
Una ciudad de calles sin nombre
Muchas esquinas porteñas no están señalizadas o tienen carteles destruidos; un trastorno para los vecinos
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Cualquier transeúnte o automovilista que recorra un barrio de la Capital y busque una calle en particular puede llegar a perderse si no tiene una referencia clara para encontrarla: muchas esquinas de la ciudad no tienen carteles con la correspondiente nomenclatura de cada arteria, ya sea porque fueron robados, porque están destruidos, o simplemente porque nunca se colocaron.
Si bien varias normas porteñas estipulan que cada calle o avenida debe estar señalizada con su sentido de circulación y su respectivo nombre, ese requerimiento pocas veces se cumple en la práctica. Incluso, en los últimos cinco años no se advirtieron mejoras significativas en cuanto a la cartelería de la ciudad.
LA NACION recorrió varios barrios porteños y comprobó que en Caballito, Núñez, Belgrano, Almagro, Congreso, Parque Chacabuco y hasta en el microcentro, por ejemplo, ubicarse en el espacio geográfico es poco menos que una odisea para quien desconoce las calles. Los quioscos o los locales cercanos a una esquina suelen convertirse en improvisados puntos de "atención al público", donde se canalizan las consultas sobre qué calle se está transitando o sobre dónde se detiene determinado colectivo.
Según el gobierno porteño, la carencia de los carteles indicadores en las cuatro esquinas de un cruce, tanto los que van amurados a las fachadas de las propiedades como los postes con las dos señales, se debe a que son robados, destruidos o llevados por vecinos como "un recuerdo".
Y sostienen que no se repusieron porque desde 2008 hasta hoy una de las tres empresas a las que la ciudad le adjudicó el mobiliario urbano, Publicidad Sarmiento, fue suspendida por la Justicia por presentar irregularidades en el proceso licitatorio.
El ministro de Ambiente y Espacio Público de la ciudad, Diego Santilli, admitió a LA NACION que el proceso judicial que involucra a esa firma impide que se renueve o reponga la cartelería faltante. "Los anteriores funcionarios que estaban en este ministerio [hasta diciembre de 2009 estuvo a cargo de Juan Pablo Piccardo] avanzaron en una licitación del mobiliario, que fue otorgado a tres empresas: Publicidad Sarmiento, PC Publicidad y Grupo Al Sur. Pero hubo una presentación contra Publicidad Sarmiento que no permitió avanzar." Consultado el funcionario sobre por qué la ciudad no repara esos carteles destruidos, dijo: "La ciudad hoy no puede hacerse cargo de reparar los carteles porque estaríamos incurriendo en el delito de doble contratación. Por lo tanto, se resolverá con los tiempos de la Justicia. Lo que sí puedo decir es que, según los pliegos de la licitación, los carteles se reemplazarán en 12.000 esquinas de la ciudad".
Sin solución
La ordenanza 30.941, de 1975, dictamina que es el Poder Ejecutivo el que ordena la colocación de las chapas con la nomenclatura de calles y las que llevan flechas indicadoras del sentido de circulación. También la Reglamentación General de Tránsito de la ley N° 24.449 se refiere a este tema.
Según constató LA NACION en una recorrida, faltan carteles con sus respectivas nomenclaturas en muchas esquinas porteñas, como en Bonifacio y Thompson. También hay destruidos, como en Alberdi y avenida La Plata. O bien algunos que son ilegibles porque están tapados con stickers , como en la avenida Rivadavia al 3800.
A la ciudad le cuesta reemplazar cada mástil de aluminio con las dos señales de las nomenclaturas de las calles 1178 pesos más 400 pesos de mano de obra. Por otra parte, cada nomenclatura que va amurada a la pared le cuesta 365 pesos. Según indicaron las autoridades porteñas, la nueva cartelería no tendrá publicidad, algo que hoy se advierte en numerosas calles del micro y macrocentro.
La queja de los vecinos por la falta de señalización es recurrente. "Hace por los menos dos años que el cartel de Alberdi y la avenida La Plata está destruido. Nunca lo vinieron a reparar, pese a que hicimos numerosos reclamos al gobierno de la ciudad. Pero la verdad es que nunca nos dieron una respuesta", dijo Martín González, propietario de un comercio en la zona.
"Es verdaderamente insólito que uno no sepa por qué calle está transitando. Esto pasa desde siempre y yo tengo que contestar al menos diez veces por día en qué calle estamos", dijo Gladis, dueña del quiosco Los Tres Soles, en la esquina de Bonifacio y Calasanz, donde, como en gran parte de Buenos Aires, las calles no tienen nombre.



