Una pareja argentina, desde Asia, critica la idea de que hay que viajar "para ser feliz”

A través de una cuenta de Instagram buscan acercar realidades curiosas, costumbres y hábitos de ciudades asiáticas, pero también problemas cotidianos y no exclusivamente "fotos de postal"
A través de una cuenta de Instagram buscan acercar realidades curiosas, costumbres y hábitos de ciudades asiáticas, pero también problemas cotidianos y no exclusivamente "fotos de postal" Crédito: Instagram
María Pettinelli
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7 de junio de 2018  • 03:49

Cecilia López, de 33 años, y Sebastián Defeo, de 35, son una pareja de argentinos que viven en Asia desde abril de 2016. A través de diversos canales digitales buscan replicar un mismo mensaje: "Vivir viajando no es perfecto". Quieren terminar con el imperativo y la idea de que viajar constituye "el único camino a la felicidad".

La pareja considera que muchos viajeros, que han decidido dejar atrás sus vidas, para adentrarse en la aventura de viajar miran con desdén las decisiones de aquellos que simplemente no siguen su camino.

En su artículoCinco críticas a la dictadura de viajar (escrito por alguien que viaja), Sebastián describe a estos viajeros: "Critican a los que no viajan, se sienten especiales, fuera del sistema, únicos, creen que todo se trata de no ser cobardes y salir de la zona de confort, miran con condescendencia a quienes se alegran por cambiar el auto o encontrar un trabajo en el cual les gustaría jubilarse". Y continúa: "El ego no reconoce frontera alguna, y también está ahí, incluso en algo tan lindo como vivir viajando".

Mientras que cada vez son más los jóvenes que incursionan en este estilo de vida y utilizan las pantallas para mostrar sus vivencias, las redes sociales potencian los ideales. Todo luce perfecto. Las fotos muestran escenarios paradisíacos y parece que vivir viajando (y feliz) es posible al otro lado del mundo.

El joven que antes de viajar tenía junto con un socio una "pequeña" empresa, que hacía proyectos gráficos para EE.UU., y vivía en un departamento alquilado en Villa Crespo, recuerda en diálogo con LA NACION: "Estaba buscando constantemente la forma de ser feliz. Veía conocidos que estaban viajando por Asia y me perseguía la idea de que mi infelicidad del momento tuviese que ver con una cobardía. Me sentía culpable".

Sebastián en Malasia
Sebastián en Malasia Crédito: Instagram

Hoy, después de estar recorriendo ese continente desde hace dos años, Sebastián dice que ve como muchas personas, dentro de la "comunidad viajera", creen que la única forma correcta de vivir es la de vivir viajando. Y entonces, continúa: "Quiero largar un mensaje: que hay que dejar de querer imponerle al otro cómo vivir la vida y de entender que hay muchos caminos posibles".

Por su parte, Cecilia, su compañera desde hace más de ocho años, coincide con él y opina con convicción: "La vida de postal no existe". Dice que muchas cuentas en las redes sociales muestran una realidad "perfecta" que no es cierta y que omiten los problemas cotidianos que pueden surgir en cualquier parte del mundo.

"Viajar no te dinamita todos los problemas. Al contrario, te suma otros", dice la joven en comunicación telefónica. Y ejemplifica: "Estas constantemente que no sabes el idioma, que dormiste mal en una cama de dos dólares, que no te gusta la comida, que extrañas a tus amigos, a la familia". Hace hincapié en este último punto, en los momentos que se pierden con la familia y los amigos por estar lejos. "Al final, es lo único que verdaderamente se extraña", dice.

La pareja argentina, desde el principio del viaje, quiso comunicar sus experiencias en un blog, con la intención de que lo puedan leer sus seres queridos. A pocos meses de haber llegado a Asia, como otra apuesta de acercar sus vivencias, crearon la cuenta de Instagram @holamondook.

Hace poco pasó. Agos nos preguntó: "¿Qué es lo que más van a extrañar de Bali?" Le dijimos que íbamos a extrañar a su arquitectura estrambótica, donde hasta las puertas de las casas parecieran puertas a un mundo encantado, también a las ofrendas que los balineses dejan varias veces por día a sus dioses y las flores, lo verde, lo lindo y pacífico que se siente todo. Pero le mentimos. Estábamos revoloteando por otro país cuando Agos nos lo dijo. "Chicos, si por estas fechas van a Bali, listo, nada de pagar un hotel. Se quedan en mi casa. Yo no voy a estar ahí pero cuando vuelva si están los veo y sino todo bien." Nunca nos habíamos visto en persona. Apenas nos conocíamos chateando. Bueno, nosotros la conocíamos desde antes. Seguíamos su proyecto en la India, donde a pulmón le da educación y trabajo y salud a un montonazo de gente con la ayuda de sus seguidores. Y de antes todavía. Cuando en su blog hablaba de estar embarazada sin esperarlo y que no sentía lo que todos le decían que tenía que sentir. Imaginate. Años y años y años después estábamos en su casa. Jugando a las muñecas con su hija, Julia. Charlando y tomando gin tonic y charlando. Fue en nuestro último día ahí cuando pasó. Agos nos preguntó: "¿Qué es lo que más van a extrañar de Bali?" Le dijimos la arquitectura, las ofrendas, flores, esas boludeces. Pero le mentimos. La verdad, era a ellas. Los lugares son muy lindos, sí. Pero la gente es todo. Si todavía queda alguien por acá que no conozca a Agos y su increíble trabajo en India, te invitamos a pasar por su Instagram y sumarte: @bonaerense

Una publicación compartida de Llevá tu cabeza a otro lugar (@holamondook) el

Las primeras publicaciones son de Tailandia, con información sobre esa ciudad. Apenas algunos likes acompañan las fotos. La cuenta, que fue creciendo con el tiempo, hoy tienen más de diez mil seguidores que los conocen y los acompañan en sus viajes. Tienen un eslogan: "Llevá tu cabeza a otro lugar". El perfil, dirigido tanto a viajeros como a no viajeros de habla hispana, no muestra únicamente "fotos de postal" sino que busca acercar realidades curiosas, costumbres y hábitos de ciudades asiáticas y romper así las barreras culturales.

Sebastián y Cecilia generan contenido útil para aquel que tiene pensado ir a este continente pero también divertido para aquellos que solamente están buscando entretenerse o pasar el rato. Tienen además un canal de Youtube y un Blog, donde Sebastián escribe relatos personales.

Cecilia es, generalmente, la voz y la cara visible de los videos. Ella, que es abogada y antes de emprender el viaje trabajaba para una multinacional en la Ciudad de Buenos Aires, dice: "Empezamos a pensar en cómo diferenciarnos de las otras cuentas de viajeros, y vimos que no había ninguna que haga humor". Sin embargo, admite que por momentos les lleva mucho trabajo porque ninguno de los dos se formó en eso.

Los argentinos, que están juntos desde 2010, se conocieron por Internet a través de un blog de Sebastián en donde escribía ficciones. Tiempo después, el siguió escribiendo, armó otro blog y comenzó a escribir relatos que mostraban un inconformismo con la vida cotidiana. Según Sebastián, cuando mira en retrospectiva cree que sus textos lo estaban alentando a hacer este viaje. "No es algo que uno lo tome a la ligera", reconoce.

Esos relatos, algunos inconclusos, son los que Sebastián desea adjuntar en un libro para luego editarlo en Buenos Aires. "A través de ellos, quiero animar a que cualquier persona pueda hacer lo que le dé la gana. Lo que para cada uno sea liberador, sin importar qué". Este es su próximo desafío. Después, espera poder dedicarse a escribir crónicas de viajes.

Ambos piensan que algún día se van a instalar en alguna parte del mundo, pero todavía no saben dónde ni cuándo. Lo que sí esperan es que el día que eso suceda, si sucede, puedan mantener los hábitos positivos que hoy pregonan. "Tener sólo aquellas cosas que nos gusta tener, no llenarnos de pavadas", dice Cecilia. Y Sebastián está de acuerdo.

Quizás para ellos en este último punto resida la felicidad que tanto buscan. En el andar livianos de equipaje, donde sea que se encuentren.

Algunas postales del viaje
Algunas postales del viaje Crédito: Gentileza Cecilia y Sebastián

Algunas postales del viaje
Algunas postales del viaje Crédito: Gentileza Cecilia y Sebastián

Algunas postales del viaje
Algunas postales del viaje Crédito: Gentileza Cecilia y Sebastián

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