
Uno de los sitios más violentos del conurbano
La inseguridad y el temor domina a los vecinos de Don Torcuato
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El sol de la tarde se oculta en el Oeste. Pero los periodistas y los curiosos siguen allí, apostados frente al barrio cerrado El Viejo Vivero, donde vive Juan Román Riquelme. Esperan algún dato sobre el secuestro del hermano del futbolista. Nada.
La entrada al predio está en las calles Diego y Ecuador, en Don Torcuato. Durante la tarde, sólo la han flanqueado algunos autos con los vidrios polarizados. Pero ninguno se detiene a hablar con la prensa.
El portón de acceso al barrio está custodiado por dos sujetos de una agencia de seguridad privada.
En uno de los vértices del country, donde se cruzan las calles Diego y Brasil, hay un patrullero con dos efectivos de la policía bonaerense.
Es una de las zonas más duras del conurbano. Allí son habituales los enfrentamientos armados entre policías y ladrones, los asaltos, los secuestros, los homicidios.
A dos cuadras del barrio El Vivero está la villa San Jorge, del otro lado de las vías del ex ferrocarril Belgrano.
Fue construida hacia fines de 1966, durante el primer año del gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, a 800 metros de la estación Don Torcuato.
Está habitado por unas 2300 personas. Entre ellas, la familia Riquelme, salvo Juan Román, su esposa, Anabella, y su hija, Florencia, de tres años y medio. Porque el resto, los padres y los nueve hermanos del volante de Boca Juniors nunca quisieron dejar el barrio.
Calles de tierra
Las calles de la villa son de tierra y las casas, bajas. La mayoría está construida con ladrillos sin revocar, aunque las hay también de chapa.
En las esquinas se acumulan montañas de basura, que se fermenta al sol y sirve de alimento para perros escuálidos.
Allí, las noches son muy oscuras, pues sólo hay un poste de luz cada 100 metros. Cuando el sol se oculta, como ahora, sólo los habitantes de la villa y sus conocidos caminan por sus pasillos. Incluso, algunos vecinos del lugar prefieren no salir de noche.
Juan José Hernández, que vive a una cuadra de la casa de Juan Román Riquelme, dice: "Acá es tranquilo cuando todos duermen. Para que te hagas una idea, a esta zona le dicen el triángulo de las Bermudas: el que entra, no vuelve a salir. Jamás".
De todas formas, Hernández sigue en la calle. Quiere saber qué pasó con Cristian, el hermano de Juan Román.
Policías y ladrones
Un policía, que prefirió mantener su nombre en reserva, aseguró, lacónico: "Ni siquiera nosotros nos animamos a meternos en la villa San Jorge. Porque allí se esconden bandas de delincuentes muy peligrosos".
La relación entre las fuerzas de seguridad y la delincuencia es, en Don Torcuato, extremadamente violenta. Existen numerosas denuncias contra efectivos de la comisaría de esa ciudad, a la que llaman "La crítica", por las denuncias de torturas y de homicidios de menores de la zona.
Incluso, allí se habla de la existencia de escuadrones de la muerte. Estos estarían conformados por policías de la zona, que tendrían una agencia de seguridad llamada Tres Ases.
La misión de ese negocio, según la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), sería limpiar la zona de delincuentes.
La mayoría de los uniformados acusados de aquellos delitos fue separada momentáneamente de la fuerza por las autoridades del Ministerio de Justicia y Seguridad provincial.
Justamente a pocos metros de esa seccional fue secuestrado Cristian Riquelme. Y su hermano no quiso hacer la denuncia; prefirió arreglar el asunto directamente con los delincuentes.
Como se informa por separado, el futbolista de Boca Juniors, por ahora, no confía en la policía. Tal vez, menos que en los secuestradores. Nació en una villa de emergencia, de modo que conoce bien los códigos del hampa.




