
Una pareja gay presentó a sus hijos
Un médico argentino y un periodista norteamericano se casaron en Canadá; los chicos son mellizos y tienen cinco años
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Una pareja de homosexuales residente en Nueva York -que pasa sus vacaciones en la Argentina, donde nació uno de ellos- presentó ayer aquí a sus hijos mellizos de cinco años, en un acto organizado por la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) para promover una ley nacional de unión civil entre gays que contemple la adopción y la herencia.
Martín Farach-Colton, un médico argentino de 41 años que vive desde niño en los Estados Unidos, y Andrew Farach-Colton, un norteamericano crítico de música, de 42, lograron tener a Julia y a Lucas mediante la fecundación -con esperma de uno de ellos- del óvulo donado por una amiga de la pareja, que luego fue implantado y creció en un vientre alquilado.
Mientras analizan la posibilidad de radicarse en la Argentina, Martín y Andrew aseguraron en una conferencia de prensa que no les importan las opiniones de rechazo que genera su polémica decisión de ser padres y señalaron que sólo desean que sus hijos, con quienes viven como una familia, "sean felices". Los chicos, en tanto, jugaban con los micrófonos mientras los hombres contestaban a las preguntas de los periodistas.
Secretos guardados
Si bien no dudaron en mostrarse junto con los pequeños en público y revelaron las instancias que atravesaron hasta la paternidad, hubo un dato que mantienen bajo siete llaves: cuál de los dos donó el esperma y es, por lo tanto, padre biológico de las criaturas. Decidieron quién sería arrojando una moneda al aire. "¿Quién ganó? Queda entre nosotros", respondió Martín.
Desde Nueva York, donde conviven hace 19 años, la pareja viajó a Toronto, Canadá, para casarse y luego al estado norteamericano de Massachusetts, en el que la ley reconoce a ambos padres, sin necesidad de registrar una madre en el acta (ver Diferentes normas...).
El médico sostuvo que, si bien en su ciudad no sienten "ninguna discriminación", están "evaluando" mudarse a Canadá, a Europa o a la Argentina, alarmados por "el golpe" que significó el triunfo de George Bush en las elecciones del 2004. "Están pensando en quitar derechos a los gays. La próxima va a ser peor. A menos que reaccionen, se va a ir completamente al fascismo en los Estados Unidos", opinó.
Según Martín, "acá tenemos todos los derechos de padre que tiene cualquiera, porque vinimos con la partida de nacimiento. Son nuestros hijos, no hay que cambiar ninguna ley. Para la otra gente, la que no puede viajar a los Estados Unidos, hay que cambiar las leyes acá".
En ese sentido, César Cigliutti, presidente de la CHA, recordó que, aunque en la Capital existe la unión civil entre homosexuales, en la Argentina "no existe una ley que reconozca el vínculo paterno de una relación homosexual. Un hombre solo, o una mujer sola, puede adoptar o anotar a un menor, pero no pueden hacerlo dos personas del mismo sexo".
Luego, Martín aclaró que pensaron en establecerse aquí por la "calidad de vida". Y agregó: "Este es un país mucho menos conservador y religioso que los Estados Unidos. Es un país con conciencia de familia y amigable para nosotros".
Por lo menos fueron bien recibidos durante esta primera visita, incluso en el establecimiento educativo del barrio de Belgrano en el que inscribieron a sus hijos.
Las autoridades del Master College, donde los niños cursaron un mes del jardín de infantes, no quisieron hacer declaraciones. Verónica, madre de un alumno de la escuela, dijo estar de acuerdo con que su hijo conozca realidades diferentes. "Además, cada familia es privada y puede hacer lo que quiera", añadió.
Tanto la Secretaría de Educación porteña como el Ministerio de Educación de la Nación explicaron a LA NACION que "el derecho a la educación está por sobre todo y que es imposible que una escuela impida la inscripción del chico por algún prejuicio social". Con el nombre, el apellido y el número de documento de un solo padre se puede inscribir a un alumno de cualquier nivel educativo.
"Papi y Daddy"
Según Andrew, sus mellizos fueron a jugar a casas de compañeros del jardín de infantes y los invitaron a varias fiestas de cumpleaños. "No, los compañeros no vinieron a nuestra casa porque no trajimos juguetes", añadió.
En los Estados Unidos, la pareja mantiene el contacto tanto con la amiga escritora que les donó los óvulos como con la mujer que les alquiló el útero, (la madre sustituta) una laboratorista que trabaja en la Universidad de Harvard. "Mis hijos saben que estuvieron en su vientre, pero no le dicen mamá. Sus padres somos nosotros: papi y Daddy (papi en inglés)", dijo.
Consultado sobre si le preocupa qué orientación sexual puedan tener sus hijos, Martín contestó: "No. No creo que yo tenga mucho control sobre eso. Mis padres son muy heterosexuales, tienen seis hijos, y yo no salí para nada heterosexual".
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