuadro estrella de la subasta de Saráchaga, cuya exposición inaugura el jueves próximo. Ahora se sabe. Es una pintura del valenciano Joaquín de Sorolla y Bastida, pintado en la playa de la Malvarrosa en 1910. Niños jugando en la playa no tiene un valor estimado, pero los informados hablan de una cifra cercana al medio millón de dólares.
El valor más alto logrado por una obra de arte en una subasta pública en Buenos Aires corresponde a la fuente de mármol de Benlliure y Gil, otro valenciano ilustre, ex colección Navarro Viola, rematada en junio de 1989 por Ignacio Burundarena, en Posadas Remates, y comprada por la diputación de Valencia en 750.000 dólares. Desde entonces no aparecía en Buenos Aires una obra de este calado. La oportunidad llega en momentos de gran incertidumbre, con el mercado de arte pesificado y compradores temerosos por el cuco de la AFIP.
Sin embargo, la semana última, J.C. Naón cerró un buen remate con precios a las alturas de las expectativas y más de un 70 por ciento de efectividad. Otro tanto puede decirse de las ventas organizadas por Roldán, el Banco Ciudad, Azur y Ortega-Zárate, firma debutante que acompaña la tendencia: comprar arte en subasta pública. Otro cantar es el de las galerías de arte contemporáneo. Afectadas gravemente por la recesión, muchas de ellas se han visto obligadas a bajar la persiana, entre ellas, Wussmann, un espacio de categoría dirigido por César Menegazzo Cané en el corazón de San Telmo, Agalma y Lordi. El mismo camino seguirían Braga Menéndez y Zabaleta, reconocidas por su apoyo e impulso a jóvenes artistas.
El Sorolla no está solo. Saráchaga ha reunido un conjunto fuera de serie. Son 1500 lotes, incluida parte de la colección Duhau y la platería de Manuel Anchorena. Dos óleos de Fader y cuadros de Quinquela Martín, Zandomenengui, Le Sidaner y Thibon de Libian, libros y muebles con pedigree serán parte del remate organizado por la casa de la calle Juncal.
Para Juan Antonio Saráchaga, rematador de larga experiencia y buena memoria se trata de una selección de "primerísimo" nivel. "Difícil que se vuelva a repetir una exposición de esta categoría en nuestro hotel de ventas. Es un orgullo para el mercado local contar con lotes que están a la altura de la oferta de rematadoras como Christies y Sothebys", confió lleno de entusiasmo a LA NACION.
Elegido por coleccionistas, con un museo propio en Madrid, Sorolla tiene compradores en España y en Estados Unidos, además de buenos cuadros en nuestros museos. Un paisaje de barcos con velas integra la colección del Museo Nacional de Bellas Artes y están los retratos de Josefina Alvear de Errázuriz y de su hijo Matías Errázuriz, en el Museo Nacional de Arte Decorativo. Mención aparte para una obra icónica, el retrato del presidente Carlos Pellegrini, encargada por el Banco Nación del que fue su fundador en 1891.
Tal vez la escena playera que rematará Saráchaga sea la última pintura del valenciano en manos privadas, en estas latitudes. El récord de Sorolla supera los 6 millones de dólares. No hace mucho se vendió en Londres una soberbia tela del valenciano que era propiedad del Club Español de Buenos Aires. La suma millonaria del último golpe de martillo dio oportunidad a la señera institución de poner en marcha un postergado plan de ambiciosas obras.
Niños jugando en la playa, firmada abajo a la izquierda, tiene certificado de autenticidad de Blanca Pons Sorolla, bisnieta del artista. Tras un operativo infrecuente, la pintura viajó a España con permiso de exportación temporaria y fue autenticada por la heredera del legado Sorolla y autora del catálogo razonado.






