
Una idea con antecedentes
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En una visita a la Argentina en diciembre de 1999, el doctor Christian Barnard, el cardiocirujano que hizo el primer trasplante cardíaco de la historia, había mirado con agrado la posibilidad de que los cerdos sean proveedores de órganos para los humanos.
En cambio, se había mostrado pesimista con la idea de desarrollar un corazón artificial que fuera realmente efectivo.
"Ya se llevan invertidos miles de millones de dólares y sólo se logró diseñar dispositivos que complementan el funcionamiento del corazón natural -razonó-. Creo que el corazón artifical nunca podrá reemplazar los trasplantes. Soy más optimista con respecto a los xenotrasplantes (entre un animal y una persona) que del corazón artificial", señaló.
Barnard fue el pionero en esta técnica, una vieja idea entre los científicos. En 1977, el médico sudafricano trasplantó el corazón de un mandril a una mujer, que logró sobrevivir sólo dos horas.
Otro caso famoso fue el de Baby Fae, una niña californiana que nació con un corazón deformado, recibió, cuando apenas tenía una semana de vida, el órgano de un mono. El caso tuvo amplia repercusión mundial en 1984. Baby Fea, finalmente, murió a las tres semanas de operada, aunque superó en más de dos semanas los casos de cuatro adultos que habían sido sometidos a trasplantes de órganos de animales hasta ese entonces.
Otras voces
El científico Simon Best, administrador delegado de Roslin Bio-Med, sociedad fundada hace dos años por el Roslin Institute, confía en los cerdos más que en ningún otro animal.
"De todos los animales disponibles, son los más similares. Los monos no son tan grandes como nosotros y los gorilas se hallan en peligro de extinción", dijo a la prensa internacional cuando todavía no se habían clonado cerdos, dos años atrás.
Además, según el científico, existe la creencia de que los órganos de mono podrían ser peligrosos porque, al guardar un parentesco más estrecho con los humanos, "podrían generarse enfermedades distintas, más fáciles de contagiar a los hombres". Un científico argentino, el doctor Edgardo Carosella, miembro de la Academia de Ciencias de Francia, afirmó que los xenotrasplantes eran técnicamente realizables, pero tuvo sus reparos. "Los cerdos conviven con virus que no son los nuestros. ¡Qué sucedería si se les permitiera alojarse durante años y años en el organismo de una persona. Este es un rompecabezas muy complejo y muy difícil de armar, sobre el que los investigadores aún no se ponen de acuerdo", dijo Carosella en una entrevista con La Nación .

